Festival de la Guitarra de Córdoba 2019

El Festival homenajea al maestro Brouwer por su 80 cumpleaños

  • Tras más de seis años sin actividad, Marea presenta su último disco en la Axerquía

Leo Brouwer dirige unos ensayos. Leo Brouwer dirige unos ensayos.

Leo Brouwer dirige unos ensayos. / El Día

El nombre del maestro Leo Brouwer está unido a la ciudad de Córdoba desde que en 1992 comenzara a dirigir la Orquesta de la ciudad. En 2001, año en que dejó la dirección de esta formación, la ciudad decidió nombrarle Hijo Adoptivo, ya no solo de Córdoba, sino de toda Andalucía. Su presencia siempre ha sido muy destacada en la ciudad y los vínculos se mantienen intactos. Por este motivo, la orquesta que tanto mimó Brouwer y el Festival de la Guitarra no han dudado ni un instante en dedicar un concierto homenaje al maestro en su 80 cumpleaños.

Para este concierto, el Gran Teatro recibe a la Orquesta de Córdoba, dirigida por Carlos Domínguez-Nieto, al guitarrista clásico Javier Riba, al Cuarteto de Cuerdas de la Habana y al Coro Brouwer. Cabe destacar que este coro, dirigido por Javier Saénz-López Buñuel se ha creado con motivo de este concierto homenaje. La interpretación comenzará con la actuación de este coro, que interpreta rondas, refranes y trabalenguas compuestos por Leo Brouwer como Tengo un gato, Pablito clavó un clavito, Duérmete niño o Cuando tuve, yo te tuve y concluye con la interpretación de Son Mercedes.

Tras esto, entra en acción el Cuarto de Cuerdas de La Habana, donde actúan Hoang Lih chi (violín), Igmar Alderete (violín), Jorge Hernández (viola) y Deborah Yamak (cello) y el guitarrista clásico Javier Riba, uno de los grandes amigos del maestro Brouwer.

En la segunda parte del concierto, llega el momento de la Orquesta de Córdoba que, junto a Javier Riba, interpretarán el Homenaje a Manuel de Falla, para guitarra de orquesta, de Alexandre Tansman y varias pequeñas piezas de Tansman que se estrenarán esta noche en España. Por último, el concierto concluye con la interpretación de la inolvidable Aleluya por Córdoba de Leo Brouwer, con arreglos de Javier Sáenz-López, donde orquesta y el coro Brouwer actuarán de forma conjunta.

Con la cara lavada y recién peiná, he aquí cómo se muestran los Marea en El azogue, séptimo disco de estudio del grupo que, en el marco de sus más de dos décadas de trayectoria, ve la luz a siete años vista de que concluyera la gira de presentación de su anterior trabajo, En mi hambre mando yo. Un álbum con el que, presentando por credenciales su innegociable efervescencia emocional, calentarán otra vez la escena como solo ellos saben y llevarán hasta al séptimo cielo a su ingente legión de seguidores. Y es que los de Berriozar, mostrando una vez más su innato respeto por las canciones y por el rock en general, vuelven como se fueron, en atemporal estado de ebullición tras tomarse su tiempo para rumiar.

Tiempo, mucho tiempo para algunos –tal vez–, eso que dicen que es oro. Tiempo para preparar un disco ¿a conciencia? Con la conciencia tranquila y a corazón abierto –más bien–, haciendo bueno aquello de que lo bueno siempre se hace esperar. Así pues, en suma, no ha podido ser otro que oro el resultado. Lo que se dice que es el tiempo. Puro oro con forma de canciones en este caso.

De temas de muchos quilates, con Kutxi cabalgando ora al trote, ora al galope sobre el brioso lomo musical, a cuchillo con su personal pellizco y pasional faca poéticamente afilada sobre un cuerpo especialmente guitarrero, erigido sobre una base rítmica pétrea por demás. ¿El resultado, decíamos? Un disco de diez, y no solo por el número de temas que lo integran: En las encías, Un hierro sin domar, Muchas lanzas, Jindama, La noche de Viernes Santo, Ocho mares, Copla del precipicio, El temblor, Pájaros viejos y Pecadores, con Piñas a la voz en esta última haciendo añicos el termómetro definitivamente. Poniendo, como no podía ser de otro modo, áureo broche final.

En esta gira, Kutxi Romero está acompañado por su banda de siempre, por aquella que se formó en un ya lejano 1997: César Ramallo y Kolibrí Díaz a las guitarras, Alén Ayerdi a la batería y Eduardo Beaumont Piñas al bajo.

Por otro lado, y con entrada libre hasta completar el aforo, la Posada del Potro-Centro Flamenco Fosforito, a partir de las 20:30, será el escenario de la final del Concurso Talento Flamenco Guitarra de Acompañamiento 2019. El ciclo formativo del Festival de la Guitarra de Córdoba concluye con Los estilos y la articulación, un curso que imparte el maestro Leo Brouwer en la Casa Árabe.

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