Guerra comercial

China golpea a EEUU donde más le duele: suspende la compra de sus productos agrícolas

Un trabajador chino descansa entre montañas de bolsas de granos de soja Un trabajador chino descansa entre montañas de bolsas de granos de soja

Un trabajador chino descansa entre montañas de bolsas de granos de soja / Wu Hong / Efe

Si el presidente estadounidense, Donald Trump, acusaba a China la semana pasada de incumplir sus promesas de importar más productos agrícolas de EEUU, Pekín ha querido golpearle por ese flanco al suspender estas compras en respuesta al anuncio de más aranceles a productos chinos a partir de septiembre.

Trump, que ha mostrado repetidamente su apoyo a la población rural de su país y les ha prometido protección contra las supuestas malas praxis comerciales de China y el efecto de la disputa comercial, anunció que aplicará aranceles del 10% a 300.000 millones de dólares en productos chinos en represalia por la falta de avances en las compras agrícolas y en las negociaciones con Pekín.

Pekín aclara ahora cuáles son las "contramedidas" que anunció el pasado viernes, tras haber jurado que "millones de toneladas de soja han partido de EEUU a China desde el 19 de julio" y que las firmas del país habían retomado también las compras de algodón, cerdo y sorgo estadounidenses.

Gravámenes a importaciones después del 3 de agosto

El Ministerio de Comercio del país asiático reveló que no solo se han suspendido las compras de productos agrícolas estadounidenses por parte de empresas chinas, sino que no se descarta que se apliquen gravámenes a la importación de los bienes de este tipo adquiridos después del 3 de agosto.

En un comunicado publicado en su página web, la institución lamentó la subida arancelaria y la consideró "una grave violación" de la tregua comercial pactada en junio por Trump y su homólogo chino, Xi Jinping.

Además, se permitió recordar al inquilino de la Casa Blanca la "enorme capacidad de mercado" del país asiático y se arrogó "unas perspectivas brillantes para la importación de productos estadounidenses agrícolas de alta calidad".

Eso sí, estas perspectivas van sujetas a que Washington respete las condiciones del pacto suscrito por Trump y Xi.

La depreciación del yuan, otro motivo de disputa

Esta es la primera de las represalias que China toma contra Estados Unidos tras el anuncio de los nuevos aranceles, aunque los analistas aseguran que no es así, y que ya se había visto antes la primera de estas contramedidas.

Y es que el renminbi (el yuan, la divisa nacional) se devaluó por encima de la barrera psicológica de las 7 unidades frente al dólar por primera vez desde 2008. Expertos consideran que el Banco Popular de China (BPC, central) dejó caer conscientemente el valor de la moneda y que ha "convertido en un arma" las tasas de cambio frente al dólar.

La respuesta de Washington no se hizo esperar: el Departamento del Tesoro estadounidense designó a China como país "manipulador de divisas" y amenazó con nuevas represalias para acabar con sus "injustas" ventajas competitivas.

Un yuan más débil significa que los productos chinos denominados en dólares son más baratos, algo que ayudaría a frenar el efecto negativo de los nuevos aranceles estadounidenses sobre su competitividad, aunque el precio a pagar será un aumento del coste de las importaciones.

La institución, por su parte, niega la mayor: en un comunicado  defendía que todo era cosa del mercado, aunque reconocía la influencia de los nuevos aranceles. En otra nota, el gobernador del BPC, Yi Gang, prometía: "Nunca se utilizará la tasa de cambio como instrumento para lidiar con disputas comerciales".

¿Es China manipuladora de divisas?

La consultora Capital Economics, que sí que veía cierta connivencia del BPC con la depreciación del yuan, afirma que la denominación de China como manipulador de divisas no tiene un fundamento económico firme. "En todo caso, el yuan sería incluso más débil de no ser por el apoyo" del banco central, cuyas intervenciones anteriores, agregan, trataban de apuntalar su valor.

El analista Julian Evans-Pritchard considera que la decisión de Washington está politizada, ya que China solo cumple con uno de los tres criterios -tener un superávit comercial de más de 20.000 millones de dólares con Estados Unidos- para merecer tal calificativo.

Otra de las noticias que han saltado en la relación China-EEUU es que la aerolínea de bandera china, Air China, cerrará la ruta Pekín-Hawái a partir del 27 de agosto debido al "diseño del mapa de rutas, organización de la capacidad y otros motivos", sin aclarar cuáles son.

Sean cuales sean, estos últimos acontecimientos no han sentado nada bien en los mercados chinos: la Bolsa de Shanghái perdió ayer un 1,56%; la de Shenzhen, otro 1,39%, y la de Hong Kong, un 0,67%.

El efecto también se sintió en otros mercados asiáticos como Tokio (-0,65%) o Seúl (-1,51%).

Las dos principales economías mundiales mantienen esta disputa arancelaria desde marzo de 2018, que deja marca en las previsiones de crecimiento a nivel global: en su última actualización, el FMI rebajó sus proyecciones al 3,2% -una décima menos que en abril- como consecuencia de las "tensiones comerciales" entre Washington y Pekín.

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