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Cómo nos afectan las decisiones de la Reserva Federal

La decisión de la Reserva Federal de mantener los tipos de interés en el intervalo 2,25%-2,5%, al no encontrar justificación en los datos económicos para una subida o una bajada, no debería sorprender, pues se corresponde con lo que su presidente Jerome Powell ha ido reiterando como fundamentos de sus decisiones: el fortalecimiento de la economía y el empleo compatibles con una inflación alrededor del 2%; no seguir ninguna regla ni principio predeterminado; tener en cuenta los datos sobre la economía y los mercados, en su complejidad y en sus tendencias; utilizar como guía para los mercados que los tipos de interés van a permanecer en cualquier caso por debajo, y que el balance de la Fed va a ser mayor, que sus medias históricas. Ha precisado que en 2019 no habrá alzas de tipos, y una en 2020. Por otra parte, la Reserva Federal tiene comprados casi 3,7 millones de millones de dólares de deuda pública y bonos hipotecarios, los cuales iba vendiendo poco a poco; y ahora se anuncia una pausa. La composición de esta deuda y sus vencimientos es muy importante -al igual que la deuda que tiene comprada el Banco Central Europeo-, pues puede vender o comprar deuda a corto y comprar o vender a largo, sin alterar el volumen del balance, pero influyendo en los tipos de interés a distintos plazos.

Los riesgos que señala Powell para no continuar con la subida de tipos son los derivados de la incertidumbre del Brexit, y las negociaciones sobre comercio exterior. Por otra parte, considera que los fundamentales económicos de la economía norteamericana son fuertes, y la economía está bien posicionada, aunque el crecimiento económico se ha ralentizado. Ve positivo el incremento de la fuerza laboral (aunque en Estados Unidos la participación de las personas en edad laboral cae en el mercado de trabajo, al tiempo que disminuye el desempleo), y el incremento salarial no es un problema ya que no hay presiones sobre la inflación. Esta falta de relación actual entre mercado laboral, salarios e inflación -en una economía donde la digitalización y globalización presionan a la baja los precios al consumo- ya la puso de manifiesto Powell con anterioridad. Tampoco la política fiscal expansiva del Gobierno tiene por el momento efectos inflacionistas.

En cuanto a las consecuencias, la más inmediata ha sido la apreciación del euro respecto al dólar, que se puso en 1,14; y la apreciación de las divisas de las economías emergentes. También es un alivio para la brecha que se iba abriendo entre los tipos norteamericanos y los europeos. Los mercados de valores ponderan el aspecto positivo de los bajos tipos de interés; y el negativo de que la economía pierda impulso. Puede sintetizarse la posición de Powell y la Fed en alguna de sus frases: "El principal objetivo es mantener la expansión… La respuesta muda de la inflación es una razón para ser pacientes… Y es un buen momento para mostrar paciencia, vigilar y esperar". Mientras tanto, quienes tienen préstamos que pagar, o quieran acceder a un crédito, pueden estar tranquilos porque los tipos continuarán bajos mucho tiempo, pero los ahorradores seguirán sin recibir retribución por sus ahorros en inversiones sin riesgo.

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