Cultura

Molero publica una obra homenaje al cine de serie B de los años 50

  • El escritor explora los tópicos de este género a través de una novela que une literatura y cine

El escritor Fernando Molero, con su última novela, 'La cosa del río'. El escritor Fernando Molero, con su última novela, 'La cosa del río'.

El escritor Fernando Molero, con su última novela, 'La cosa del río'. / Lucía molero

Profesor, escritor y cinéfilo, entre otras muchas cosas, el cordobés Fernando Molero ha publicado recientemente su novela La cosa del río, la segunda que sale a la luz este año. Diplomado en Magisterio, licenciado en Humanidades y con una maestría en Cinematografía, todo ello por la Universidad de Córdoba (UCO), Molero hace llegar al público esta obra que pretende seguir la estela de La carne y la palabra, publicada a inicios de 2018. "La cosa del río lleva ya cinco años escrita, surge de un teatro que preparamos en el instituto Luis de Góngora. Decidí extender la obra profundizando en el cine de los años 50, incluyendo muchos de los elementos principales: científico, monstruo, policía, periodista, etc.", puntualiza el autor. "No se trata de una novela al uso, ya que sigue la estructura de un guion, dejando que los personajes lleven el relato", añade.

El texto no sólo es un homenaje al cine, sino una imitación del mismo, ya que "incluye hasta un intermedio, como los cines antiguos, y al final unos extras sobre la escritura de la novela y biografías ficticias de los personajes", como si de un DVD se tratase. El objetivo de Molero es "trabajar sobre el inconsciente del lector; el autor siempre debe tener un as en la manga", por lo que el relato tiene un narrador que da libertad a personajes y lectores para que la obra se desarrolle. Aunque la literatura tiene mayor peso en la vida de Molero, tal es la influencia del cine que incluye un rodaje de la propia película que se narra en la segunda parte de la novela.

Los relatos cortos han comenzado a exigirle desarrollar un universo literario más extenso

Sobre la publicación de este libro, comenta que en un principio "había desechado la idea ya que es una novela que no encaja en cualquier editorial", por lo que decidió investigar sellos dedicados al cine y encontró Rosetta, sobre la que señala que "todavía es pronto para conocer la recepción, pero está haciendo un trabajo de difusión bastante bueno".

Aunque sus dos últimas publicaciones son novelas, Fernando Molero siempre ha preferido dedicarse a la producción de relatos cortos, algo que le ha llevado a ganar galardones tan importantes como el reciente XLVI Premio de Cuentos Ignacio Aldecoa otorgado por su obra El efecto dominó. "Siempre he estado más cómodo en el relato corto, la novela demanda mucho tiempo y concentración para no perder la coherencia. Aunque lo cierto es que ahora mismo los cuentos me piden más espacio y ampliar el mundo narrativo, como me ocurrió con ¿Quién se esconde detrás de Nosferatu?". Prueba de este cambio es la extensión de su último relato, El bar de los insomnes, ganador del Premio de Cuentos Lena: "es un cuento largo, a medio camino de la novela, porque es lo que me pedía su escritura", aclara.

Ante todo, Molero recalca que no es "un escritor profesional" y que él dedica su vida laboral a la docencia, actualmente en instituto Miguel Crespo de Fernán Núñez. "Comencé a escribir de forma esporádica, sobre todo crítica cinematográfica, y se puede decir que en mi vida hay dos momentos fundamentales que me han llevado a tomármelo de forma más seria", comenta. "El primero fue tras ganar el VI Certamen de Relato Corto Villa de Adeje con el cuento De los archivos del Diablo, que envié porque no pudo ser publicado anteriormente".

Bajo su punto de vista, ganar o quedar finalista en certámenes es una motivación, "quieras o no, te anima a seguir escribiendo porque ves la recompensa". A pesar de la larga lista de reconocimientos que acumula en su carrera como escritor, asegura que no es "un cazador de premios" y que no basa su escritura en las condiciones de los concursos: "escribo los relatos de la manera en que siento que deben ser escritos y luego veo si encajan en algún certamen, pero nunca al revés. Prefiero centrarme en que los textos lleguen a ser publicados y tengan lectores, pero lo cierto es que publicar es algo muy complicado y los autores no siempre tenemos esa posibilidad".

El segundo momento relevante para su vida como escritor está relacionado con su familia. En ese sentido, explica que para él "es el motivo más sólido; cuando mi hija era pequeña, atravesó una época en la que su salud era delicada y fue algo duro. Una noche me desperté alrededor de las cuatro, me puse a escribir y surgió un relato sobre experiencias reales, aunque ficcionalizadas, en el Reina Sofía. Ahí descubrí que escribir podía ser una terapia que ayuda a dar salida a mis inquietudes". Es decir, Molero encuentra en la literatura "una vía de escape y una herramienta para crear mundos" que van más allá de los premios que pueda recibir.

Como refleja la novela La cosa del río, su literatura siempre guarda una estrecha relación con el cine; de hecho "en La carne y la palabra ya hay un capítulo dedicado a la redacción de un guion, en este caso de cine erótico". Además, en la emisora Onda Marina de Fernán Núñez, Molero cuenta con un programa de una hora, El cine de Mr. Arkadin, en el que repasa la actualidad del cine, los estrenos y la cartelera acompañado de otras secciones que ayudan a ampliar el conocimiento sobre el séptimo arte. Sobre la situación del cine en Córdoba, recalca que "el problema es que hemos perdido salas de cine y la oferta está limitada al cine comercial". Aún así, el escritor no duda en unir sus dos pasiones para llegar a su público e incluso a nuevos lectores que puedan descubrirle.

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