Debut de la guitarrista Inés Testa en Córdoba

Inés Testa | Crítica de Música

Inés Testa, durante su concierto. / Laura Martín
Javier Riba

21 de febrero 2020 - 11:49

La ficha

****Concierto de inauguración del XXII Ciclo de Jóvenes Intérpretes del Conservatorio Superior de Música Rafael Orozco. Solista: Inés Testa (guitarra). Programa: Leo Brouwer, Preludios epigramáticos, Hika; Joaquín Turina, Sonata, Fandanguillo; Manuel de Falla, Homenaje a Debussy, Romance del Pescador, Canción del fuego fatuo. Fecha: 20 de febrero. Lugar: Auditorio del Conservatorio Superior Rafael Orozco.

Espléndido concierto el ofrecido este jueves por la joven guitarrista italiana Inés Testa, que abrió así la presente edición del Ciclo de Jóvenes Intérpretes, convocatoria que reúne cada año a una selección del alumnado más destacado que se forma en nuestro Conservatorio Superior.

Inés es discípula de los profesores Nicola Japelli y Luigi Attademo, con quienes se ha formado en el Instituto Superior de Estudios Musicales Gaetano Donizetti de Bérgamo. En la actualidad, y gracias al proyecto de movilidad Erasmus, se perfecciona en Córdoba, lo que le está permitiendo conocer de primera mano aspectos de la cultura española y de su rica tradición guitarrística.

Esto último se pudo apreciar en el programa interpretado, y especialmente en las obras de Turina y Falla, a las que Testa se acerca con un preciso tratamiento rítmico y un cuidado uso del color instrumental, alejándose, por tanto, de esas versiones de souvenir de algunos intérpretes que reducen estas piezas a postales turísticas.

Atesora esta joven guitarrista un sonido dúctil, que va de los registros más delicados a las sonoridad más intensa y luminosa, siempre al servicio de un mensaje musical honesto y profundo.

Mención especial merece su visión de la música del cubano Leo Brouwer, quien compuso precisamente en Córdoba una de las obras interpretadas por Testa, Hika, pieza que rinde homenaje al gran compositor japonés Toru Takemitsu.

El universo de danzas y rituales, tan característico de Brouwer, da paso aquí a una música intimista, donde el silencio y el color se convierten en materia primordial del mensaje poético que encierra. Inés Testa estuvo especialmente inspirada en su interpretación de esta obra, así como de los Preludios epigramáticos, también del cubano.

En definitiva; un debut prometedor para una artista que apenas frisa los veinte años. Desde estas páginas le deseamos a Inés que prosiga su andadura formativa y artística con el éxito que se merece y que no olvide la luz de sus días en Córdoba.

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