• Los floristas continúan con un aumento de trabajo tras la pandemia, a pesar de no celebrar las grandes citas del mes

  • Las fiestas cordobesas cuentan con el atractivo floral en sus montajes

Mayo Festivo

Córdoba, ciudad de flores y floristas

Flores en un patio del Palacio de Viana. Flores en un patio del Palacio de Viana.

Flores en un patio del Palacio de Viana.

El Día

Comienza el mes de mayo, una fecha única para Córdoba. Flores, fiesta, color, luz y ambiente llenan las calles. La mayoría de los eventos que se dan cita en el calendario del Mayo Cordobés tienen en común varias similitudes, entre ellas el elemento floral. Los profesionales del sector trabajan para llenar de flores los rincones de la ciudad.

Celebraciones como la Batalla de las Flores, las Cruces de Mayo, la Feria de Nuestra Señora de la Salud o el Concurso de Patios y Balcones se han visto interrumpidas por la situación provocada por el coronavirus. Sin embargo, la ciudad adaptará las celebraciones más populares a la crisis sanitaria actual.

La presidenta de la Asociación de Floristas de Córdoba, Ángela Gómez, asegura que mayo se trata de un mes muy importante para las casi 50 floristerías que hay en la capital, ya que además de los eventos familiares como las comuniones o bodas, se suman los montajes florales que se realizan para las citas del mes.

Gómez, que también es propietaria de la floristería Los Girasoles, señala que en la provincia hay mucha cultura de la flor: “No somos conscientes porque vivimos aquí, pero en Córdoba se entiende mucho de flores”. La florista afirma que las flores más representativas de la ciudad son la rosa y el clavel.

La floristería Pinsapo dispuso una cruz de mayo en la plaza de San Nicolás el pasado año para homenajear a la festividad, si bien en este 2021, según informa uno de los gerentes de la floristería, Luis Nevado, no se realizará la misma iniciativa.

Montaje de una cruz de mayo del barrio de Poniente en el último año de celebración. Montaje de una cruz de mayo del barrio de Poniente en el último año de celebración.

Montaje de una cruz de mayo del barrio de Poniente en el último año de celebración. / Juan Ayala

El motivo es positivo, ya que esto se debe a la reactivación del trabajo, pues “ha coincidido con el Día de la Madre y estamos inmersos en otra exposición”, afirma Nevado. No obstante, no poner cruces en estos dos años ha supuesto pérdidas para el negocio. Pinsapo monta las cruces de hermandades como el Prendimiento y la Sentencia, y en total “son cuatro o cinco cruces las que se montan cada año y ya llevamos dos años sin montar, es un dinero que no se gana”, recuerda.

Desde la floristería Carolina León, su gerente del mismo nombre recuerda las últimas cruces de mayo que montaron para Acpacys, la Asociación Cordobesa de Parálisis Cerebral y otras afecciones similares. Esta cruz de la zona de la Arruzafilla se ha llevado el primer premio en varias ocasiones. La florista explica la preparación que conlleva el montaje de una cruz de mayo, ya que tienen que crear la estructura y seleccionar las flores para que perduren el mayor tiempo posible, soportando las altas temperaturas tradicionales de este mes. León indica que esta cita supone “un momento muy emotivo”, ya que en el montaje de la cruz colaboran las familias de los usuarios de la asociación.

Por otra parte, Carolina León formará parte del jurado del concurso popular de Rejas y Balcones de la capital que se celebrará de forma paralela a la Fiesta de los Patios, los días del 3 al 16 de mayo. “Me hace mucha ilusión, todo lo que sea cultura de la flor es positivo, para mí participar desde dentro es un honor”, reconoce León.

Experta en artes prácticas y diseño floral, la florista asegura que como jurado son muchos los criterios que se tienen que evaluar, por ejemplo, el volumen, la proporción, el trabajo que siguen los vecinos durante todo el año, entre otros factores.

Carolina León, también secretaria de la Asociación de Floristas de Córdoba, ha participado en proyectos de la ciudad como el Festival Flora, con el montaje de la obra floral de la artista Soledad Sevilla en el espacio C3A, donde diseñaron una estructura compuesta con 40.000 claveles.

La Batalla de las Flores es otra de las fiestas más singulares de Córdoba, donde cientos de personas se reúnen en el Paseo de la Victoria para ver una lluvia de hasta 90.000 claveles que caen a lo largo y ancho de toda la avenida. Una celebración organizada por la Federación de Peñas y que da el pistoletazo de salida a las siguientes fiestas, pero este año ha quedado nuevamente aplazada.

De igual modo ocurre con la Feria de Nuestra Señora de la Salud, que se celebraría del 22 al 29 de mayo, pero que también quedó aplazada por la pandemia. En torno a 100 casetas preparan cada año la puesta a punto de sus recintos, como no podía ser de otra forma, con adornos florales en cada rincón. Las familias floristas también son uno de los sectores perjudicados que deberán soportar el golpe económico.

Un éxito por el mundo

La cultura floral cordobesa se reconoce desde distintos puntos del mundo, como bien ha podido comprobar el cordobés José Miguel Reina Serrano. Este artista floral ha sido seleccionado para representar a España en un festival Internacional de Flores en Malta, el International Master Florists, que se desarrollará en distintos países como Francia, Italia, Bélgica y Holanda, entre otros, sin que todavía haya tenido parada en España.

La cita será los días 14 y 15 de mayo de 2022, fecha en la que se reunirán profesionales del sector de 41 países, desde Tailandia, Alemania, Filipinas o Rusia. Durante la competición, los participantes deberán recrear una composición floral inspirada en fuegos artificiales. “Voy un poco con miedo, he mirado a los otros aspirantes y son de renombre de otros países”, recuerda Reina.

Nacido en Bujalance y florista de profesión, ha sido escogido para el concurso por selección de un jurado popular gracias a su trabajo desarrollado a partir de una máscara de flores. Este profesional está especializado en flores preservadas, y se ha dedicado al montaje de flores en el sector de las hermandades y fiestas, entre otros.

Tras su formación, abrió una floristería en su pueblo, y se mantuvo con el negocio durante tres años. A raíz de la crisis, se tuvo que adaptar a las nuevas condiciones, ya que “los pasos, en vez de una rosa, llevaban un clavel; se cobraba de un año para otro, y la situación era insostenible”. De su trabajo destaca la primera Semana Santa en la que trabajó adornando cofradías de Cañete de las Torres, Adamuz y Bujalance: “Fue todo un reto”.

El florista José Miguel Serrano con una creación floral. El florista José Miguel Serrano con una creación floral.

El florista José Miguel Serrano con una creación floral. / El Día

Desde hace siete años vive en Valencia, donde se especializó en flor preservada, un trabajo a base de químicos que hace que las flores perduren durante un tiempo prolongado. Actualmente es profesor de EIFA (Escuela Itinerante de Floristas Artesanos) y también es secretario del Gremio Artesano de Floristerías de la Comunidad Valenciana.

Trabaja a nivel nacional y sus creaciones han viajado fuera de nuestras fronteras a países como República Dominicana. Este cordobés asegura que le encantaría volver a establecerse en su ciudad. “Echo de menos mi casa y mi tierra, pero no hay las mismas oportunidades; en el sector de la flor estamos muy estancados”, sostiene. En sus trabajos destaca el sector nupcial, y afirma que cada encargo es diferente, y en cada cliente realiza bocetos y hace un estudio de las proporciones.

Respecto a la crisis sanitaria, añade que sus pérdidas “no son tan grandes como compañeros que trabajen con la flor natural”. Serrano tiene guardados en su negocio ramos de flores que pueden aguantar intactos hasta tres años.

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