Barracas y juegos en la Feria Se busca el gran premio de El Arenal

  • Tómbolas, dardos, garrapiñadas, algodón de azúcar... hasta 180 barracas para todas las edades y gustos

Varios jóvenes juegan en una de las barracas de la calle del Infierno. Varios jóvenes juegan en una de las barracas de la calle del Infierno.

Varios jóvenes juegan en una de las barracas de la calle del Infierno. / Juan Ayala

Sobre el albero no sólo hay casetas para bailar y cacharritos para los niños. ¿Qué mejor manjar que unos jeringos para finalizar cada día de Feria? Tómbolas, dardos, hamburgueserías, heladerías… hasta 180 barracas llenan las entradas del recinto ferial y otras calles principales, como la preferida por los más jóvenes.

Al otro lado de las casetas hay una realidad paralela. Una voz anuncia los números ganadores y una veintena de caras curiosas que quieren conocer quién ha ganado el gran premio de la tómbola aguardan inquietas. Aunque en ocasiones no es el premio lo que más importa.

Las parejas sacan sus mejores armas para demostrar quién de los dos tiene mejor puntería en los dardos, a la vez, una hija con pistola en mano desafía a su padre en los puestos de tiro –de corchos–.

Unos niños juegan en uno de los puntos de juego de la calle del Infierno. Unos niños juegan en uno de los puntos de juego de la calle del Infierno.

Unos niños juegan en uno de los puntos de juego de la calle del Infierno. / Juan Ayala

Al comienzo de la calle del Infierno, se encuentra una de las barracas más deseadas, sobre todo a medio día cuando azota el calor. ¿Qué ofrecen? Sombreros, desde los 3 a los 25 euros. Variedad de tipos y colores, para niños y adultos. No faltan los clásicos sombreros cordobeses, de 10 a 15 euros, el tirolés o el gorro de gitano, al mismo precio.

Y qué mejor mejor complemento para sofocar el calor que los abanicos. Si tiene que hacer juego con el vestido de gitana, no habrá problema, de 3 a 4 euros se puede escoger el color que más se ajuste. Además, si se ha perdido alguna flor entre baile y taconeo, también las venden por 5 euros.

Mientras los hijos guardan cola en las atracciones, los padres esperan en el puesto de enfrente desde donde vigilan, aunque son muchos los que se acercan sólo para saborear el vino tradicional de Aragón. En Vinos la Burrina sirven por un euro los típicos chatos de vino Cariñena acompañado del clásico barquillo. Si no es suficiente para los mejores catadores, también sirven copas a 2 euros y la bolsa de barquillos a un euro.

Puesto de patos en la Feria. Puesto de patos en la Feria.

Puesto de patos en la Feria. / Juan Ayala

Muchos jóvenes se acercan a probar suerte en la pesca de patos. En pleno pulmón de las atracciones, muestran los pequeños su agilidad pescando. Los principiantes comienzan con 3 patos por 3 euros, los que quieren un peluche asegurado tienen 8 patos a 6 euros y 14 a 10. A mayor número de patos, mayor es el premio. El peluche más solicitado este año es la llama del videojuego Fornite, que se encuentra agotada. También, muy muy deseados, los de Disney.

Barracas en la entrada y también en la salida. Antes de recogerse a casa, el hambre aprieta el estómago. Los distintos puntos de comida ofrecen hamburguesas y bocadillos. Para los golosos, helados, gofres y algodón de azúcar. También los más tradicionales pueden encontrar las clásicas garrapiñadas o los cocos, en los puestos artesanales de frutos secos.

Una joven vestida de gitana prueba suerte. Una joven vestida de gitana prueba suerte.

Una joven vestida de gitana prueba suerte. / Juan Ayala

Aunque no hay una hora por ley para tomar un jeringo, cuando las casetas cierran, las churrerías siguen abiertas. Ellas siempre esperan con un chocolate caliente y una ración de churros a los feriantes románticos que prefieren ver el amanecer en el albero cordobés.

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