Ciudad de Lucena - Sevilla FC | La Crónica Con la cabeza más que alta (0-3)

  • El Ciudad de Lucena da la cara ante todo un Sevilla, letal, que sentenció en la primera mitad

  • Los celestes fueron fieles a su estilo valiente y de toque en su estreno histórico en la Copa del Rey

Víctor Morillo controla el balón ante la presión del sevillista Rekik. Víctor Morillo controla el balón ante la presión del sevillista Rekik.

Víctor Morillo controla el balón ante la presión del sevillista Rekik. / Juan Ayala

Ganó el Sevilla, y con holgura. Era lo lógico. Pero el Ciudad de Lucena dio la cara en su estreno histórico en la Copa del Rey, de la que se va a las primeras de cambio pero con la cabeza bien alta y el orgullo de haber jugado de tú a tú, en todas las zonas del campo menos las áreas, a uno de los grandes de Primera División. Un equipo que mostró seriedad y ese carácter competitivo que es parte de su ADN para dejar todo resuelto antes del descanso, lo que no mermó la ilusión de la familia celeste, club y afición, que dieron la talla en un día grande que ya toca borrar para centrarse en lo que da de comer, la competición en Tercera, porque el domingo toca derbi en Puente Genil, otro partido grande, aunque sin los focos del torneo copero.

Ambos técnicos fueron fieles a sus principios ya desde las alineaciones. Dimas Carrasco se mantuvo fiel al 4-1-4-1 que lleva imponiendo desde su llegada al equipo hace dos veranos, con las grandes novedades de Adri Soto en la portería y Maero como referencia ofensiva. Enfrente, Julen Lopetegui plantó un once en el que se hacía notar la presencia de Bono en la portería, Jordán en el medio y De Jong arriba; el resto, habituales en la suplencia, pero todos con currículo de sobra como para asombrar a cualquiera. Quedaba claro el respeto, lógico y agradecido, de partida, haciendo suyas ya las palabras de alabanza vertidas en la previa del duelo. 

Pero cuando la pelota echó a rodar, las complacencias pasaron a un segundo plano. Tras una primera jugada larga, de toque, del Ciudad de Lucena, muestra de su identidad, el Sevilla golpeó directo a la mandíbula. Lo hizo tras superar la presión alta local por el perfil izquierdo y con una rápida combinación que llegó al lado contrario para que Óscar Rodríguez superara sin muchos problemas a Adri Soto. Jarro de agua fría nada más que arrancar que, sin embargo, no mermó un ápice el ánimo lucentino. Más que nada, porque podía pasar.

De hecho, los celestes dieron continuidad a su plan establecido: línea defensiva cerquita del medio campo, presión muy alta y ni un pelotazo mal dado. ¿Riesgos? Todos los del mundo, sobre todo porque el conjunto de Nervión no bajó su nivel de intensidad pese a verse ya con el partido encarrilado. Para muestra, la diana de Luuk de Jong en la siguiente aproximación visitante, de nuevo tras un primer agujero encontrado a la espalda de Toni Pérez por Idrissi en el lateral derecho de la zaga local. 0-2 antes del cuarto de hora y justo tras un primer aviso de Maero tras un centro de Víctor Morillo mal despejado por Aleix Vidal.

De Jong, el punta sevillista, trata de bajar un balón ante Pablo Gallardo. De Jong, el punta sevillista, trata de bajar un balón ante Pablo Gallardo.

De Jong, el punta sevillista, trata de bajar un balón ante Pablo Gallardo. / Juan Ayala

Sin duda, el encuentro se había puesto demasiado pronto donde lo quería el Sevilla, que en dos llegadas ya había espantado el miedo que este tipo de partidos siempre suponen para los grandes. Pero eso no significó que estuviera de paseo. El Ciudad de Lucena siguió exigiéndole, principalmente con la aparición continua de sus exteriores. Morillo volvió a avisar con un zapatazo desde la frontal que Gudelj repelió con el cuerpo -los lucentinos pidieron mano y el correspondiente penalti- y acto seguido con un centro-chut que Maero, a un palmo de Bono, no alcanzó por un pelo.

A pesar de esa falta de contundencia en las áreas, el equipo de los hermanos Carrasco seguía mirando a los ojos a su oponente, sobre todo cuando conseguía marcar su ritmo con la pelota en los pies. Porque cuando tocaba mirar para atrás, defender, poco a poco el cansancio, fruto de esa diferencia física existente entre dos equipos a los que separan cuatro categorías, empezaba a dejarse notar. Y eso terminaba provocando algún que otro espacio a la espalda de la zaga, un caramelo para jugadores que ansían reivindicarse, que quieren mostrarse válidos en un equipo que quiere volver a levantar un trofeo esta temporada 20-21.

Un libre directo de Óscar Rodríguez que acarició el poste izquierdo del portal lucentino dio paso a una serie de ocasiones, cada vez más claras, de los hispalenses, con la única respuesta de un zurdazo blando de Mario Ruiz que atrapó fácil Bono y algún escarceo sin finalización de Conejero. Idrissi, el más activo del conjunto de Lopetegui, hizo temblar la portería de Adri Soto con un latigazo al poste y Óscar volvió a probar al meta celeste con un tiro abajo antes de que, ya al filo del descanso, Conejero lo desequilibrara en el área, con el árbitro de frente a la jugada. Penalti que Joan Jordán aprovechó para poner un claro 0-3 y sentenciar.

Menos ritmo y más equilibrio tras el descanso

El paso por los vestuarios sentó bien al Ciudad de Lucena, que volvió al verde con ese punto de velocidad física y mental recuperada. De hecho, comenzó amenazando, de nuevo con origen en los costados, aunque sin acierto en la finalización. Mario Ruiz y Nacho Fernández lo intentaron desde la frontal sin buena dirección pero dando muestras de su entereza a pesar del marcador. Y tras un par de grandes intervenciones de Adri Soto a libre directo de Jordán y disparo raso de Aleix Vidal, Morillo tuvo la más clara en una transición con espacios que resolvió con un zurdazo que murió en el cuerpo de Gnagnon.

Morillo es encimado por dos jugadores del Ciudad de Lucena. Morillo es encimado por dos jugadores del Ciudad de Lucena.

Morillo es encimado por dos jugadores del Ciudad de Lucena. / Juan Ayala

El francés entró ya en el carrusel de cambios propio de esta fase del encuentro, que con todo decidido llevó a Dimas Carrasco a pensar ya en el partido liguero del fin de semana. Hombres importantes como Zurdo, Maero, Nacho Fernández y sobre todo un Víctor Morillo que se fue ovacionado fueron saliendo del campo sin que los celestes perdieran la compostura. Aunque bien es cierto que el partido ya estaba con dos marchas menos, sobre todo en un Sevilla al que empezó a bastarle con mover la pelota y reducir esfuerzos.

Algo que intentó virar ya en el tramo final del choque el cuadro celeste, que acarició el gol del honor ya con transiciones más verticales que al toque. Lo tuvo Pablo Molina tras una buena incorporación que culminó con un zurdazo cruzado y luego Mario Sánchez con un eslalon desde campo propio que, tras el apoyo en Guille Roldán, se quedó sin remate. Fue la última de un encuentro histórico que terminó con un lucentino como el canterano Juanma en el verde. Él más que nadie seguro que no olvida la visita de un Sevilla que cumplió el guion ante un Ciudad de Lucena que puede sentirse orgulloso de su paso por la Copa del Rey.

Ficha técnica

0 - Ciudad de Lucena: Adri Soto; Toni Pérez, Pablo Gallardo, Álvaro Pérez, Zurdo (Pablo Molina, 46'); Adrián Ruiz; Víctor Morillo (Mario Sánchez, 67'), Mario Ruiz, Nacho Fernández (Marcos Pérez, 58'), Michael Conejero (Juanma, 85'); y Maero (Guille Roldán, 46').

3 - Sevilla FC: Bono; Aleix Vidal, Sergi Gómez, Gudelj, Rekik; Joan Jordán (Koundé, 87'), Óliver Torres (Ocampos, 80'); Óscar Rodríguez, Franco Vázquez (Gnagnon, 61'), Idrissi (Zarzana, 80'); y De Jong (Carlos Fernández, 46').

Goles: 0-1 (2') Óscar Rodríguez. 0-2 (13') De Jong. 0-3 (45') Joan Jordán, de penalti.

Árbitro: Alberola Rojas (castellano-manchego). Amonestó al local Michael Conejero (6'), y a los visitantes Franco Vázquez (25') y Sergi Gómez (76').

Incidencias: Partido correspondiente a la primera eliminatoria de la Copa del Rey disputado en el Estadio Ciudad de Lucena ante 400 espectadores.

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