Iván Espinosa de los Monteros: "No soy tan rico como para ser de izquierdas"
Presidente de Atenea
VOZ SIN VOX. Iván Espinosa de los Monteros (Madrid, 1971) estuvo ligado a Vox desde que nació el partido hasta 2023, cuando lo dejó por discrepancias con Santiago Abascal. Mantiene su voz de la Fundación Atenea, laboratorio de ideas para impulsar el país con sus propuestas. Está de rabiosa actualidad al negarse el escritor David Uclés a compartir cartel con Aznar y con él esta semana en unas jornadas. Vino a Sevilla, no al ciclo, a presentar 'España tiene solución' (Almuzara).
Pregunta.–Ex político, ¿qué cargo le pongo en el cintillo?
Respuesta.–Presidente de Atenea.
P.–Digo oficio [muestro una entrevista a una cantaora japonesa].
R.–Lo que usted quiera... Pues cantaora japonesa.
P.–No sabía si venir hasta última hora porque dice David Uclés que con usted no se puede hablar.
R.–No lo sabremos porque no hemos hablado nunca.
P.–Ha dicho: "No me dejo cancelar por alguien que está promocionando un libro". ¡Y viene a promocionarnos otro!
R.–Me comprometí a estar en Sevilla y aquí estoy. Tras cancelarse las jornadas, mi editorial ha organizado un acto para presentar el libro.
P.–Lo titula 'España tiene solución'. ¿Exceso de optimismo o es la única manera que se lo ocurre de evitar una ola de suicidios colectivos?
R.–Tiene solución si cambiamos cosas, no sucederá mágicamente, sino siendo proactivos, más exigentes con los políticos y con las políticas, sean de los partidos que votamos o de los contrarios.
P.–¿Qué tres cosas tienen que pasar sí o sí para que se arregle España?
R.–Olvidar todas las ideas de la izquierda, volver a generar condiciones de trabajo y prosperidad, y celebrar los éxitos tolerando los fracasos.
P.–Recoge la idea de Bismarck: "La nación más fuerte del mundo es España. Intenta autodestruirse y nunca lo consigue". Va para dos siglos y no hemos evolucionado...
R.–Tras muchos ciclos electorales aprendí que España es un país fortísimo no por sus políticos, sino por el talento en otros ámbitos de la vida: periodistas, cocineros, autónomos, empresarios, comerciantes, deportistas… Toda la gente que trabaja a pesar del Gobierno y hace que los españoles lleven dos siglos queriendo destruir el país sin conseguirlo.
P.–¿Le dirá los secretos para arreglar España a sus ex compañeros de Vox si gobiernan?
R.–No sólo publico libros, desde la fundación Atenea divulgamos ideas para que las cojan los demás.
P.–¿La regularización masiva de inmigrantes formará parte del problema o de la solución?
R.–Del problema, sin duda. En Inglaterra dicen que al llegar un Gobierno de izquierdas trae inmigrantes sin papeles por fastidiar a la derecha. Eso tiene consecuencias: fastidia al país entero y crea un efecto llamada como vemos en los alrededores de Ceuta y Melilla.
P.–Perdone la broma infantil: ¿su salida de Vox ha sido espinosa?
R.–Intenté que fuera lo más suave posible pero algunos han procurado hacerla complicada.
P.–¿El enfado perpetuo de Abascal es pose, personalidad o un problema de estreñimiento?
R.–No hablo de Abascal. La situación de España es grave y no está para bromas pero sí para dosis de optimismo fundamentado. Comprendo el enfado, pero hay que ofrecer ideas y soluciones; tiene mucho potencial dormido y ningún partido está proponiendo despertarlo.
P.–Sánchez ha superado a Zapatero como tercer presidente más longevo y en mayo rebasa a Aznar. Va a por Felipe directo...
R.–Es parte de su plan, otra cosa es que se lo permitamos y si lo hacemos, es que nos lo merecemos: la plaga autoimpuesta ya no es plaga.
P.–¿Qué futuro le espera al PSOE tras el sanchismo?
R.–Acabará muy dañado y será muy difícil que vuelva a ser un partido socialdemócrata razonable. Desde el Pacto del Tinell ya es otra cosa, aunque hay gente que ha tardado 20 o 25 años en darse cuenta.
P.–¿Vox es la ultraderecha y el PP la derechita cobarde?
R.–Tengo enormes discrepancias con el PP y cada vez menos coincidencias con Vox, pero el problema fundamental está en el otro lado, en la izquierda y en los separatismos.
P.–"Feijóo es un blandengue y Ayuso es mejor para combatir el sanchismo". ¿Qué opina de esta idea de muchos votantes de derechas?
R.–Sin centrarme en nombres, hay un gran espacio que nadie cubre en el centroderecha tradicional porque hay un partido que no llega y otro que a veces se pasa; en medio hay sitio para una alternativa actualizada a estos tiempos, liberal-conservadora y sensata.
P.–¿Sánchez y Abascal son calcados en su cesarismo?
R.–Centro el problema en la izquierda y mis discrepancias, que son evidentes, las dejo al margen.
P.–PP y Vox, en las elecciones de este ciclo incluidas las andaluzas y las nacionales, sumarán del 50% al 60% de votos. ¿Es posible que sus dirigentes sean tan obtusos de no pactar?
R.–Creo y espero que no. Gobernarán en todos esos sitios. Y si no lo hacen, lo pagarán en el siguiente ciclo electoral.
P.–Muchos temen que esa alianza conculcará derechos como el matrimonio homosexual.
R.–El derecho a la libertad, a la propiedad, a la libertad de expresión… los conculcan ya ellos, y esto no es miedo, es certeza. Al sufragio universal de las personas que constituyen una nación lo quieren conculcar con 800.000 inmigrantes irregulares. Son derechos que se están perdiendo de verdad. Lo demás son tonterías.
P.–Un compañero con varios millones en el banco dice que le extraña que usted sea de derechas porque los ricos como él suelen ser de izquierdas.
R.–Eso es verdad, aún no he llegado a ser tan rico como para ser de izquierdas.
P.–Se acabó.
R.–Bien, póngame de oficio cantaora japonesa...
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