Franco vuelve a El Pardo

El Supremo avala el traslado de los restos del dictador a Mingorrubio, cementerio cercano a su residencia oficial

La exhumación encara un último escollo, ya que el juez Yusty suspendió la licencia para levantar la losa

Varios colectivos memorialistas se concentran este martes en la entrada del Tribunal Supremo.
Varios colectivos memorialistas se concentran este martes en la entrada del Tribunal Supremo. / Fernando Alvarado / Efe
J. De La Huerga

24 de septiembre 2019 - 12:52

Francisco Franco vuelve a El Pardo, la que fue su residencia oficial durante la dictadura que se extendió entre 1939 y 1975; concretamente, los restos del caudillo irán al cementerio de Mingorrubio, camposanto muy próximo al palacio. El Tribunal Supremo (TS) avaló por unanimidad este martes, a 38 días de las elecciones del 10 de noviembre, la exhumación y el traslado al cementerio donde están enterrados otras personalidades del régimen, como el almirante Luis Carrero Blanco o el ex presidente del Gobierno Carlos Arias Navarro.

El Gobierno de Pedro Sánchez, por tanto, ha ganado el litigio a la familia del dictador tras esta decisión del TS para exhumar a Franco del Valle de los Caídos, pero no para llevarlo a la catedral de La Almudena, como preferían los nietos del general.

La decisión de exhumar a Franco fue de las primeras que tomó el PSOE nada más llegar a La Moncloa vía moción de censura contra el Ejecutivo de Mariano Rajoy. Consciente de las dificultades que tendría para legislar contando sólo con 84 diputados, Sánchez confiaba en poder exhibir la salida de los restos del dictador del Valle de los Caídos como símbolo de su paso por el Ejecutivo antes de convocar elecciones.

Exhumación antes de la campaña

No fue posible entonces, pero el Gobierno tendrá ahora la oportunidad de concretar su promesa antes de unos comicios. Al menos, lo intentará, como ha confirmado la vicepresidenta en funciones, Carmen Calvo, nada más conocer la decisión del Alto Tribunal. En declaraciones a la cadena Ser, ha indicado que el Ejecutivo intentará llevar a cabo la exhumación antes de la campaña electoral.

Además de la exhumación, que el Ejecutivo fundamentó en la Ley de Memoria Histórica, el aspecto de la demanda que concentraba mayor complejidad jurídica era el relativo al lugar de reposo definitivo de los restos una vez éstos salgan del Valle de los Caídos, situado en el municipio madrileño de El Escorial.

Su resolución venía dividiendo al tribunal durante las deliberaciones que se han venido produciendo en los últimos días al afectar al derecho de los familiares a elegir el lugar para dar sepultura a los restos de su familiar. El tribunal que finalmente ha alcanzado un acuerdo unánime está presidido por Jorge Rodríguez Zapata y lo integran también los magistrados Celsa Pico, José Luis Requero, Pilar Teso, Segundo Sanz y Pablo Lucas. El ponente de la resolución que se conocerá en los próximos días es este último, cuyo borrador de sentencia ha sido asumido por todos los integrantes de la Sala.

Ahora bien, la exhumación enfrenta un último escollo judicial a corto plazo en la figura del titular del Juzgado de lo Contencioso Administrativo Número 3 de Madrid, José Yusty Basterreche, que suspendió provisionalmente la licencia de obras del Ayuntamiento de San Lorenzo de El Escorial para levantar la losa de la tumba de Franco en el basílica de Cuelgamuros.

Yusty, a quien la Abogacía del Estado trató de recusar sin éxito hace meses por publicar en 2007 un articulo contra la Ley de Memoria Histórica, atendió en febrero la medida cautelarísima que solicitaba un particular en una demanda contra el informe municipal del Ayuntamiento por considerar que levantar la losa de 2.000 kilos de peso puede poner en peligro a los operarios.

La familia dará "batalla"

El abogado de la familia de Franco, Luis Felipe Utrera-Molina, ha adelantado que los nietos del dictador darán "la batalla" hasta el final por "dignidad" y "honor" para evitar la exhumación de su abuelo y su reinhumación en el cementerio de El Pardo-Mingorrubio.

En declaraciones a TVE, Utrera-Molina ha criticado que a la familia de Franco se le niegue el "derecho básico" de enterrar a sus muertos "donde estima conveniente" y de que el Gobierno pueda "excepcionar" ese derecho porque el apellido sea Franco.

En cambio, decenas de personas que integran colectivos por la Memoria Histórica se han concentrado esta mañana frente al TS, celebrando como "una victoria parcial" la decisión de autorizar la exhumación. "Hemos ganado una primera batalla, pero la lucha sigue", han proclamado.

Los concentrados bajo la campaña NiValleniAlmudena han recibido con satisfacción la palabra del Alto Tribunal para dar el visto bueno al traslado de los restos mortales de Franco y la decisión de que finalmente no sea reinhumado en la catedral de La Almudena, en contra de los deseos de la familia. Sin embargo, siguen clamando "reparación" a todas las víctimas del franquismo.

La sepultura en Mingorrubio lleva lustros vacía

El Tribunal Supremo ha dictaminado que los restos de Francisco Franco vayan a la cripta del cementerio de Mingorrubio, en El Pardo (Madrid), construida para panteón de la familia del dictador, donde hay una sepultura con su nombre que lleva lustros vacía.

Su sepulcro está en el sótano de la cripta, con capacidad para una decena de sepulturas, una de las cuales tiene inscrito desde hace muchos años el nombre de Francisco Franco, según explicó en una entrevista con Efe Gabino Abánades, director de los servicios funerarios de Madrid durante dieciocho años y el hombre que dirigió el enterramiento de Franco en el valle de Cuelgamuros.

En Mingorrubio sólo descansan los restos de la esposa de Franco, Carmen Polo Martínez-Valdés, desde 1988.

Según Abánades, una de las pocas personas ajenas a la familia Franco que ha podido pisar la cripta, cuenta que su interior es "austero", sin rastro de símbolos franquistas ("no hay águilas ni yugos ni flechas"); solo hay en el techo la expresión 'Yo soy el Alfa y la Omega' que aparece en la Biblia.

El camposanto, situado sobre terrenos de Patrimonio Nacional cedidos a la empresa municipal de servicios funerarios, fue un regalo del alcalde Carlos Arias Navarro a Francisco Franco y su familia en los años 60 del siglo XX.

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