Tradición

La Pasión según los Patios de Córdoba en Jueves Santo

Altar del número 2 de la calle Pastora.

Altar del número 2 de la calle Pastora. / Juan Ayala

“La gente está superilusionada con la idea de los Patios en Jueves Santo;son muchos los que se han volcado ofreciendo imágenes de capillas privadas”, cuenta Rafael Barón, presidente de la Asociación Claveles y Gitanillas, mientras ultima los preparativos de los patios de Pastora, 2 –el suyo propio– y San Juan de Palomares, 11 –el de la sede del colectivo que dirige–. Estos son dos de los diez recintos que se pueden visitar en esta cita que recupera una tradición centenaria en Córdoba. Los otros ocho son el número 7 de la calle Guzmanas, el 4 de Mariano Amaya, el 7 de la Plaza de San Rafael, el 8 de Pedro Verdugo, el 1 de Isabel II, el 3 de La Palma, el 1 de Siete Revueltas y el 8 de la calle Aceite.

El altar de San Juan de Palomares, 11 “es muy sencillo, muy popular, ya que esta casa es muy tradicional”, describe Rafael. Está vestido con una antigua cortina de cachemir y una antigua colcha “y lo preside un crucificado prestado por unos anticuarios, posiblemente del siglo XVI y de tamaño académico, de más de un metro de altura”, relata. No faltan en el mismo las velas y el incienso. El presidente de Claveles y Gitanillas insiste en que todo ello en un patio que “está precioso” con, entre otros elementos, “su tradicional barandilla de geranios chinos”.

Como también está precioso “en una primavera demasiado precipitada” su patio de Pastora, 2. Eran muchos, como reconoce, los que pensaban que el altar de Pastora, 2 iba a ser la capilla con la que cuenta este patio, en la que se le da culto a la Virgen de la Salud, pero, como en años precedentes, como es costumbre para él, ha montado el altar en el zaguán. Lo preside un Cristo amarrado a la columna, que también conserva en la capilla. “Se trata de un boceto en barro que hizo Francisco Romero Zafra para el pueblo de Martos y que nos regaló por nuestra boda”, detalla. La imagen va sobre antiguas piezas de retablo, que le sirven como peana. Bajo ella ha creado un sagrario que está abierto “en alusión a los monumentos que se montan en parroquias y monasterios”. No faltan motivos eucarísticos ni una alegoría a la Santa Faz pintada a mano en otro de los muebles del recinto.

“La ruta de los Patios en Jueves Santo se ha diseñado en la Axerquía de manera que no haya grandes distancias y se pueda visitar de Norte a Sur o viceversa, empezando por San Juan de Palomares y acabando por Siete Revueltas, o al contrario”, relata el presidente de la Asociación Amigos de los Patios, Miguel Ángel Roldán. El número 1 de la calle Siete Revueltas –perteneciente a la conocida como la Casa de las Campanas– es la sede del colectivo que dirige.

“Hemos puesto todo el cariño y todo el amor intentando recuperar una fiesta que esperemos que consigamos que continúe en el tiempo y se pueda llevar a cabo, como era costumbre, en la madrugada del Viernes Santo”, apunta. “Así tendremos patios en Navidad, Semana Santa y en mayo. Es una manera de aportar nuestro granito de arena a la ciudad y a la economía de la ciudad”, añade. La imagen que preside el altar de Siete Revueltas, 1 es una gran dolorosa flanqueada por claveles blancos. La dolorosa ha sido prestada a la Asociación Amigos de loa Patios desde una capilla particular y no falta el incensario con el que dar también olor entre un mar de helechos y pilistras al Jueves Santo en este inmueble de Santiago. “Es una visita a los patios distinta, el altar ofrece un momento de recogimiento en el silencio de la tarde y, sobre todo, de la noche”, comenta. Los patios abren en Jueves Santo hasta las 22:30.

Mucho más casero es el altar del número 7 de la calle Guzmanas, el de Óscar Rubio y Elena Vilches. “Lo preside un crucificado que teníamos en casa y que hemos restaurado y al que hemos adaptado”, comenta Óscar. No obstante, hay motivos prestados, “como los candelabros de plata, que son de mi suegra, y una sábana de novia que también es de mi suegra”, anota. El monumento está montado en la zona de las antiguas cocinas de ese recinto en el que una Chiquita Piconera en forja lo observa todo. Cuenta con un centro de flores rojas y con un fondo de cortinas de ese color. No faltan tampoco unos cuadros de la Virgen y de San José del siglo XVIII en este altar “que hemos preparado con mucho cariño y mucho amor”.

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