Tribunales

Torra se proclama víctima de un "juicio político"

  • En la vista por desobediencia, que podría costarle 20 meses de inhabilitación, el presidente de la Generalitat tira de épica y espeta a los jueces: "Ante la Historia, recordad que vuestra condena será vuestra condena"

Quim Torra saluda a la gente que lo esperaba a su salida del TSJC. Quim Torra saluda a la gente que lo esperaba a su salida del TSJC.

Quim Torra saluda a la gente que lo esperaba a su salida del TSJC. / Efe

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, ha reconocido este lunes que desobedeció la orden de la Junta Electoral de no retirar los lazos amarillos y se ha proclamado víctima de un "juicio político" ante un Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), cuya imparcialidad ha cuestionado.

El TSJC ha dejado visto para sentencia el juicio por desobediencia contra Torra, para quien la Fiscalía pide una pena de un año y ocho meses de inhabilitación por desoír la orden de la Junta Electoral de retirar los lazos antes de las elecciones del 28A, un símbolo que, le ha recordado el fiscal superior de Cataluña, Francisco Bañeres, no es "neutral" porque "no es compartido por la totalidad de catalanes".

Torra, que lucía un lazo amarillo en la solapa, se ha acogido a su derecho a contestar sólo las preguntas de su abogado, Gonzalo Boye, ante el que ha admitido que incumplió la orden de la Junta Electoral Central (JEC), por considerarla "ilegal", al proceder de un órgano al que cree que un presidente de la Generalitat no debe obediencia jerárquica.

A la pregunta de si cumplió la orden de la JEC, Torra ha sido taxativo: "No, no la cumplí. Digámoslo de otra forma: sí, la desobedecí. Pero era imposible cumplir una orden ilegal. Todos los miembros de esta sala lo saben, era una orden ilegal dictada por un órgano que no tenía competencia".

No ha aceptado el presidente catalán responder a las preguntas de la acusación popular ejercida por Vox y, a diferencia de su postura durante la instrucción del caso, se ha negado también a contestar a la Fiscalía, aduciendo que ésta solo es garante de los "intereses del Gobierno" desde que Pedro Sánchez aseguró que el ministerio público dependía del ejecutivo.

Además de una breve declaración a preguntas de su abogado, de apenas media hora, el primer presidente de la Generalitat en activo que se sienta en el banquillo ha aprovechado su derecho a la última palabra para lanzar un alegato político, en el que ha afirmado: "Si por defender los derechos de mis compatriotas he de ser condenado, bienvenida sea la condena".

El presidente se ha presentado como víctima de un "juicio político" que a su entender busca "cambiar el panorama político" de Cataluña, pero ha advertido de que su eventual condena por desobediencia no podrá cambiar el "destino" ni la "voluntad" del pueblo de Cataluña.

"Este tribunal me puede condenar, sí, me podéis condenar, pero no cambiará la legitimidad de los que me eligieron. Me pueden condenar, sí, pero no cambiaréis en absoluto el compromiso que tengo asumido con el pueblo de Cataluña. Me pueden condenar, pero no cambiaréis la voluntad del pueblo de Cataluña. Me podrán condenar, ciertamente, pero no cambiaréis el destino de este país. La democracia gana siempre", ha exclamado. Torra, que ha finalizado su alegato con un Visca Catalunya Lliure (Viva Cataluña libre), se ha dirigido al tribunal para advertirle: "Ante la Historia, recordad que vuestra condena será vuestra condena".

Frente a la afirmación del presidente de que el emblema de los "presos políticos" es fruto del consenso de la sociedad catalana, el fiscal superior le ha recordado, en sus informes finales, que el lazo amarillo "no es compartido por la totalidad de los catalanes", por lo que "no es neutral" y debe ser suprimido en período electoral. Bañeres ha apuntado además el "desprecio" que mostró el presidente catalán ante la Junta Electoral, que fue "intensificando" con el paso de los días, con una falta de "respeto institucional" que, "coloquialmente", hizo que se "viniera arriba".

Ha argumentado que, como "autoridad superior", las decisiones de la JEC son "perentorias" y de obligado cumplimiento, no sólo para Torra, también para el presidente del Gobierno y para todos los poderes públicos en general. Además, ha recordado que en Cataluña la JEC es el único órgano "competente", puesto que es la única comunidad que no tiene una ley electoral propia, de manera que las elecciones en esta comunidad tienen como base la Ley Orgánica del Régimen Electoral General.

Un argumento que ha rebatido el abogado del president, Gonzalo Boye, quien ha basado su defensa para rechazar el delito de desobediencia en que la JEC no es un órgano "competente", ni "omnimpresente" ni "superior" a Torra.

El presidente de la Generalitat ha afrontado su juicio arropado por la mayoría de miembros de su Govern y centenares de manifestantes convocados por las entidades soberanistas a las puertas del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. Dentro de la sala, sin embargo, ningún conseller ha seguido el juicio a Torra, que sí que ha estado acompañado durante toda la vista por el vicepresidente del Parlament, Josep Costa, de JxCat, así como su mujer y uno de sus hijos.

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