Campaña contra las agresiones sexuales

La guardia de los brazaletes morados

  • Aspa, CNT, Colega, Juan XXIII y Rincón Cubano son puntos contra la violencia machista

Unas voluntarias reparten abanicos en una caseta. Unas voluntarias reparten abanicos en una caseta.

Unas voluntarias reparten abanicos en una caseta. / Laura Martín

La Feria se entiende como una de las celebraciones más esperadas por la ciudad y uno de los festejos en el que debe imperar la intención de pasarlo bien, tanto con el grupo con el que se acude al recinto como con el resto de personas que disfrutan alrededor. Aun así, y como reflejan las estadísticas diarias, se producen repetidas situaciones a lo largo de los ocho días de Feria en los que la Policía y otras autoridades tienen que intervenir para evitar que los conflictos lleguen a más. En los últimos años, la organización de la cita ha puesto especial énfasis en prevenir y detener las agresiones sexistas, como muestra la campaña de esta edición Diviértete desde el respeto.

Para ayudar a que no se produzcan agresiones sexistas, desde 2017 El Arenal cuenta con la presencia de los brazaletes morados, voluntarias que prestan su ayuda en caso de incidencias de este tipo, con ayuda a la víctima y contactando con la Policía en caso de que se necesite.

Este año, varios colectivos feministas ayudan en la organización de los brazaletes morados. Según explica una de las coordinadoras, Encarna Lozano, “el movimiento pretende prevenir y visibilizar las agresiones sexistas en el espacio público de la feria”. Para ello, las casetas Aspa, CNT, Rincón Cubano, Colega y Juan XXIII son puntos morados en los que siempre hay una representante. Además, varias parejas de brazaletes morados recorren El Arenal para asistir ante las posibles incidencias en otras casetas o zonas del recinto.

Lozano detalla que se ha concretado un protocolo específico de actuación y que “hemos considerado imprescindible un compromiso por escrito de las voluntarias, además de una formación específica para casos de atención de estrés postraumático”.

Las situaciones en las que pueden actuar las voluntarias “tienen un límite muy fino”, en especial en la zona donde los jóvenes practican el botellón. La coordinadora apunta a que esa zona es “tierra de nadie” y la intervención de Protección Civil o la Policía es mucho más recomendable. No obstante, Lozano recuerda que “las voluntarias están formadas y comprometidas” y conocen las líneas de actuación ante los posibles sucesos.

Lozano destaca que “el compromiso de las voluntarias queda fuera de toda duda”, y considera que el movimiento “tiene apoyo y nos deja con el sentimiento de sentirnos útiles”. Por lo tanto, espera que la iniciativa consiga “sensibilizar a todas las personas y ayudar a prevenir este tipo de agresiones”.

Junto a estas acciones, la organización lanza algunas recomendaciones para conseguir disfrutar de la Feria sin que se produzcan incidentes. Por un lado, recuerda la necesidad del consentimiento, el derecho a parar un encuentro ante la implicación de alcohol y drogas. Además, pide la implicación en caso de ser testigo de una posible agresión y aconseja, en caso de sufrirla, no guardar silencio y solicitar ayuda.

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