Sevillanas a fuego lento

La crónica del martes de Feria

El Arenal vive una jornada de calor sofocante en la que reinan las comidas de amigos, de compañeros de trabajo y de colectivos

Grupo de amigas y usuarias del centro deportivo Poniente, en la caseta La Salmuera.
Grupo de amigas y usuarias del centro deportivo Poniente, en la caseta La Salmuera. / Laura Martín

Colectivos, amigos y compañeros de trabajo aprovechan la tranquilidad del martes de Feria para disfrutar de El Arenal sin aglomeraciones, sin empujones ni esperas para comer y beber. La jornada de ayer fue de mucho calor, con temperaturas que alcanzaron los 38 grados e hicieron del recinto ferial casi un desierto que atravesar para ir de caseta en caseta.

Y tiro porque me toca para buscar el lugar más fresquito, es decir, el más cercano al aire acondicionado. Porque las casetas fueron el único lugar seguro en las horas centrales del día y hasta entrada la noche en un martes en el que la sensación era de estar en un secarral, con el albero y los adoquines soportando tantos grados que parecía que desprendían fuego. Todo esto sin apenas sombras donde cobijarse.

Aún así, las mujeres se vistieron de flamenca y los hombres de corto para lucir sus galas por El Arenal. Gitanas de fuego con un halo de elegancia que mantener durante horas a pesar del calor, el sudor y los bailes por rumba y sevillanas. Un abanico de colores que dio vida a un recinto ferial a medio gas que comenzó a llenarse al caer la tarde, cuando ya las temperaturas dieron un respiro.

Las mujeres aguantaron de forma heroica con sus trajes de flamenca

Todo esto además con la recepción del PP de por medio, una cita para celebrar los resultados obtenidos en las elecciones y en la que un José María Bellido afónico se mostró exultante mientras recibía los halagos de los suyos y se subía al escenario acompañado por candidatos de la provincia que han logrado o conservado sus respectivas alcaldías.

Ya fuera del ambiente político, uno de los grupos que desafió al calor fue el liderado por Mariché Rodríguez, una monitora de zumba que acudió a la Feria con alrededor de 20 mujeres a las que imparte clase. Este grupo, que va al Centro Deportivo Poniente, quedó para comer en la caseta La Salmuera (de la Hermandad de la Quinta Angustia) y después pasar la tarde “dándolo todo”, explicó Juani Uclés, una de las participantes en este encuentro que ya se ha convertido en una tradición. Esta vez además una decena de ellas llegó a El Arenal en coche de caballos.

Por su parte, su monitora aseguró que desde hace dos años se coge vacaciones el martes de Feria “para venirme con ellas” porque “no solo nos vemos en los momentos buenos, sino que también estamos en los malos porque somos una pequeña familia”.

Un poco más adelante, en la Peña Puerta Nueva, José Manuel Ortiz y sus amigos echaban un vistazo a la carta sentados justo delante de un gran aparato de aire acondicionado. El martes es el día que este grupo elige para quedar a mediodía ya que “hay menos gente y el miércoles lo reservamos para salir por la noche”.

Comida del personal de la Delegación de Empleo.
Comida del personal de la Delegación de Empleo. / Laura Martín

El otro gran bloque que copa las comidas del martes en el recinto ferial es de las quedadas entre compañeros de trabajo. Por ejemplo, la que organizó el personal de la Delegación de Empleo de la Junta de Andalucía, con delegado incluido, Ángel Herrador. Más de un centenar de personas acudieron a esta cita en la caseta de la Hermandad del Huerto.

Los trabajadores de Empleo celebran este encuentro desde hace más de 15 años y entre ellos dan ideas para la elección de la caseta de forma que no siempre acudan a la misma. Después de la comida toca baile y alguna copa y el ambiente es tan bueno “que algunos años hemos salido de la caseta por la noche”, comentó entre risas una de las asistentes.

También fueron protagonistas de esta calurosa jornada los mayores de la residencia de Los Dolores, ubicada en la plaza de Capuchinos. La Asociación Cristo de los Faroles, formada por antiguos costaleros del Cristo de la Clemencia, organiza desde hace años una salida a la Feria para que los usuarios de la residencia también puedan disfrutar de esta fiesta.

En concreto, 27 mayores, voluntarios y trabajadores se montaron en el tren neumático que recorre el recinto ferial para luego celebrar un almuerzo en la caseta El Esparraguero.

Recepción del Hospital Quirónsalud, en la caseta del Círculo de la Amistad.
Recepción del Hospital Quirónsalud, en la caseta del Círculo de la Amistad. / Laura Martín

La caseta del Círculo de la Amistad tiene solera, es un clásico de la Feria de Nuestra Señora de la Salud a pesar de que durante algunos (pocos) años no llegó a instalarse. Allí se reúnen sus socios, pero también todos los cordobeses y foráneos que quieran disfrutar de su ambiente.

Este fue el lugar elegido por el Hospital Quirónsalud para celebrar la primera de sus recepciones en Córdoba ya que el centro abrió sus puertas a finales de 2018. Más de un centenar de profesionales de su plantilla y directivos del Grupo Quirón de toda Andalucía disfrutaron de este encuentro.

También fue multitudinario el almuerzo de Córdoba Ecuestre en la caseta La Muserola, un recinto que la asociación comparte con el Club Hípico de Córdoba, el Club de Carruajes de Tradición y la Asociación de Criadores de Caballos de pura raza española de Córdoba.

Como colofón a este día se entregaron los premios a las casetas ganadoras de este año: La Reja, El Farolillo, El Salmorejo y el Perejil, La de Siempre, La Castañuela de Madera, La Bodega de PTV y el Real Círculo de la Amistad. Las siete galardonadas pertenecen a la Asociación de Casetas Tradicionales, que cada año dona parte de la remuneración a una asociación. Este año han decidido que irá para Autismo Córdoba. Por otra parte, las Casetas Tradicionales otorgaron el Premio Pedro Ximénez a la delegada de Promoción de la Ciudad en funciones, Carmen González.

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