"Aún somos un enfermo con muy mala pinta"

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José quiere frenar la euforia tras su primer triunfo· Alaba a todo su equipo

Toni Cruz / Córdoba

12 de mayo 2008 - 05:02

José González pudo conocer el sabor de la victoria como técnico del Córdoba. Y le gustó. De hecho, comparecía sonriente después de confesar que tuvo un diálogo con Esteban Vigo.

La victoria permite al Córdoba seguir "vivo". El técnico explicó la nueva situación desde la prudencia: "Hemos recortado con rivales directos y el equipo puede empezar a creer y, por lo menos, disfrutar de una victoria".

El gaditano confesó que su equipo hizo "el partido que nos interesaba" y continuó: "Hemos hecho el gol y tras él, hemos ido donde no teníamos que ir y nos han hecho daño en una acción aislada. Hemos tenido unos momentos de incertidumbre en los que nos ha podido la ansiedad".

José González se congratuló de que "tuvimos un golpe de fortuna con la expulsión de Carlos Calvo, que marcó el desarrollo del partido y que nos dio más tranquilidad". No obstante, "cuando más fácil lo teníamos nos vino de nuevo la ansiedad, pero es normal en estas situaciones".

No quiso el director deportivo cordobesista subrayar a ningún jugador por encima del resto, a pesar de que no tuvo más remedio que reconocer que "Ito y Acciari estuvieron extraordinarios, porque les iba el partido con un campo rápido y un rival que buscaba la segunda jugada. Son jugadores experimentados, pero estoy satisfecho con todos".

Y luego está lo de Rubén. El cordobés "se ha salido con el gol", pero José prefiere recalcar que "lo que hay que tener en cuenta es el sitio en el que estaba, porque estaba hablado que tenía que haber alguien para el rechace. Él ha creído y me alegro porque es un chaval impresionante y ha ganado mucho anímicamente".

Pero el entrenador no puede obviar que no han dado nada más que un pequeño pasito: "Aunque ahora estemos satisfechos, esta victoria tampoco nos libera de nada, porque no hemos conseguido nada. Tan sólo hemos logrado un punto de apoyo para crecer. Seguimos siendo un enfermo con muy mala pinta".

Dentro de la vorágine del duelo (el más intenso de los que se han vivido este año en El Arcángel), pasó casi desapercibo que hubo varios amagos de cambio de jugadores que se quitaban y ponían sus sudaderas como si fuera un pase de modelos. José se explayó sobre el tema: "He intentado que jugásemos un partido con posesión para acabarlo con el tercer gol, pero Ito y Acciari estaban bien y Asen pidió el cambio y luego me dijo que no. Me hubiera gustado sacar antes a Arteaga porque Guzmán me lo había pedido, pero han sido muchos detalles que te obligan a parar los cambios sobre la marcha".

Las palabras del entrenador del Córdoba sobre su afición no pudieron ser sino amables. De alegría y de esperanza: "El público también ha creído y ya avisamos en la previa que era muy importante, porque lo que se vive en el entorno se transmite al equipo. Por fin les hemos podido dar una alegría, aunque esto sirve de poco si no ganamos el domingo". Un paso más. El primero para el entrenador. El antepenúltimo de un equipo que está aprendiendo, por fin, a salir de su propia tumba.

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