fútbol femenino

El sueño hecho realidad de Rocío Gálvez

  • La joven defensa del Real Betis se convirtió recientemente en la primera mujer cordobesa que vista la elástica de la selección nacional absoluta

  • Su próximo reto, el Mundial de 2019

Rocío Gálvez posa con el trofeo de la Cyprus Cup conseguido con la selección nacional hace diez días.

Rocío Gálvez posa con el trofeo de la Cyprus Cup conseguido con la selección nacional hace diez días. / el día

La cordobesa Rocío Gálvez vivió recientemente uno de esos momentos que marcan una vida. La futbolista vio cumplido su sueño de llegar a la selección absoluta, algo que sueña "toda jugadora cuando empieza". Rocío participó en la Cyprus Cup, en la que gozó de minutos en la semifinal ante la República Checa y en la final ante Italia. De esa manera, la cordobesa sumó a su palmarés la prestigiosa copa tras derrotar a las transalpinas 2-0.

Pero la trayectoria de Rocío Gálvez no ha sido fácil hasta alcanzar ese momento de gloria. Una grave lesión en su rodilla derecha, con una posterior recaída, estuvieron a punto incluso de apartarla de los terrenos de juego para siempre. La lesión llegó en el Mundial sub 20, celebrado en Papúa Nueva Guinea en 2016. Allí, explica Rocío, "jugué el primer partido y la primera parte del segundo, hasta que me lesioné". Pero la cordobesa ha sido constante y siempre ha confiado en volver a los terrenos de juego. Su llamada a la absoluta en cierta manera recompensa ese arduo trabajo realizado para salir adelante después del enorme contratiempo. La propia Rocío confiesa que "cuando salí en mi primer partido con la selección absoluta, lo primero que pensé es que después de año y medio lesionada, estar en la absoluta recompensaba todo el trabajo que había realizado".

Gálvez confiesa que en algunos momentos estuvo a punto de tirar la toalla. "En la primera lesión no, porque te sobrepones a todo, pero en la segunda sí porque es de nuevo volver a empezar lo que ya habías hecho antes y la verdad es que sí pensé en dejar el fútbol", reconoce, aunque "al final las personas que están a tu lado son las que no te dejan tirar la toalla, son las que te animan y al final consigues lo que yo estoy consiguiendo".

Esta llamada de Jorge Vilda culmina el proceso que Rocío Gálvez había comenzado en las secciones inferiores de la selección española. "A Vilda ya lo tuve como entrenador en las inferiores y me conoce bien, más o menos sabía lo que podía dar", apunta la cordobesa, que confiesa que cuando tocó su primer título con la absoluta pensó "en todas esas personas que estuvieron a mi lado en todo ese largo tiempo de lesión, sobre todo en mi readaptador, que ha sufrido conmigo y ha estado en todos mis momentos malos".

Antes de llegar a la selección nacional absoluta, Rocío se proclamó con anterioridad subcampeona de Europa sub 17, jugó el Mundial sub 17, fue subcampeona de Europa sub 19 y disputó el Mundial sub 20, en el que se lesionó. Ahora, confía en estar en el Mundial absoluto 2019 que se celebrará en Francia: "Otro sueño es jugar el Mundial y yo no voy a dejar de luchar y trabajar para que pueda llegar esa oportunidad, pero sobre todo voy a seguir trabajando por mi club". Por delante, el próximo mes de abril, España tiene dos partidos importantes en la fase de clasificación, ante Finlandia y ante Austria, en los que la cordobesa espera estar".

La trayectoria de Rocío comenzó en el Deportivo Córdoba, de donde pasó al Sevilla, para luego dar el salto primero al Betis y posteriormente al Atlético de Madrid, club con el que acaba contrato esta temporada, pero que la tiene cedida al Betis. Cuando piensa en su carrera, Gálvez reconoce que "no me esperaba para nada llegar a donde estoy; desde que comencé hasta ahora he conseguido en cierta forma todo lo que me había propuesto", por lo que "ahora voy a intentar llegar al Mundial, pero ahora en lo que pienso es en mi club y en el día a día".

Rocío es la primera cordobesa que llega a la absoluta femenina y la primera bética que lo consigue. "Es un orgullo y esto creo que es la recompensa al trabajo realizado durante todos estos años".

Esta cordobesa, instalada hace años en la élite del fútbol femenino, juega de central o pivote defensivo y ella misma se define como "muy competitiva y sobre todo luchadora, me dejo el alma cada fin de semana y cada entrenamiento, lo doy todo de mí y no me dejo nada". Ella es consciente de la evolución del fútbol femenino cordobés, del que observa un gran crecimiento en los últimos años, por lo que no duda en animar a que "todas las niñas que les guste, jueguen, estamos preparadas para jugar como los chicos y que disfruten de lo que están haciendo".

La última vez que un jugador cordobés jugó con la selección absoluta, en este caso masculina, fue hace la friolera de 25 años, concretamente Toni Muñoz que jugó el 22 de septiembre de 1993 un encuentro Albania-España que concluyó con triunfo español (1-5). Un cuarto de siglo después, el fútbol cordobés volvió a representar a España al máximo nivel en la persona de Rocío, una luchadora que sigue rompiendo moldes.

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