El reto de la agricultura 4.0 en España

Expertos aseguran que las grandes firmas agrarias sí tienen adelantos tecnológicos, pero los pequeños agricultores están a años luz

Varias empleadas trabajan en Trops.
Varias empleadas trabajan en Trops.
Ángel Recio

21 de junio 2019 - 06:30

Málaga/El uso de la tecnología es básico para la prosperidad de todos los sectores productivos y la agricultura va con un cierto retraso, principalmente en las pequeñas explotaciones. El reto es ser rentables, competitivos y sostenibles en la era del 4.0, pero para ello hay que invertir y, sobre todo, tener una mentalidad enfocada a esa necesidad. Ese fue el debate que se planteó ayer entre varios expertos que participaron en una mesa redonda organizada por Málaga Valley dentro de los actos del Smart Agrifood Summit que se celebra en el Palacio de Ferias de Málaga.

Gonzalo Martín es el director de Hispatec Analytics, una empresa especializada en vender servicios tecnológicos a la industria agroalimentaria, e hizo un diagnóstico bastante claro de la situación actual. “Hay dos velocidades en función del tipo de compañía: están las grandes, que exportan mucho, están a un nivel digital muy bueno y dando pasos en la transformación digital con el big data, la inteligencia artificial o el internet de las cosas, y luego están los pequeños agricultores que están en un nivel muy bajo sobre todo por la falta de mentalidad y por la barrera de la conectividad”, detalló. Este experto destacó que, mientras que hay empresas que usan drones y sensores para hacer mapas explícitos de sus explotaciones, hay pequeños agricultores que ni siquiera saben descargarse una de las múltiples aplicaciones existentes para registrar lo que hacen en su finca.

“La perspectiva es buena porque solo podemos crecer”, indicó Martín, quien apuntó que las principales barreras con las que se encuentran en estos momentos son “la conectividad de internet, la falta de integración de las aplicaciones, la falta de formación y la falta de liderazgo digital, es decir, tomar decisiones basadas en datos”. “A mi mujer le digo que tengo un futuro espléndido, pero que debo viajar mucho porque tengo que evangelizar”, bromeó este empresario.

Un momento de la mesa redonda celebrada ayer.
Un momento de la mesa redonda celebrada ayer. / A. R.

“Hay que llevar la digitalización al mundo rural porque si no no tiene sentido y si, por ejemplo, la señal no llega poco podemos hacer. Hay una agricultura 4.0, pero también hay una 1.0 o incluso negativo”, dijo el presidente nacional de Asaja, Pedro Barato, quien aseguró que “el 56% de la población que tenemos en el campo es mayor de 66 años y eso es un drama”.

Dentro de esos dos extremos tecnológicos en el mundo agrario, uno de los puntales es la malagueña Trops, especializado en la producción y venta de aguacates y mangos. Su director general, Enrique Colilles, destacó que “competimos a nivel mundial gracias a la tecnología porque somos 3.000 pequeños agricultores con una renta media de 15.000 ó 20.000 euros al año y con eso no se puede invertir”. Colilles explicó a los asistentes al encuentro que sus agricultores usan, por ejemplo, una aplicación que les permite saber cuánto tienen que recolectar a la semana en función de la demanda real del mercado, para no pasarse ni quedarse cortos, o un sistema que sabe el agua exacta que necesita cada aguacate. También poseen una máquina que hace 952 fotos por segundo que clasifica los productos por la calidad de su superficie, por el color e incluso por el sabor. “Sabemos de qué agricultores va a estar rica la fruta en un 99% y de cuáles va a ser un 80%”, comentó.

Tecnología

Trops tiene sistemas que permiten saber si una fruta va a estar buena o no

Tecnología hay, pero falta aplicarla. “Estamos regular en inversión en investigación y desarrollo en España, por debajo de la media de la UE y habría que apostar por ella”, resaltó Raquel Antón, manager de la consultora PwC en España. Según esta experta, si el sector agroalimentario español invirtiera más en I+D se podría alcanzar un volumen de negocio de 55.000 millones de euros en 2050, un 10% del PIB español, frente a los 25.300 millones actuales, el 2,7% del PIB nacional.

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