Álvaro Morte: "Con Adolfo Suárez temía caer en lo esperpéntico"

Actor

El actor algecireño ha recibido el premio Cygnus en la Universidad de Alcalá de Henares

El actor algecireño Álvaro Morte
El actor algecireño Álvaro Morte / Papo Waisman
Francisco Andrés Gallardo

31 de enero 2026 - 06:59

Álvaro Morte (Algeciras, 1975) es uno de los actores españoles de mayor proyección internacional en estos momentos gracias especialmente a su interpretación como El Profesor en la serie La Casa de Papel, que de Atresmedia se convirtió en fenómeno global de la mano de Netflix. Tras años de trayectoria en teatro, TV y cine puede elegir proyectos y el de más reciente estreno ha sido Anatomía de un instante, donde da vida (de forma asombrosa) a Adolfo Suárez. Acaba de rodar la segunda temporada de Los amos de la ciudad para la BBC. Acaba de recibir el premio Cygnus a mejor actor de serie en estos galardones de la Universidad de Alcalá de Henares, reconociendo sus valores personales

–Una realidad de hoy que hubiera sido fantasía en el siglo XX: pasear por Londres inundado de carteles de un montaje teatral, Barcelona... protagonizado por un actor de Algeciras.

–Sí, es un hito. Yo vengo del teatro. Mis tripas son del teatro y qué voy a decir si te llaman desde la cuna del teatro actual. Fueron unos meses maravillosos, con llenos absolutos, con un gran cariño del público.

–Para un actor tan demandado es difícil buscar en la agenda cuatro meses libres.

–Tenía ganas de hacer de teatro y no había cuajado una propuesta para dirigir en Madrid. Yo tampoco recibo muchas ofertas para hacer teatro aquí. Tengo mi propia compañía, pero la teníamos en letargo. Y surgió esto. Barcelona era defender algo grande. Hora y media, de tú a tú. Dos intérpretes, todo en inglés. Era muy apetecible. Además, en el West End, en el mismo teatro, el Duke of York’s, donde se escenificó el primer Peter Pan. Casi todo el equipo eran mujeres y se notaba sinergia para hacer las cosas. No hubo ningún problema. La clave de un montaje es cómo resolver todos los problemas que se ponen por delante. Convertir un texto en una escena y llegar a un puerto.

–Usted es conocido en todo el mundo por La casa de papel, en Netflix. YLily Collins por otra serie de la misma plataforma, Emily inParis.

–Lily era la primera vez que se subía a escenario. Ella ha estado rodeada de escenarios toda la vida. Fue una compañera estupenda. Me decía, échame una mano... A ella no le hace falta, le insistía.

–En general era impensable que se abrieran las puertas de esta manera a los actores españoles. Qué caramba... a los actores andaluces.

–Yha sido gracias a los grandes, Banderas, Penélope, Javier. Y no solo ellos. Además de todo eso hemos conseguido superar barreras para las series y el cine español con producciones que se pueden ver en todo el mundo. Estoy haciendo en Liverpool la segunda temporada de Los amos de la ciudad. Fuera nos reconocen nuestro trabajo. Les fascinan lo que hacemos. Hemos conseguido romper barreras, con orgullo, una capacidad que nos reconocen. Y no solo actores. Nuestros equipos técnicos no tienen nada que envidiar a los de otros países.

–Su Adolfo Suárez en Anatomía de un instante es, simplemente, asombroso.

–Era complicado. Y es gracias al trabajo del equipo de Alberto Rodríguez y que él estuviera detrás. Fue un empeño de las directoras de casting, Eva y Yolanda Serrano, de esas personas capaces de ver más allá. Me convencieron. A mí, a Alberto y a Movistar. A todo el mundo. Hay gente mayor que me para por la calle y se emocionan. Me dan las gracias por Anatomía de un instante. Y me gustaría resaltar el talento de Alberto de contar la transición como si fuera thriller, porque lo fue. No es lo mismo para los jóvenes ver esta época en un libro de texto a contemplarla puesta en pie. Ver hasta qué punto fue tan trepidante y con tantas amenazas.

–¿Qué reto le suponía hacer de Suárez?

–Lo importante era cómo conseguía trazarlo sin imitarle. Es una línea fina. Que se vea que era Suárez, sin forzarlo. Se respira que es él. Temía caer en lo esperpéntico. Y era un riesgo que podía haber caído la serie. Qué voy a decir de otro algecireño, de mi paisano Manolo Solo, esas miradas como Gutiérrez Mellado. Eduard Fernández como Carrillo. Uf. Por todos ellos, con Miki Esparbé como el Rey, la serie es tan inmensa.

–¿Es verdad que le asesoró Carlos Latre?

–Nos conocíamos. Me tomé un café con él, a través de Eduard. Le expliqué mi propuesta y me la afinó. Me quitó el tono nasal. Me dio cuatro apuntes valiosos. Latre es un maestro.

–En los premios Cygnus, en la Universidad de Alcalá de Henares, se le ha reconocido su labor dentro de un ámbito de valores humanos. Un reconocimiento diferente.

–Es esencial cuando haces un personaje generar una empatía con el público para que aquello que quieres comunicar tenga un canal abierto, de confianza. Cuando consigues esa empatía logras la confianza de quienes te ven. Y es cuando se pueden sacar los temas importantes a la palestra. Es el valor añadido de haber hecho en estos tiempos Anatomía de un instante. Hay jóvenes que dicen que se viviría mejor en una dictadura. Si hacemos una serie así, con la información del libro de Javier Cercas, podemos aportar datos, merecerá la pena nuestra labor.

–¿Cómo resumiría a Suárez?

–En una palabra: valiente. Y Anatomía de un instante va de tres ‘traidores’ que construyen la democracia para todos.

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