Crítica de teatromúsica

Ben-Hur sin Chalton pero con mucho Gesto

Agustín Jiménez y Elena Lombao, el pasado viernes en el Gran Teatro. Agustín Jiménez y Elena Lombao, el pasado viernes en el Gran Teatro.

Agustín Jiménez y Elena Lombao, el pasado viernes en el Gran Teatro. / jordi vidal

Un año más y como viene siendo costumbre, parte de las producciones estrenadas en el Festival de Teatro Clásico de Mérida visitan nuestro Gran Teatro. Así, el pasado viernes el público cordobés disfrutó viendo La verdadera y nunca contada historia de Ben-Hur.

Nancho Novo toma como referencia la novela de Lawrence Wallace y lo convierte en un texto más original si cabe. Para ello, una compañía romana del siglo I d.C. llevará a escena lo que nunca se contó sobre los protagonistas de esta archiconocida historia. Aquí, Ben-Hur no es el héroe que estoicamente soporta con paciencia su injusto castigo hasta que logra vengarse del malvado Mesala, sino un niño bien al que solo le interesa el postureo, sin interés por su familia y cuya relación con Mesala está marcada por cierto homoerotismo presente a lo largo de toda la representación.

Partiendo de ahí, los pasajes más relevantes desfilarán a modo de parodias que recuerdan al humor de los célebres Monty Python, donde además de reír existe cabida para la crítica social. Para llevar a cabo la adaptación era necesaria una compañía capaz de sacar partido al texto y Novo y Focus han encontrado en Yllana a su mejor aliado. A través de su reconocible lenguaje gestual y con ayuda de proyección interactiva consiguen dar a luz el concepto de Teatromascope, haciendo un guiño constante a la versión cinematográfica de 1959. Entre la multitud de gags repartidos a lo largo de la obra, digno de elogio es la escenificación de la carrera de cuádrigas.

Imposible llevar a cabo los innumerables detalles de gesto y voz que requieren las interpretaciones si no se cuenta con el equipo de actores y actrices necesario. Esta responsabilidad no ha podido caer en mejores manos. Víctor Massan hace una lectura impecable de su papel, encomendado a la difícil tarea de convertirse en el pelele de la obra; y lo interpreta sin perder un ápice de presencia. Elena Lombao y Eva Isanta brillan con sus díscolos personajes, que reivindican mayor protagonismo para las mujeres en la función. Richard Collins-Moore y Agustín Jiménez deleitan al público en sus intervenciones a la hora de narrar y dinamizar al público.

Obligado es hacer una mención especial a nuestro paisano Fael García. Gracias a la gran vis cómica que ostenta, provocó la carcajada en cada personaje que interpretó, ya fuera de Rey Mago, cómitre de galera o un Mesala fantasmón al estilo del Miles Gloriosus de Plauto. Junto al resto del elenco recibió la sonora y merecida ovación de todo el auditorio que, puesto en pie, los felicitó por tan buen trabajo.

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