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Un punto para la esperanza en Huesca

obearagón huesca: Manolo Rodríguez, Aramburu (7), Bartolomé (5), Hilihuk (5), Álex Álvarez (3), Decsi y Vidal (5) -siete inicial-, Gómez, De Arma, Ibai Cano, Escribano y Saubich (4). ángel ximénez: Chirosa, Cano (2), Fernández (2), Guirado, De la Sierra (4), Pérez y García (8) -siete inicial- Campos (2), Molina (1), Romero (1), Morales (4), Liébana (3) y Cejas (2). Árbitros: Donado y Gardón. Excluyeron a los locales De Arma y Bartolomé (3); y a los pontaneses Campos, Pérez y Cejas. Parciales: 3-4, 5-4, 9-8, 12-8, 14-10, 18-13 (descanso) 20-16, 21-17, 26-18, 27-23, 28-26 y 29-29. Incidencias: Partido correspondiente a la novena jornada en la División de Honor Plata disputado en el Palacio de los Deportes ante unos 1.000 espectadores.

Por los abrazos de los jugadores del Ángel Ximénez, podría parecer que el equipo de Puente Genil había ganado la Liga de Campeones. Pero sólo, con todas las comillas que quieran, había logrado un empate en la durísima cancha del Huesca, su segundo punto de la temporada pero toda una declaración de intenciones de un equipo que se niega a rendirse.

Y eso que el Obearagón empezó poniéndose el mono de faena para meter miedo a un Puente Genil que dio toda una lección de amor propio. Le daba igual ir por un gol o por siete abajo, que celebraba cada tanto como si fuera el de la victoria. Le da igual estar en el pozo, porque es un equipo. Jalearon sus tantos los que estaban jugando, los del banquillo y el cuerpo técnico, porque son una piña. Es más, cuanto más alejados estaban en el marcador más se animaban.

El encuentro comenzó igualado y no fue hasta pasado el primer cuarto de hora cuando el Obearagón empezó a desbrozar el bosque con un 12-8 que provocó el tiempo muerto de Luja Chirosa. No surtió efecto, porque los locales se fueron al descanso con un 18-13 engañoso, porque no había tal sensación de superioridad.

El Ximénez aguantó el tipo en la reanudación aprovechando la monumental pájara aragonesa. Especialmente horribles fueron los últimos quince minutos, con pérdidas en ataque y una endeblez defensiva más que preocupante. Todo lo contrario que un Puente Genil pletórico.

El Ximénez se enchufó y eso que en el minuto 45 el marcador era 26-18. En teoría el partido estaba roto y finiquitado, pero Senosiain pidió un tiempo muerto con 27-24, porque se veía venir lo peor. El equipo ya no reaccionó. Miraba confiado a que pasaran pronto los minutos y acabar cuanto antes el partido. Pero la última exclusión de Bartolomé facilitó la presión del Puente Genil, que obtuvo un punto que les supo a victoria.

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