Música

30 años de 'Necesito respirar', el mayor éxito de Medina Azahara: "La compañía no quería que la grabáramos porque sonaba comercial"

  • En la primavera de 1992, el grupo cordobés lanzó su álbum 'Sin tiempo', que consiguió ser disco de oro y platino y que logró revitalizar el rock andaluz con un soplo de aire fresco

  • 'Necesito respirar' contiene en poco más de cuatro minutos la piedra filosofal del rock: hay un solo de guitarra prodigioso, una letra enigmática, un a capella mítico y un ritmo trepidante

'Necesito respirar', en un directo de Medina Azahara.

Corría la primavera de 1992. El AVE acababa de llegar a Córdoba. La ansiada modernidad. Surgían nuevos parques y nuevos barrios. La ciudad de la Mezquita se reinventaba. Y necesitaba nuevas músicas para celebrarlo. Puede que fuese simple casualidad, pero la sinergia se produjo. Y Medina Azahara, que venía de una "travesía en el desierto de los éxitos" como Manuel Martínez, el líder del grupo, asume ahora con el distanciamiento de los años, también cambió. Y entregó su canción más exitosa hasta el momento: Necesito respirar. 4 minutos y 29 segundos de pegada inmediata. Un himno machacón que voló cabezas. Los Medina sonando a un pop luminoso que ahora, 30 años después, sigue igual de pizpireto. 

¿Cómo se gestó este renacimiento inesperado? "Aquello era distinto. En cuanto Paco Ventura me presentó la música me di cuenta de que era un cambio brutal en el estilo del grupo. Fuimos muy atrevidos en hacerlo, hubo muchas voces en contra", cuenta a el Día Manuel Martínez, autor de la letra de un tema que el público, sus fans y los nuevos seguidores, abrazaron desde el primer momento. Necesito respirar acumula 13,6 millones de reproducciones en Spotify, su canción más escuchada. Y el disco completo, Sin tiempo (Avispa, 1992), una obra maestra del rock -y no solo andaluz-, fue oro y platino con más de 100.000 unidades vendidas.

"Lo primero que sentí es que era una música pensada para tocar en directo, te llevaba al escenario, lo podías imaginar. Paco Ventura tiene una forma de trabajar muy singular. Te presenta el tema completo, tocado a su forma, con la sección rítmica y todo. Y yo le pongo la letra. En ese momento, nada más escucharla, me dije, joder, me suena a esto, y empecé a cantar: Necesito respirar... Era lo que me sugería, me lo pedía aquella música. Y a partir de ahí arrancó toda la letra". "Fuimos muy atrevidos. Y cuando metimos la voz pensé que sería un éxito seguro", recuerda.

Carátula de 'Sin tiempo'. Carátula de 'Sin tiempo'.

Carátula de 'Sin tiempo'. / El Día

A Avispa, la discográfica que entonces llevaba al grupo, aquello no le gustó: "La compañía y el manager nos dijeron que no lo grabáramos, que era muy comercial para el grupo. Pero estábamos saliendo de algo que llevábamos mucho tiempo haciendo, que era un rock andaluz mucho más antiguo entre comillas, porque la música no es ni antigua ni moderna, sino un reflejo del momento. Y hacer una cosa así, más fresca, más inmediata, lo consideraron muy comercial. Se echaron las manos a la cabeza", recuerda Martínez. En el fondo, el conflicto de siempre: autenticidad contra popularidad. "Nos pusimos cabezones y lo grabamos".

El grupo se reunió en un estudio en Córdoba, "en casa". A la batería acababa de aterrizar Manuel Reyes; José Miguel Fernández estaba en el bajo; en los teclados, Pablo Rabadán; Paco Ventura a la guitarra y Manuel Martínez, como siempre, puso su peculiar voz con un indudable acento cordobés. "Fue una cosa de estas que te salen sin darte cuenta", dice aún con entusiasmo, orgulloso de que haya "mil orquestas que siguen tocando el tema todos los días". 

La piedra filosofal del rock en cuatro minutos

Los Medina Azahara actuales. Los Medina Azahara actuales.

Los Medina Azahara actuales. / Juanlu Vela

Necesito respirar es una canción río, de esas que te atrapan en cuanto suena el primer acorde. Podrían ser cuatro minutos, morir a los dos o alargarse hasta los ocho. Da igual. Si alguien le da al play, hay que dejar que termine porque la serotonina actúa de inmediato en el organismo. Hay que mover la cabeza. Cantar a grito pelado. Los cuatro minutos de Necesito respirar contienen la piedra filosofal del rock; ofrecen TODO lo que una canción rock puede dar. Hay un solo de guitarra eléctrica prodigioso de Paco Ventura que anima a hacerse un air guitar de campeonato; un a capella de Manolo Martínez para desgañitarse en los conciertos hasta la afonía; un ritmo trepidante que es como viajar en un AVE y una letra enigmática que engancha desde el primer momento, sin saber muy bien por qué. 

¿Cuál es su significado? ¿Qué quiere decir? ¿Un reencuentro tras una ruptura? Su autor lo desvela como una confesión: "Mis letras siempre han sido muy personales y hablan de cosas íntimas, de mis pensamientos, de mi forma de ser. En este caso quería reflejar la necesidad de romper, de encontrar una liberación. De estar cansado de todo y de la necesidad de respirar. Se me vino a la cabeza un grupo de gente que iba a un espacio abierto, a un parque, a recordar los tiempos vividos, a divertirse, a respirar, a pasarlo bien". Y empezó a cantar como si lo estuviera viviendo: "Era una tarde de abril, con tiempo de primavera...". 

Necesito respirar son apenas cinco estrofas, y el estribillo se repite 11 veces. Suficientes para que Medina Azahara vivieran un renacimiento que ni ellos mismos esperaban. "Nos abrió las puertas a una segunda etapa muy buena. Era una aventura con una música distinta pero con las mismas raíces, las nuestras, el rock andaluz. Cadena 100 nos llamó para participar en un festival que organizaban en Valladolid y empezamos a sonar en la emisora. Aquellos nos abrió a otros públicos. Y sin renunciar a nada", defiende el cantante. Medina Azahara hicieron más de 200 conciertos con aquel disco, Sin tiempo

"La industria se había olvidado del rock andaluz. En aquel momento Barón Rojo, con los que compartíamos compañía, acababan de lanzar Desafío. Y claramente apostaban más por ellos. Fue difícil", recuerda. En la contienda, Sin tiempo venció.

"Era un disco realmente bueno, todas las canciones eran impresionantes", reivindica Martínez. El álbum se abría con Niños y contenía temas heavymetaleros marca de la casa con otros más accesibles como Hijos del amor y de la guerraJunto a Lucía, Sin tiempo ni sitio o Todo tiene su fin, el clásico de Los Módulos que vistieron con nuevos sonidos y que también fue single. "El disco en aquel momento fue una pasada. Es un orgullo haberlo compuesto. Fuimos cabezones y la gente hizo suyas aquellas canciones", siente con orgullo. 

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