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'Procés'

Trapero se sienta en el banquillo

  • La Audiencia Nacional juzga desde hoy el papel de los Mossos d'Esquadra durante el 'procés'

  • La Fiscalía pide 11 años de cárcel para el mayor, su jefe político y el segundo de Interior

El jefe de los Mossos d’Esquadra en el 1-O, Josep Lluís Trapero, a su llegada al Tribunal Supremo, donde compareció como testigo. El jefe de los Mossos d’Esquadra en el 1-O, Josep Lluís Trapero, a su llegada al Tribunal Supremo, donde compareció como testigo.

El jefe de los Mossos d’Esquadra en el 1-O, Josep Lluís Trapero, a su llegada al Tribunal Supremo, donde compareció como testigo. / Efe

La Audiencia Nacional comienza este lunes 20 de enero a juzgar el papel de los Mossos d'Esquadra en el procés, por el que responderán como acusados sus máximos responsables durante el 1-O: el mayor Josep Lluís Trapero, su jefe político Pere Soler y el que fue segundo en la Consejería de Interior César Puig.

Los tres se sentarán en el banquillo por un delito de rebelión, por el que la Fiscalía pide a cada uno 11 años de cárcel, mientras que una cuarta acusada, la intendente de los Mossos Teresa Laplana, se enfrenta a cuatro años de cárcel por sedición, por su actuación durante el cerco a la Consejería de Economía el 20 de septiembre de 2017 con motivo de un registro judicial para frenar el 1-O.

La principal incógnita con la que comienza este juicio es si la Fiscalía modificará su acusación de rebelión después de que el Tribunal Supremo descartara condenar por ese delito a los impulsores políticos del procés, en contra del criterio de la Fiscalía. A principios de diciembre, después de conocerse la sentencia del procés, la Fiscalía de la Audiencia Nacional dejó claro que "en este momento procesal" no tenía previsto cambiar su acusación y que por tanto mantenía la de rebelión, "sin perjuicio de lo que resulte tras iniciarse el juicio oral".

Retirar la acusación por rebelión conllevaría una rebaja en la petición de penas a los tres principales acusados en la causa, que quedó en manos de la Audiencia Nacional tras aceptar la entonces instructora, Carmen Lamela, que la parte que afectaba a los ex consejeros y ex miembros del Parlament se enjuiciara en el Supremo.

La magistrada, cuando dictó el auto de procesamiento, imputó a Trapero, Puig y Soler un delito de organización criminal y otro de sedición por la "total inactividad" de los Mossos el 1-O, que en el caso de Trapero ampliaba a dos delitos de sedición por atribuirle también responsabilidad en los incidentes del 20 de septiembre.

La Fiscalía se abre a revisar la acusación

El fiscal del caso, Miguel Ángel Carballo, dejó abierta la posibilidad de modificar su acusación al informar sobre la petición de la defensa de Trapero de que su cliente fuera juzgado por la Audiencia de Barcelona por sedición, al entender que este era el tribunal competente, una vez que el Supremo descartó que los líderes del procés incurrieran en un delito de rebelión.

La Fiscalía puede anunciar en cualquier momento de la vista oral si tiene intención de modificar esta acusación, si bien ese cambio no se haría efectivo hasta el trámite de las conclusiones definitivas, según fuentes jurídicas consultadas por Efe.

En las conclusiones provisionales, la Fiscalía relata cómo entre septiembre y octubre de 2017 los acusados "constituyeron una pieza clave para impedir o dificultar gravemente el cumplimiento de las órdenes emanadas por los Tribunales de Justicia con la finalidad de llevar a cabo el plan secesionista".

En ese plan, dice el escrito, cobró especial relevancia el papel desempeñado por los Mossos d'Esquadra, "imprescindible para proteger las acciones dirigidas a la celebración del referéndum, dedicándose a funciones impropias de un cuerpo policial como fue la realización de seguimientos a otros cuerpos policiales, entorpecer su labor y en algunos casos, incluso, oponerse físicamente".

Antes de ser juzgado, Trapero accedió a declarar como testigo en el juicio del procés en el Supremo y allí desveló por primera vez que se ofreció para detener al ex presidente Carles Puigdemont y a los consejeros tras la declaración de independencia y que instó dos veces al Govern a cumplir la legalidad porque los Mossos no romperían con la Constitución.

También reiteró como testigo la versión que ofreció en la Audiencia Nacional, donde compareció tres veces durante la instrucción, la primera de ellas vestido con su uniforme policial.

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