Cultura

El Museo Taurino resurge para "abrir la Fiesta a todo el mundo"

  • Alrededor de 200 personas asisten al acto inaugural del centro, que subraya los fuertes lazos que Córdoba ha mantenido históricamente con la tauromaquia con un discurso contemporáneo

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La Fiesta atraviesa momentos delicados y Córdoba quiere aprovechar su Museo Taurino para "abrirla a todo el mundo" y proyectar sus valores. Así lo afirmó ayer el alcalde, José Antonio Nieto, en el acto de reapertura de este equipamiento ubicado en la plaza de Maimónides y cerrado desde el año 2005. Un espacio "amable" que renace gracias a una inversión de más de tres millones y medio de euros y un complejo proyecto de restauración que ha implicado a tres corporaciones. Alrededor de 200 personas asistieron a la reinauguración del museo, que será visitable gratuitamente a lo largo del mes de abril.

Se dieron cita concejales, representantes de equipos de gobierno anteriores como el exconcejal de Cultura Rafael Blanco y de distintos sectores de la sociedad cordobesa (empresa, Universidad, judicatura, medios de comunicación...) y, por supuesto, gente del toro, desde el rejoneador Ángel Peralta hasta los matadores Manuel Benítez El Cordobés, José María Montilla, José Luis Moreno, Chiquilín, Andrés Luis Dorado y Julio Benítez, además de descendientes de Califas como Guerrita o Machaquito. Hubo descubrimiento de placa, alocuciones solemnes, recorrido y copa final para invitados, autoridades y coleccionistas de inauguraciones. Entre los más veteranos del toro no costó identificar gestos de contrariedad por la propuesta museográfica del centro, renovada, moderna y didáctica. Uno de los más explícitos fue El Puri: "Me gustaba más el de antes. Había más vida. Lo que este museo muestra se puede ver en internet". Otros optaron por disimular el descontento y sumarse a los mensajes institucionales promulgados por el alcalde y el teniente de alcalde de Cultura, Juan Miguel Moreno Calderón, que reconocieron muy explícitamente el esfuerzo de sus antecesores para llevar a buen puerto este proyecto y subrayaron la importancia que para Córdoba tiene el robustecimiento de su dimensión patrimonial y cultural para proyectarse como referente turístico.

Los asistentes se encontraron con una concentración antitaurina frente al museo abanderada por el grito, difícilmente rebatible, de que "la tortura no es cultura". El alcalde, en su intervención, pidió a los irreverentes que le molestaban desde lejos "respeto" y explicó que una de las funciones del museo es "educar" (sic) a los díscolos ("a quienes dicen que esto no es cultura") para que entiendan los valores de la tauromaquia. Citó a Lorca y Alberti, como es preceptivo, y afirmó que el Museo Taurino asume "el reto de la vanguardia" para "abrir la puerta del mundo taurino a quien no lo conoce" y "ayudar a la Fiesta" en unos momentos difíciles.

Y es que, según Nieto, "no se entendería Córdoba" sin el poso de la tauromaquia, "sin el recuerdo de los cinco Califas, de las distintas plazas que ha tenido y de la huella que ha dejado en otros países y otras ciudades gracias a sus toreros". "Hoy queremos hacer una pequeña revolución", indicó Nieto ante los asistentes para prepararlos ante lo que iban a ver minutos después: un Museo Taurino que en poco se parece al que cerró las puertas en 2005.

"Este museo es para las nuevas generaciones", admitió Agustín Castellano El Puri con melancólica sinceridad después de recorrer las nuevas instalaciones. Gabriel de la Haba Zurito optó por la diplomacia para reconocer que "posiblemente" los críticos tengan alguna razón, pero sin poner la mano en el fuego. Por el contrario, Rafael González Chiquilín acuñó el enfoque positivo para definir como "una maravilla" que Córdoba recupere este espacio porque "siempre es bueno todo lo que se haga" en favor de la tauromaquia, que en estos momentos atraviesa momentos complicados en la ciudad, necesitada de "un par de muchachos que ilusionen".

"En ningún sitio mejor puede haber un Museo Taurino que en Córdoba, que es cuna del toreo, incluido el toreo a caballo, con Antonio Cañero", señaló el rejoneador Ángel Peralta antes de la visita. En el pasillo que da acceso a la primera sala estaba ya Tomás González de Canales, presidente de la sociedad propietaria de la Plaza de Toros, que reconoció que "el nuevo planteamiento museístico a la afición de pro le puede extrañar un poco", pero "a este museo hay que venir con la mente abierta, sin prejuicios, y darle tiempo al tiempo para que poco a poco se vayan viendo las bondades que puede ofrecer al ciudadano".

Entre las palabras institucionales de Moreno Calderón y Nieto hubo dos invitados especiales: José María Montilla y Manuel Benítez El Cordobés. El primero proclamó que ayer era "un día grande para Córdoba", que es "la mejor embajadora que puede tener el toreo" y que recupera este museo "en un barrio lleno de historia y visitado por miles de turistas". Un centro que permite a la ciudad "enseñar lo mejor de su tauromaquia", que no se concentra sólo en la relación de matadores que ha generado sino en el amplio censo de "banderilleros y ganaderos" de primer nivel. "Córdoba tiene los mejores encastes y un campo bravo extraordinario", subrayó Montilla, que destacó además la estima que grandes poetas e intelectuales cordobeses como Luis de Góngora y el Duque de Rivas han mostrado por esta fiesta y tuvo palabras de recuerdo para "el gran rejoneador Antonio Cañero", que también dispone de su espacio en el museo.

El Cordobés se declaró "emocionado" por "un día tan grande". "Hacía falta que llegara este momento", indicó Benítez, protagonista en la sala quinta del recorrido, dedicada a los cinco Califas del toreo. El matador pidió "ayuda" a los aficionados para que apoyen la Fiesta, que es "una cosa de todos de toda la vida", así como la cantera cordobesa, "que es muy valiente y muy de verdad". "Córdoba tiene muchas cosas pero esto hacía mucha falta", apuntó el diestro. "Vamos todas las tardes a la plaza sin saber si volveremos. ¿Por qué no vamos a tener este museo?", añadió.

El Taurino, visitable gratuitamente en el mes de abril, propone una ruta por siete salas que dan una visión general de la tauromaquia e ilustran sobre los fuertes vínculos históricos que esta disciplina tiene con Córdoba. Un museo que ofrece "un discurso renovado", según su directora, Mercedes Valverde, y que además cuenta con una planificación de exposiciones temporales (en una de las salas de la planta baja) que permitirán "sacar a la luz los fondos" que no forman parte de los materiales expuestos permanentemente. Valverde remarcó además los valores del edificio, "en el que nació Luis de Góngora y que formó parte del mayorazgo de su familia desde finales del siglo XV hasta principios del XX", según una investigación suya que dio a conocer la pasada semana en una conferencia en el Real Círculo de la Amistad.

El acto de reapertura contó con notables ausencias respecto al listado inicial de invitados, algunos por problemas de salud como Paco Camino y otros porque ayer tenían festejo. Sí estuvo José Luis Moreno, que considera que "Córdoba está de enhorabuena" por la recuperación de un espacio que supone "una puesta en valor de un pilar fundamental de nuestra cultura" y apuesta por "la divulgación de los valores y la esencia de la tauromaquia".

Un museo que constituye en términos turísticos "una oportunidad para Córdoba que hasta ahora no ha sabido explotar", según el presidente de Hostecor, Antonio Palacios, que espera que este centro, cuyos contenidos están en varios idiomas, se convierta en "una referencia nacional e internacional" porque "los mejores toreros del mundo han nacido en esta tierra".

Cerrado desde 2005 y tras una compleja reforma, el Taurino renace en el corazón de la Judería para proponer una visión de la tauromaquia con recursos del siglo XXI. Un museo interactivo, de vocación didáctica y visual, que arranca su recorrido con un audiovisual sobre los ciclos vitales del toro y el torero hasta su encuentro en la plaza. A partir de ahí se le ofrece al visitante la oportunidad de ampliar sus conocimientos sobre la historia de la tauromaquia y su relación con Córdoba y las artes plásticas. Y de profundizar en el mundo taurino cordobés a través de toreros, plazas, ganaderos y, sobre todo, la mitología de los cinco Califas. La sala quinta consta de un audiovisual en multipantalla que sitúa al espectador en un tendido y le resume las claves de una corrida. Un museo para todos los públicos que en su nueva etapa, como destacó Moreno Calderón, respeta "la esencia" de lo que fue y se proyecta hacia nuevos públicos con un discurso más completo, dinámico y asumible.

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