Yasemin Sannino: "Tengo arraigado el sentido del deber de mi personaje, Fatma"

Entrevista

Esta actriz de origen turco e italiano interpreta a un investigadora en la serie de Antena 3 'La pasión turca'

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La actriz Yasemin Sannino
La actriz Yasemin Sannino / Transversal
Francisco Andrés Gallardo

17 de junio 2024 - 04:00

Nacida en Estambul, de madre turca y padre italiano, Yasemin Sannino creció entre Libia, Australia, Turquía e Italia, viviendo así en contacto con diferentes lenguas y culturas. Tras licenciarse en Química en la universidad romana La Sapienza e investigar sobre el sida en el Consejo Nacional de Investigación (CNR), decidió seguir su pasión por la música y la interpretación. Todo esto le ha valido para dar vida a un nuevo personaje, la comisaria Fatma, en la nueva serie de Antena 3, producida por Buendía Estudios. La Pasión Turca La Pasión Turcadirigida por Iñaki Penafiel. Fatma es una veterana agente que se encarga del interrogatorio de Olivia (Maggie Civantos). Consciente del infierno personal que ha atravesado Olivia, mostrará una gran empatía con ella.

-Una actriz con alma de científica ¿cómo surge la oportunidad de entrar en una serie española como la adaptación de la novela de Antonio Gala La Pasión turca?

-Para el casting llamaron a mi marido y le preguntaron si hablaba turco, él comentó que no. En ese momento aprovechó para comentarles que yo, que también soy actriz, al ser turca podría ayudarles. En ese momento se interesaron en mi perfil y pidieron ver mi material. Buscaban una actriz turca que hablara español para el papel de la comisaria Fatma... Y así surgió todo.

-¿Cómo es su personaje?

-Fatma es una comisaria de policía turca en Estambul que lleva años tras la pista de una organización criminal que trafica con obras de arte. Colabora con Pablo, de la Interpol, y se encuentra interrogando a Olivia, la víctima de esta organización. Fatma tiene que tomar las riendas de la investigación ya que su compañero tuvo una relación sentimental con Olivia. Es una turca obediente, con gran sentido del deber, que, en un entorno dominado por los hombres, ha tenido que luchar para llegar hasta ahí. Una mujer que sabe controlar y ocultar sus sentimientos, quizás hasta el punto de haberlos sustituido por la razón.

-El cordobés Antonio Gala sabía muy bien trazar historias de mujeres.

-En ese enfrentamiento con Olivia, Fatma descubre a una mujer que, como ella está entregada a su profesión pero que aun así no ha podido evitar perderse en la pasión. Razón y corazón como sólo lo saben entender las mujeres y cómo lo entendía Gala. Al tratar de obtener información de Olivia el personaje de Fatma también se encuentra tratando de entender sus motivos y abre una doble llave sobre la comprensión del caso. En un momento dado Fatma le dice muy claramente que ella no es la persona adecuada para contarle esas cosas. De hecho, es la narración de la pasión.

-¿Hay algo de Fatma en usted y qué le aportado a la vez a esa agente ficticia?

-En definitiva: la curiosidad. Siempre quiero saber y entender y lo he transmitido al personaje. Fatma escucha a Olivia con sincera curiosidad, dejando a un lado los prejuicios, por eso al final termina empatizando tanto. Siento que tengo muy arraigado el sentido del deber de Fatma. Soy una persona más de voluntad que de deseo. Tengo que reconocer que me llevó tiempo aprender a desear de verdad.

-¿Cómo se conjugan los idiomas para un personaje así?

-Todo el proceso de creación fue muy envolvente porque tuve que construir un personaje turco en español. Es cierto que a todos l nos mueven en última instancia los mismos sentimientos, pero la forma de expresarlos puede diferir de una cultura a otra. En este caso había que dar coherencia a ese personaje en una lengua extranjera que ha ido aprendiendo. La parte más bonita y que me enriqueció tanto fue trabajar con Assumpta Serna, una actriz y maravillosa persona que me ayudó a caminar por esta cuerda floja del lenguaje. Centrarse en el idioma resta cierto grado de libertad a la interpretación, pero llegué al plató con la sensación de que Fatma también se había volcado con el español y así estaba preparada para que pasara cualquier cosa en su historia.

-¿Cómo es su experiencia de trabajar con un equipo totalmente español?

-Todo el reparto y el equipo técnico fueron fantásticos. Acogedores y cálidos como sólo saben serlo los españoles. Maggie Civantos es una actriz que da mucho. Fernando Andina es un torbellino de energía y positividad. Sentí que le conocía de antes. Con el director Iñaki Penafiel, en Estambul, hablamos largo y tendido sobre los personajes y exploramos cuál era el tipo de comunicación adecuado para reflejar la dinámica de los protagonsitas. Fue muy constructivo e importante.

-Han rodado en Estambul, su casa ¿se ha sentido así?

-Estambul es inmensa, compleja, intercultural. Nací ahí, que es donde está mi familia más cercana, está escrito en mis genes. Es una ciudad para vivirla, pero Madrid la reconocí enseguida también. Y es para vivirla también. Viviría allí.

-¿Qué aporta una serie española ambientada en Turquía?

-Esta serie es un conjunto de sentimientos, de emociones, que no dejan indiferentes. Sin olvidar los colores de Estambul. Teo Delgado, el director de fotografía, ha hecho un trabajo increíble de narración a través de los matices cromáticos. Desde España se puede aportar así una mirada distinta de un país que es motor de ficciones como Turquía, como vemos en la televisión.

-Formándose como investigadora ¿qué es lo que más ama de una profesión como la de actriz?

-La oportunidad de crear, inventar, jugar.

-¿Tenía vocación infantil para subirse a un escenario?

-Yo de pequeña quería hacer musicales, porque me encanta la música y cantar. Tenía siete años cuando vi el musical Annie en Australia, donde vivía, y la protagonista era una niña. Al verlo me dije: "Yo también quiero hacer esto".

-Y si a estas alturas no hubiera podido ser intérprete.

-Tal vez sería cirujana.

-Ha dedicado mucho tiempo a la ciencia y al arte. Pero ¿en qué no gasta ni un minuto?

-En las personas negativas, sobre todo esas personas que siempre tienen algo negativo que contarte.

-Le queda por trabajar...

-Me muero por trabajar con Paolo Sorrentino.

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