La ex de Ernesto de Hannover que no es la princesa Carolina Chantal Hochuli, la historia de una traición

  • La ex princesa de Hannover se sintió engañada por Ernesto y Carolina de Mónaco

Chantal Hochuli con su ya ex marido, Ernesto de Hannover, en una foto de cuando eran aún pareja.

Chantal Hochuli con su ya ex marido, Ernesto de Hannover, en una foto de cuando eran aún pareja. / Getty

Chantal Hochuli fue princesa de Hannover durante 16 años. De su relación sentimental con Ernesto de Hannover nacieron sus dos hijos, Christian y Ernesto de Hannover Jr. La vida de Chantal ha podido protagonizar capítulos de alguna que otra novela. Especialmente curiosa fue la estrecha relación de amistad que mantuvo con Carolina de Mónaco, antes de que esta última se convirtiera en princesa de Hannover y oficializará lo que había sido un rumor a gritos. La propia Chantal llegó a negarlo en varias ocasiones, pero finalmente se divorció del príncipe de Hannover en 1997. Dos años más tarde, Ernesto y Carolina contrajeron matrimonio.

Chantal Hochuli fue la madrina en la boda de su hijo Christian con Alessandra de Osma. Chantal Hochuli fue la madrina en la boda de su hijo Christian con Alessandra de Osma.

Chantal Hochuli fue la madrina en la boda de su hijo Christian con Alessandra de Osma. / Gtres

Chantal, hija del arquitecto suizo Hans Hochuli, cuya fortuna se gestó en la industria farmacéutica, mantuvo una vida muy cercana a las distintas cortes europeas mientras ejercía como princesa de Hannover. Su buena relación con la Familia Real Española propició que el Rey Felipe VI fuera el padrino de bautismo de Ernesto de Hannover Jr. Por aquella época eran frecuentes los contactos con la dinastía monegasca, llegando a ser el paño de lágrimas de Carolina cuando tuvo lugar el accidente mortal del que era por entonces su marido, Stefano Casiraghi, en el año 1990.

La boda de Ernesto de Hannover y Chantal Hochuli en 1981. La boda de Ernesto de Hannover y Chantal Hochuli en 1981.

La boda de Ernesto de Hannover y Chantal Hochuli en 1981. / Getty

Lo cierto es que Carolina y Ernesto se conocían desde los años 70 cuando la princesa Grace Kelly quiso ser la celestina de un romance que no prendió chispa en aquel momento. Hubo que esperar dos décadas para que surgiera el amor entre ambos. Los rumores comenzaron a protagonizar las páginas del papel couché, y con ello se puso fin a la excelente relación que mantenían Chantal y Carolina. En medio de todo se encontraba Ernesto de Hannover. Posteriormente, Chantal rehízo su vida con el aristócrata inglés, Nick Scott, con el que compartió 15 años de su vida. Scott falleció en la India en el año 2017 por una pancreatitis, precisamente la misma enfermedad que sufre Ernesto de Hannover.

Chantal Hochuli, en una foto de hace pocos meses. Chantal Hochuli, en una foto de hace pocos meses.

Chantal Hochuli, en una foto de hace pocos meses.

Tras un periodo alejada de los focos, hemos vuelto a tener noticias de la ex princesa. En el ámbito familiar, ha ejercido como madrina en las bodas de sus hijos. En el enlace de Ernesto de Hannover Jr. con Ekaterina Malysheva no estuvo presente el príncipe Ernesto de Hannover por los problemas familiares que arrastra con su hijo. La disputa ha llegado a afectar al nombre de su primer hijo varón. Se llama Welf Augusto y no Ernesto como manda la tradición, por negarse el príncipe a reconocer a su nieto como heredero de la Casa Hannover. El reencuentro de Chantal y Ernesto se produjo en la boda de Christian de Hannover y Alessandra de Osma que tuvo lugar en Lima. Aún así, no quedó constancia fotográfica del momento, puesto que el final de su matrimonio resultó poco amistoso.

Por su parte, el príncipe alemán ha sido condenado a diez meses de prisión condicional por un tribunal austríaco. La sentencia le prohíbe beber alcohol durante ese tiempo, le exige abandonar su actual residencia en Austria y someterse a un tratamiento de psicoterapia.

La condena no prevé el ingreso en prisión de Ernesto de Hannover, salvo que se salté la sentencia, una vez sea firme, por insultar, amenazar y agredir en estado de embriaguez a agentes de policías y otras personas el pasado verano. En el transcurso del juicio el aristócrata se proclamó "no culpable”", pidió disculpas por lo acontecido y se acogió a su derecho a no declarar.

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