"El verano lo dedico a 'marujear"

A Ana Rosa le gusta instalarse en un camping y disfrutar de la naturaleza.
A Ana Rosa le gusta instalarse en un camping y disfrutar de la naturaleza.
Gema Amil / Madrid

02 de agosto 2012 - 01:00

"Madrugo mucho todo el año y en vacaciones, que suelo pasarlas en Sotogrande, duermo algo más aunque no soy de las que se quedan en la cama hasta muy tarde. Sobre las 9 de la mañana ya estoy en marcha para preparar el desayuno a mis hijos. Luego los llevo a sus clases de natación o de fútbol, depende de lo que les apetezca cada verano. Regreso a casa para organizar todo. Sobre las 12 del mediodía, voy a hacer la compra y me pongo con la comida. Si en cambio decidimos pasar toda la jornada en la playa preparo un buen picnic para pasar el día fuera. Aunque tampoco es lo habitual. Me encanta estar con amigos pero mucho más descansar en casa haciendo cosas que durante el año me son imposibles por falta de tiempo. De hecho, no me maquillo, sólo me pongo mis cremas hidratantes, no uso tacones y me dejo el pelo largo para no tener que usar secador. Me vuelvo salvaje. Las vacaciones para mí son para 'marujear' y hacer lo que hacen el resto de las mujeres. Ése cambio de rutina es mi forma de desconectar.

Alrededor de las 3 de la tarde nos sentamos a comer. Me gusta almorzar tranquilamente, disfrutar de cada bocado. Después, sobre las 5, comienza el mejor momento del día: la siesta. Duermo por lo menos dos horas metida en la cama y con camisón, no de cualquier manera. Así no es de extrañar que en vacaciones siempre gane unos kilitos. No soy demasiado comilona pero lo que como no lo quemo, a mis siestas no renuncio por nada del mundo. Ya por la tarde, a las 8 o así, me gusta tomar un aperitivo en el chiringuito. Los espetos de sardina me chiflan.

Respecto al resto del día, nunca planifico nada. Voy haciendo cosas sobre la marcha. Mis veraneos son muy familiares, como los de toda la vida. Algún día cuando nos levantamos y vamos a visitar a algún amigo, pero normalmente lo que buscamos es tranquilidad. Últimamente mi vena aventurera está fatal. Me gusta viajar, de hecho he viajado mucho, pero con niños pequeños tienes que adaptarte, no queda más remedio. Preparamos el verano en función de los niños con la idea de estar con ellos mucho más tiempo. No soy de las madres que quieren quitarse de encima a los hijos, sino que quiero disfrutar de ellos todo lo que durante el curso no puedo. Entre el colegio y todas las horas que echo en la tele el día a día pasa demasiado rápido. Crecen sin darte cuenta.

La siesta, la playa... Intento reproducir con mis hijos lo que yo vivía cuando era pequeña, cuando disfrutaba de esos veranos interminables. Era una niña bastante tranquila, pero muy deportista. En definitiva, muy feliz. No había hoteles de lujo ni apartamentos, nos instalábamos los tres meses de verano en algún camping y era como tu casa. Hacías tu pandilla, una vida muy natural. Ahora, de mayor, veraneo en mi casa de la playa. Ahí mis hijos son muy felices. Me gusta hacer de mamá, cuidar de mi familia y de los peques. Bañarlos, preparar sus desayunos, sus meriendas, sus cenas... Todos esas cosas sólo las puedo hacer en verano".

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