La Junta de Andalucía levanta la suspensión de la explotación de la Mina Las Cruces

Tras el derrumbe

El complejo minero-metalúrgico deberá cumplir un conjunto de medidas de seguridad adicionales para reanudar la actividad

Cobre Las Cruces ha presentado informes semanales que verifican los proyectos de remediación del derrumbe que tuvo lugar el pasado 23 de enero

Una de las  imágenes del complejo, en la  que se aprecia el  corrimiento de tierras.
Una de las imágenes del complejo, en la que se aprecia el corrimiento de tierras.
Jorge Muñoz

11 de julio 2019 - 18:07

La Consejería de Hacienda, Industria y Energía ha levantado la suspensión provisional de los trabajos de explotación en Cobre Las Cruces tras el deslizamiento del talud en la zona norte de la corta minera de este complejo industrial. Esta decisión está condicionada al cumplimiento de un conjunto de medidas adicionales por parte de Cobre Las Cruces que afectan a aspectos como la seguridad de los taludes, el control del agua en el entorno de la corta y la instrumentación de control que debe aplicarse; así como a los requisitos adicionales de seguridad que deben seguirse en las voladuras, los trabajos de remediación de la corta y en la extracción de mineral en las zonas afectadas por el deslizamiento del talud, según ha informado la consejería.

El 23 de enero de 2019 se produjo en Cobre Las Cruces un deslizamiento del talud en la zona norte de la corta minera. La Consejería de Hacienda, Industria y Energía, tras analizar el informe de los técnicos del Departamento de Minas, decidió entonces suspender de manera provisional las labores de explotación durante un periodo de seis meses.

El 13 de febrero Cobre Las Cruces presentó el Plan de Actuación y medidas correctoras, suscrito por expertos de la consultora Inerco, y comenzó los trabajos de remediación y estabilización en la cota que han sido supervisados por los técnicos del Departamento de Minas. El 10 de abril la compañía minera presentó el análisis de las causas probables del deslizamiento del talud, suscrito por Ricardo Laín Huerta (Catedrático de Ingeniería Geológica y Minera de la Universidad Politécnica de Madrid).

Para verificar la estabilización de la zona afectada por el incidente la Junta de Andalucía, el 23 de mayo la Consejería de Hacienda, Industria y Energía contrató la asistencia técnica del Área de Ingeniería del Terreno de la Escuela Politécnica Superior de Belmez, perteneciente a la Universidad de Córdoba, que es un organismo público con una dilatada experiencia en estudios geotécnicos de estabilidad de taludes, que ha elaborado el dictamen con el análisis del deslizamiento del talud.

En paralelo, cada semana Cobre Las Cruces ha presentado informes de Applus Norcontrol, que han verificado que la empresa se ha ajustado a los proyectos de remediación, por lo que han emitido un dictamen favorable.

La presión del agua sobre los taludes

Tanto el informe aportado por Cobre las Cruces como el que elaboró la contratación de asistencia técnica de la Junta de Andalucía, coinciden en que la principal causa del incidente que produjo el deslizamiento de tierras está relacionada con la presión que ejerce el agua sobre los taludes cuando entra en las grietas de las margas, al ser un tipo de roca muy impermeable.

Por todo ello, entre las medidas que la Junta de Andalucía establece para la reanudación de la actividad minera hay un estricto control para evitar la formación de estas grietas y una vigilancia exhaustiva para evitar que el agua penetre de nuevo por ellas provocando inestabilidades en el terreno.

Inspecciones visuales rutinarias una vez al día

La orden que levanta la suspensión de los trabajos de explotación incluye una serie de medidas estrictas para comprobar la seguridad de los taludes, que incluye que antes de comenzar los trabajos se inspeccionarán los frentes de explotación, asegurando que “no existen masas de rocas inestables y ordenando, en caso necesario, su saneo”.

Además, se realizará una inspección visual rutinaria y debidamente documentada “al menos una vez al día, a fin de detectar posibles anomalías en la corta”, y se revisarán las “cunetas de guarda, los drenajes y la impermeabilización y rebose de las balsas de captación de aguas de no contacto”.

La orden de la Consejería de Hacienda, Industria y Energía incluye también la formación continua de todos los trabajadores de la corta minera para que “sean capaces de reconocer las anomalías que pudieran producirse en la corta y afectar a su seguridad, la de sus compañeros o la de los equipos de trabajo que manejan”.

La orden contempla igualmente que como los trabajos de la fase 2 de remediación en el pie del material arrastrado en el deslizamiento del 23 de enero se solaparán con el avance de la fase 6 de exploración, “no se podrá descalzar el talud creado en la remediación, cuando se excave por debajo de la cota del fondo de corta actual (-120 metros)”.

En cuanto al control del agua en el entorno de la corta minera, la orden de la Junta establece que “se controlará exhaustivamente el agua tanto en el entorno de la corta como en su interior, para evitar que penetre por las grietas que puedan existir y provoque inestabilidades en los taludes”.

Otra de las medidas consiste en eliminar las “balsas de captación de aguas de no contacto existentes dentro de la propia corta” y si no fuera posible, “se garantizará su impermeabilidad, para evitar que el agua se infiltre en el terreno”.

De la misma forma, se buscarán soluciones que impidan el contacto del agua con los taludes (si no es posible se garantizará el menor tiempo de contacto con el terreno y que se realice sobre un material impermeable) y los taludes, especialmente en su coronación, “se protegerán de la acción de las aguas, mediante la construcción de cunetas de guarda para las aguas de escorrentía y de drenajes para las aguas de infiltración”, además de continuar con el bombeo perimetral con pozos profundos, controlando mediante piezómetros la efectividad de las medidas.

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