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Los futbolísimos | Crítica

Amistad, fútbol y misterio

Un momento del musical 'Los futbolísimos'. Un momento del musical 'Los futbolísimos'.

Un momento del musical 'Los futbolísimos'. / Juan Ayala

Solo es cuestión de tiempo para que una saga de literatura infantil con éxito pase a otros formatos. Después de estrenarse en la gran pantalla, por fin Los futbolísimos sube al escenario como un musical, y así pudo verlo el público familiar que agotó las localidades del Gran Teatro el pasado viernes.

Para salvar el escollo legal-profesional de contratar un reparto infantil y llevarlo de gira, Roberto Santiago, autor de la saga y también creador del espectáculo, traslada la acción diez años después de la última vez que el equipo estuvo junto.

El otro escollo, esta vez dramatúrgico, intenta salvarlo usando la idea romántica del correo ordinario y una canción para obviar nuestro mundo globalizado e hiperconectado a las redes sociales.

Solo así, y apelando a la enorme capacidad imaginativa de su público, sale adelante la historia del reencuentro de nueve chicos y chicas convertidos en jóvenes con vidas diferentes que gracias a la promesa que se hicieron deciden unirse de nuevo para ayudar a Helena con hache a conseguir su título de entrenadora, jugar un último partido y resolver un intrigante misterio.

Lo demás se desarrolla en la línea habitual de un musical infantil: canciones, coreografías, lenguaje sencillo capaz de seguir; todo apoyado con elementos mínimos en una escena vacía que tiene como apoyo visual el panorama que proyecta las conocidas ilustraciones de Enrique Lorenzo.

Un cóctel que por norma suele ingerirse sin dejar mal sabor a un espectador que es fácil de contentar si el show se aplica con la dosis necesaria de energía, algo que el reparto de diez profesionales que trabajan sobre las tablas sabe que debe entregar y, por su parte, no defraudaron.

Las familias salieron encantadas con el resultado y eso es lo que al final vale. Creo. Si, además, ayuda a que alguien que vio la obra pida a los Reyes un libro de la saga y lo lea, mejor todavía.

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