Cultura

Adiós a Forges, el cronista de la democracia

  • Renovador del lenguaje, fue durante décadas un maestro del periodismo desde la imagen y el humor

Imagen de archivo del humorista grafico Antonio Fraguas, mas conocido como Forges. Imagen de archivo del humorista grafico Antonio Fraguas, mas conocido como Forges.

Imagen de archivo del humorista grafico Antonio Fraguas, mas conocido como Forges. / j. l. cerejido/ efe

La transformación política y social vivida por España el último medio siglo encontró su retrato más entrañable en la pluma de Antonio Fraguas de Pablo, más conocido como Forges, leyenda del humor gráfico fallecido ayer a los 76 años en Madrid por un cáncer de páncreas. Con sus personajes perplejos ante la realidad y un lenguaje en parte inventado, Forges supo aunar en sus viñetas lo filosófico y lo absurdo cotidiano, la reflexión y la risa, la crítica política y la crónica social, hasta convertirse en patrimonio común de los españoles más allá de cualquier diferencia ideológica.

Figuras de todos los ámbitos y orientaciones políticas lamentaron ayer la pérdida. "Forges fue un renovador del lenguaje, un creador de personajes que reflejaban la realidad española y un maestro del periodismo desde la imagen y desde el humor", escribió el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en un telegrama a la familia.

Su honda mirada fue de la mano de una crítica feroz a los abusos del poder y los mercados

La Casa Real comentó en su Twitter: "Los españoles nos quedamos huérfanos de un referente de sabiduría y de defensa de los valores democráticos. ¡Cuántas lecciones nos ha dado Forges para nuestra vida individual y colectiva!". También el izquierdista Pablo Iglesias (Podemos) o el liberal Albert Rivera (Ciudadanos) enviaron su pésame.

Nacido el 17 de enero de 1942 en Madrid, Forges inició ya de adolescente su carrera en el canal público Televisión Española a los 14 años, donde comenzó a dibujar. En 1946 publicó su primera viñeta en prensa en el diario Pueblo. Desde entonces pasó por las principales revistas de humor del último medio siglo en España, desde Hermano Lobo a La Codorniz o El jueves, y en diarios como Pueblo, Diario 16, El Mundo y El País, donde publicaba desde 1995 sus viñetas en la sección de opinión.

Su trabajo reflejó la profunda transformación vivida por España desde la dictadura franquista a la democracia moderna a través de personajes recurrentes -las mujeres de pueblo, el corrupto, el becario explotado, el trabajador de clase media desbordado- que hablaban un lenguaje enrevesado y en parte inventado. El público se acostumbró a leer así palabras como "gensanta", "stupendo" o "tontolcool" -conocidas como forgendros- y adoptó algunas de ellas en el habla cotidiana hasta el punto de que la Real Academia Española las incorporará en su diccionario, como ocurrió con "bocata" (bocadillo).

La mirada profundamente humana del dibujante fue de la mano de una crítica feroz a los abusos del mercado laboral o la degradación de la política. Su viñeta, convertida en todo un editorial gráfico, recorrió también temas como el terrorismo del grupo vasco ETA, los atentados islamistas de 2004 en Madrid o la crisis catalana. El mismo compromiso mostró con crisis internacionales como el genocidio en Ruanda, la Guerra de Iraq, el drama de los refugiados o el terremoto que devastó Haití en 2010, que Forges recordó con decenas de viñetas en las que se incluía el mensaje "No te olvides de Haití".

Las nuevas tecnologías lo entusiasmaron. "Creo que fuimos los humoristas gráficos quienes inventamos Twitter sin saberlo. Esa precisión, esa velocidad y esa frivolidad del medio es nuestra seña de identidad", dijo al recibir el premio Quevedos, otorgado también a otros grandes como Quino o Mingote. Autor de varios libros, incluida la novela Doce de Babilonia, Forges recibió también distinciones como la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo y el Premio Nacional de Periodismo. El humor "es un bien democrático", sostuvo alguna vez en una entrevista.

"El humor no es propiedad de los humoristas, sino de la gente, que recorre con ellos la mitad del circuito que conduce hasta el gozo". España entera acompañó ayer al dibujante en otro tipo de camino con una ola de condolencias y mensajes en las redes sociales. Mientras que desde el tanatorio de la M-30 Toño Fraguas, uno de sus hijos, pedía que no se "perdiera la risa", uno de los "grandes amigos" de su padre, José María Pérez, Peridis, decía que era "una persona que curaba los males de la sociedad e iluminaba la vida con su humor". "Supo coger el pulso de España, era un artista deslumbrante (...) A pesar de utilizar la ironía y el sarcasmo, un humor que puede ser excesivamente agresivo, su estilo fue siempre benévolo, tal y como era él en persona", explicó Peridis, quien destacó también la "fecundidad" de este artista cuyos dibujos "estaban siempre presentes, ya sea en las oficinas, en los ministerios o en la calle, siempre encontrabas una viñeta suya".

El Atlético de Madrid -el equipo de sus amores-, la actriz Maribel Verdú, la alcaldesa madrileña Manuela Carmena o el dibujante Paco Roca fueron otros de los miles de nombres que expresaron su admiración por Forges. "Sus personajes eran un fiel reflejo de cómo somos los españoles o los europeos o los humanos en general", dijo Paco Roca, para quien su primer recuerdo "consciente" de la obra de Forges fue la lectura de la serie Historias de Aquí. "Creo que nos influyó a muchos niños como yo, que soñábamos con ser dibujantes", rememoró el valenciano.

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