KGM amplía la familia Torres con el más estilizado Actyon, una competente opción
Primer contacto
KGM completa la familia Torres con el Actyon, un SUV de longitud y anchura similares al modelo lanzado comercialmente el año pasado, aunque con una silueta distinta: es más bajo y tiene una zona posterior distinta, con un cristal del portón trasero más inclinado. Está a la venta con un motor de gasolina de 163 CV o con un sistema híbrido de 204 CV que hemos conducido, ambos como 4x2.
KGM pone a la venta un peculiar pick-up, el Musso EVX, por eléctrico y con un chasis monocasco
KGM considera al Torres Actyon -recupera la denominación del todoterreno que SsangYong comercializó desde 2005- su buque insignia, al menos temporalmente, hasta la llegada en el último trimestre de un nuevo SUV de cinco metros desarrollado sobre una plataforma inédita.
Para otorgarle ese papel no se basa sólo en las dimensiones: respecto al Torres convencional -a la venta desde mayo de 2024 como eléctrico y desde el siguiente septiembre con motores térmicos- el Actyon apenas mide 3,5 cm más de largo, 2 cm más de ancho y 5 cm menos de alto con sus 4,74 por 1,91 y 1,67 m en cada una de esas cotas de carrocería. Ambos comparten además una batalla de 2,68 m.
Dos opciones: gasolina sin electrificar o híbrido, siempre 4x2
Tampoco la gama mecánica es determinante, ya que coincide parcialmente con la del Torres; pues si bien no dispone de versión eléctrica EVX, sí tiene el motor 1.5 turbo de gasolina con 163 CV sin electrificación -en el Torres puede asociarse a la tracción delantera o total, mientras que aquí sólo a la primera- y de la variante híbrida HEV.
Esta última, que es la que hemos podido conducir, desarrolla 204 CV combinando un motor eléctrico de 177 CV (130 kW) con un 1.5 de gasolina de 150 CV que funciona en ciclo Miller, además de un segundo motor eléctrico que actúa como generador.
Más que por cifras, KGM justifica su posición como modelo top por su diseño específico, especialmente desde el amplio pilar trasero hacia atrás, con un portón más inclinado y una estética frontal y lateral diferenciada. En cierto modo recuerda al planteamiento que Audi aplica a sus versiones Sportback frente a las carrocerías convencionales de sus coches.
También influye el refinamiento percibido, superior al del Rexton pese a ser éste más grande, aunque similar al de un Torres, ya bien rematado. Destaca el uso de un textil similar al Alcantara con costuras vistas en puertas y salpicadero, la tapicería de cuero sintético de serie o un equipamiento abundante.
Entre éste figuran los asientos delanteros eléctricos, ventilados y calefactados -también los traseros laterales tienen esta última función-, la iluminación interior con leds, el climatizador bizonal, el acceso y arranque sin llave, los cristales traseros tintados o las ventanillas delanteras con doble cristal.
Estas contribuyen al buen aislamiento acústico que se disfruta a bordo de este KGM. Y es que aunque la toma de contacto se realizó en condiciones complicadas -carretera mojada o nevada y velocidades moderadas-, el Actyon transmitió una sensación de confort acústico superior a la media.
La suspensión también resulta confortable, quizá algo más firme que en un Torres equivalente, pero bien equilibrada entre control de la carrocería y absorción. En cambio, los neumáticos Nexen de 245/45 R20 montados en la unidad probada ofrecían un agarre limitado en firme deslizante; con otras ruedas previsiblemente mejoraría el comportamiento y también la precisión de la dirección, que aun así obtiene buena valoración.
Con algo más de 19 cm de altura libre al suelo en el HEV y cerca de 21 cm en el gasolina, no destaca frente a SUV similares —Peugeot 3008, Toyota RAV4, Volkswagen Tiguan, Kia Sportage, Hyundai Tucson o Jeep Compass, entre otros—, pero permite circular por pistas sencillas con cierta seguridad.
Un sistema híbrido con el sello de BYD
La versión híbrida probada emplea una tecnología procedente de BYD, como ocurre con el sistema de propulsión eléctrico de los dos EVX, Torres y Musso. Puede funcionar con el motor térmico, el eléctrico o ambos, y las transiciones son prácticamente imperceptibles desde el habitáculo salvo que se esté atento a la instrumentación para comprobarlo pues son suaves y poco audibles.
El motor eléctrico se alimenta de una batería LFP de 1,84 kWh (353 V) que interviene con frecuencia, especialmente en ciudad, donde KGM estima que puede mover el coche hasta el 94 por ciento del tiempo. También en carretera circula en eléctrico si no se demanda mucha potencia, como ocurrió frecuentemente durante nuestro trayecto, o se rueda por debajo de unos 100 km/h. La recarga se produce mediante retención o frenada regenerativa, ajustable en tres niveles desde levas en el volante.
Por otro lado, cuando se exige aceleración, ambos motores actúan conjuntamente para ofrecer toda la potencia disponible. La respuesta energética es satisfactoria.
El consumo obtenido durante la prueba no resulta representativo por las condiciones del recorrido, también con los más de los kilómetros en pendiente a favor, aunque la marca homologa 5,9 l/100 km para el HEV frente a los 8,0 l/100 km del motor de gasolina sin electrificar.
La garantía del sistema híbrido es de ocho años o 160.000 km, frente a los cinco años o 100.000 km del vehículo.
Habitáculo con aire de familia
El interior incorpora dos pantallas de 12,3" bajo un mismo cristal: instrumentación y sistema multimedia. Este último responde con fluidez, aunque obliga a recurrir a la pantalla para la mayoría de funciones, ya que apenas hay botones físicos más allá de los del volante, así como arranque y warning en el salpicadero. Ajustar algunas ayudas a la conducción -indispensable dado el nivel de avisos que producen algunas, como la de atención a la conducción- requiere navegar por menús, aunque los modos de conducción -Eco, Confort y Sport en el HEV; con Winter sustituyendo a Eco en el gasolina- se seleccionan rápidamente desde un menú desplegable con sólo mover el dedo de arriba a abajo de la pantalla.
Los asientos delanteros son cómodos, aunque algo cortos de banqueta; en tanto que detrás, el respaldo puede regularse en inclinación pero no hay ajuste longitudinal. El espacio es amplio delante y correcto detrás en anchura, con muy buen espacio para piernas. La caída del techo resta unos cuatro centímetros de altura respecto al Torres, aunque sigue siendo generoso y el Actyon ofrece una cota en la media de su clase.
Otro tanto ocurre con el maletero. KGM anuncia 796 litros para este espacio, incluyendo el hueco del doble fondo, pero nuestra medición hasta la altura que define la bandeja arroja unos 489 litros: es correcto por anchura y profundidad, menos por altura, con apenas 41 cm bajo ese cobertor ocultaequipajes. El portón eléctrico con apertura manos libres, que siempre es de serie, facilita el acceso.
El Actyon cuesta 33.500 euros con motor 1.5 TGDI y acabado Plus, y 37.500 euros con sistema híbrido y el mismo nivel de equipamiento, precios que con descuentos como el de financiación pueden quedar en 30.800 y 35.000 euros. Un Torres equivalente 4x2 parte, respectivamente y según el motor, de unos 27.900 -con el nivel de equipamiento Trend, inferior al Plus de los Actyon- y 34.000 euros.
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