La Euro 6e-bis endurece el control de las emisiones y redefine las de los híbridos
Movilidad sostenible
La UE endurece las reglas del juego para el sector con la normativa Euro 6e-bis, un nuevo marco quee refuerza el control de las emisiones reales y pone el foco en los vehículos híbridos -y, particularmente los enchufables-, obligando a fabricantes, empresas y consumidores a replantear sus decisiones, tal como plantea un informe de Arval.
La viabilidad futura de los coches híbridos enchufables podría cambiar en Europa
La Unión Europea ha dado un nuevo paso en su estrategia de descarbonización del transporte con la normativa Euro 6e-bis, un reglamento que entró en vigor para las nuevas homologaciones en 2025, pero que es de obligatorio cumplimiento para todos los coches nuevos desde el día 1. Su objetivo es, según reza en la guía presentada por Arval Consulting para entender los cambios que provoca, reforzar significativamente los criterios de homologación de emisiones de los vehículos, con un impacto directo, especialmente, en los híbridos enchufables (PHEV).
Así, debe conseguir alinear las cifras oficiales de emisiones con las obtenidas uso real de los coches, corrigiendo las distorsiones detectadas en fases anteriores de la norma Euro 6. En particular, la regulación responde a la constatación de que muchos PHEV presentaban valores de CO₂ excesivamente bajos en laboratorio, basados en supuestos de conducción eléctrica distorsionados en el uso real.
Uno de los cambios más relevantes es la ampliación del denominado “Factor de Utilidad”, el parámetro que estima qué porcentaje de la conducción se realiza en modo eléctrico. La distancia de referencia utilizada para su cálculo pasa de 800 a 2.200 kilómetros, lo que eleva de forma notable los valores certificados de CO₂ en numerosos híbridos enchufables. Por ejemplo, un coche de este tipo puede pasar de 45 g/km de CO₂ emitidos a más del doble con el nuevo estándar.
La normativa también endurece las pruebas de Emisiones Reales de Conducción (RDE), ampliando los rangos de temperatura -entre 0 y 35ºC, antes de 0º a 30ºC- y reduciendo los márgenes de tolerancia en la medición de contaminantes como los óxidos de nitrógeno. A ello se suma el refuerzo de los sistemas de monitorización a bordo del consumo de combustible y energía, con el fin de garantizar que los vehículos -M1, N1 y N2- mantengan un comportamiento limpio durante toda su vida útil.
La mayor emisión de CO₂ puede suponer un mayor impuesto de matriculación
Desde el punto de vista económico y fiscal, las consecuencias de aplicación de este reglamento pueden ser relevantes. El aumento de las emisiones certificadas puede traducirse en la pérdida de incentivos fiscales, mayor tributación en los coches de empresa y un incremento del coste total de propiedad (TCO). En mercados como España, superar determinados umbrales de CO₂ puede incluso activar el impuesto de matriculación, encareciendo el precio final del vehículo. Por ejemplo, si se emiten más de 120 g/km de CO₂, es coche puede estar sujeto a pagar el impuesto de matriculación, aplicándosele al menos un 4,75 por ciento.
El informe de Arval Consulting subraya que la Euro 6e-bis no afecta a los vehículos ya matriculados, pero sí condiciona las futuras compras y ha obligado a los fabricantes a la rehomologación de algunos de ellos para mantenerlos en el mercado. Para flotas y empresas, el nuevo escenario acelera la necesidad de revisar sus políticas de movilidad y refuerza la tendencia hacia una mayor adopción de vehículos eléctricos frente a otros con motores térmicos electrificados.
En conjunto, la Euro 6e-bis se consolida como el último gran paso antes de la llegada de la normativa Euro 7, reforzando la credibilidad del marco regulatorio europeo y avanzando hacia una movilidad más transparente, sostenible y alineada con los objetivos del Pacto Verde Europeo.
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