Las claves del milagro austríaco del 4,5% de paro: flexibilidad, seguridad y formación

Existe un solo contrato, fijo e indefinido. Se pueden pactar reducciones de jornada a cambio de mantener el empleo y se han potenciado las políticas activas de empleo.

Luis Lidón (Efe)

01 de febrero 2013 - 19:18

Viena/Tras cinco años de crisis las cifras de desempleo en Austria causan asombro: tiene el paro más bajo de la eurozona con un 4,5%. Flexibilidad, seguridad y formación son las claves del éxito. Las cifras del país centroeuropeo son especialmente llamativas si se comparan con la media de la Unión Europea (UE), donde un 11,8% está sin trabajo, y en particular con los países más afectados por la crisis, como España y Grecia, donde el paro supera el 26%, según los datos armonizados de Eurostat.

La fortaleza del mercado laboral se debe, en parte, a la potencia de su industria exportadora, con líderes mundiales en nichos de mercado en ingeniería y alta tecnología. Además, se ha beneficiado del tirón de las economías de Europa del Este y de la vecina Alemania, explica Johannes Kopf, director del Servicio Público de Empleo (AMS). La república alpina cerró el año 2012 con un crecimiento del 0,6% y este año se prevé una expansión del 1%, mientras que el único año de recesión fue el 2009 con una contracción económica del 3,8%. Y entre 2008 y 2012 el desempleo aumentó apenas en unas 36.000 personas, mientras que la población ocupada aumentó hasta un nivel récord de 3,5 millones de asalariados.

Austria combina en su ley laboral la flexibilidad que demanda la patronal con la seguridad y la defensa de los derechos de los trabajadores que solicitan los sindicatos. El factor clave es el histórico consenso que desde la época de la posguerra existe entre la patronal y los sindicatos a la hora de adoptar medidas laborales, explica el economista jefe de la Cámara de los Trabajadores (AK), Markus Marterbauer. De hecho, las huelgas en Austria se contabilizan en segundos y no en días como en el resto de Europa, recuerda este experto.

En Austria existe un solo tipo de contrato, fijo e indefinido, y el despido es casi gratuito, dado que las indemnizaciones salen de un fondo al que se difiere un 1,53% del salario bruto mensual. Pero también existen otras flexibilidades: en la industria se pueden pactar reducciones de jornada a cambio de mantener el empleo, con una subvención del Estado. Como contrapartida, se han potenciado las políticas activas de empleo, con un asesoramiento personalizado al desempleado y cursos de capacitación para favorecer la vuelta al mercado laboral. De hecho, el presupuesto anual del AMS ronda los mil millones de euros y el gasto en políticas activas es el tercero más alto de la UE, sólo por detrás de Holanda y Dinamarca. Que no sorprenda entonces que estos tres países son precisamente los que menos desempleo registran en la UE.

Por el contrario, según datos de la OCDE de 2010, los países con más desempleo en la UE, Grecia y España, están en el vagón de cola del mundo industrializado en gasto en políticas de empleo. "El Gobierno austríaco podría decir: tenemos la tasa de paro más baja de Europa, así que no necesitamos gastarnos dinero en esto. Pero es lo contrario, tenemos ahora más dinero que el año pasado. Es un dinero bien invertido de cara al futuro", destaca Kopf. En Austria, el desempleo de larga duración afecta sólo al 25% de los parados gracias a incentivos a la contratación, como que el AMS asuma una cuarta parte del sueldo durante tres meses si se contrata a alguien con más de un año de inactividad.

La radiografía del paro en Austria es similar a la de otros países: la mitad de los desempleados tiene sólo estudios primarios. "En Europa cada vez hay menos trabajo para personas sin formación alguna. Antes se podía dar trabajo a una persona en un almacén si era fuerte. Ahora eso no basta. Debe conocer programas informáticos de logística y comunicación", destaca el responsable de AMS. Asimismo, subraya que el fracaso escolar de hoy "es el paro de mañana", por eso considera primordial el gasto educativo y las políticas activas de empleo para mejorar la formación. El abandono educativo temprano, el de aquellos que no terminan secundaria o una formación profesional equivalente, es en Austria del 8,3% y en España del 26,5%, recuerda el experto. "Si sabemos que hay cada vez menos trabajo para la gente menos formada hay que tener esa cifra muy baja, porque si no tendremos problemas en el mercado laboral de mañana", subraya.

De esta forma -destaca Kopf- "apostar sólo por la flexibilidad, como sucede en los países del sur de Europa, no es suficiente. Se necesita también generar seguridad por medio de mucho dinero en políticas de empleo". Pero aparte de las políticas activas de empleo, el Gobierno acordó con los agentes sociales una ley, aprobada en 2011, para luchar contra la devaluación salarial y el dumping social. Esta prevé que las empresas que incumplan los convenios colectivos -que cubren el 95% de las relaciones laborales- puedan ser sancionadas con hasta 50.000 euros por vía administrativa. Además, la AK, a la que pertenecen de forma obligatoria todos los asalariados, cuenta con servicio de asesoramiento jurídico y asume la defensa legal ante compañías que abusan de sus empleados.

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