Fátima Gálvez: una vida de sacrificio, trabajo y éxitos

Juegos Olímpicos | Tiro

La tiradora baenense, con el oro logrado en los Juegos Olímpicos de Tokio, consigue la medalla que le faltaba a una trayectoria impecable, repleta de premios nacionales y de gestas en Europeos y Mundiales

La entrevista con Fátima Gálvez: "Esta medalla es la alegría más grande de mi vida"

Fátima Gálvez, durante su participación en Tokio.
Fátima Gálvez, durante su participación en Tokio. / Fazry Ismail / Efe

Fátima Gálvez, con su compañero Alberto Fernández, dio a España su primera medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Tokio, un éxito, el que le faltaba, que llega tras una dilatada carrera en el deporte de tiro, en la modalidad de foso olímpico. Este gran premio obtenido en suelo japonés es algo que no imaginó cuando cogió su primera escopeta cuando apenas tenía 11 años en su Baena natal.

Nacida el 19 de enero de 1987, Fátima Gálvez, a sus 34 años, ha culminado una trayectoria sobresaliente, en la que ha conseguido títulos nacionales, europeos y mundiales. La guinda ha sido esta presea dorada conseguida en los Juegos Olímpicos Tokio, la medalla que le faltaba para ser unas de las mejores deportistas españolas de la historia; la más laureada del deporte cordobés.

El origen de su pasión por el tiro radica en la afición de su padre, Pío Gálvez, a la caza. De la mano de su progenitor, cuando era una niña, empezó el idilio de Fátima Gálvez con la escopeta. Con su padre hizo sus primeros pinitos entre los olivos de su tierra. Esa pación la trasladó al campo de tiro, en el que pronto destacó y empezaron los viajes desde Baena a Las Gabias. En 2005, llegó el primer gran éxito para la tiradora cordobesa, al proclamarse campeona del mundo en categoría júnior en la localidad italiana de Lonato.

Con trabajo y mucho sacrificio, los premios siguieron año tras año hasta que en 2015 volvió a hacerlo. De nuevo en Lonato, la baenense conquistó el oro en el Campeonato del Mundo. De este modo, mejoró la plata conseguida un año antes en Granada en esta misma competición, donde fue segunda por equipos en Corea del Sur y tercera de nuevo en su campo fetiche italiano.

A los premios mundiales se les suman los europeos. En los Juegos Mediterráneos fue oro en Minsk en 2015 y bronce en 2019 en Minsk, donde además conquistó la presea dorada en la prueba mixta. Además, en los campeonatos, tiene todo tipo de medallas desde 2010 a 2021, tanto en categoría individual (campeona en 2011 en Belgrado), como por equipos, como en la prueba mixta, competición esta última donde consiguió la medalla de bronce en Osijek (Croacia).

El oro de Tokio es el gran premio a una carrera cargada de éxitos, la guinda a lo que no pudo conseguir en Londres 2012 o Río de Janeiro 2016. En la capital británica tuvo que digerir una amarga quinta plaza, que le propició un importante aprendizaje. Cuatro años después, en los caóticos Juegos de Río, escaló un puesto, para quedarse de nuevo a las puertas de la gloria. El sacrificio, la constancia y el trabajo de Fátima la han llevado hasta la gloria cinco años después. Desde Baena hasta Tokio, pasando por Lonato, toda una trayectoria sobresaliente para una tiradora que sigue cumpliendo los sueños que un día visualizó, de la mano de su padre, entre los olivos de su tierra en aquellos domingos de caza.

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