Rafael Osuna, el último de los 'trastámara'
El veterano corredor completará el domingo su pleno en una prueba a la que no ha faltado desde su origen
Hace 30 años, cuando se gestaba la primera Media Maratón Córdoba-Almodóvar y a Pedro El Cruel se le removían las tripas de ver su castillo rodeado de infieles, nadie podía pensar que aquella idea iba a perdurar hasta hoy; incluso, seguro que había quien pensara que no duraría mucho dados los pocos participantes de aquellas primeras ediciones. Mucho menos aún que en el aniversario por su 31 aniversario habría algún atleta que no acumulara falta, que hubiese estado presente en todas las citas. Pues bien, el domingo, cuando la Media eche a andar, en la línea de salida sólo habrá un corredor que pueda contar en primera persona lo acontecido en cada una de las ediciones de la prueba: Rafael Osuna Rodríguez, el Míster para los amigos. Un hombre y una historia singular.
Osuna fue un atleta que llegó tarde al atletismo, pues lo hizo con más de 40 años y una minusvalía en la visión del 70 por ciento. Se aficionó después de unos cuantos años asistiendo a un grupo de sauna en el viejo Polimecano, en el que contaba con colegas como Antonio Cabello. Unas vueltas al recinto por la noche le metieron el gusanillo y, ese verano del 86, el Míster inició un camino que culminó en las puertas del castillo de los Trastámara, pues la primera edición de la Media subió hasta lo más alto de Almodóvar. Luego llegó Cuatro Caminos y las estrecheces, y Osuna, en apenas dos años, consiguió involucrar a una veintena de amigos. Gente como Rafael Aguilar, que no sólo se dedicaba a correr, sino que terminó colaborando en la organización de la carrera bajo la tutela de José María Muñoz y el club Trotacalles.
Sus primeras Medias fueron de aprendizaje, fijando siempre su objetivo en los ya veteranos de ese momento, históricos del atletismo cordobés como el Lejía, el abuelo Mármol, Castilla, López o Trenas. Osuna, poco a poco, fue mejorando su nivel y marcando diferencias, sin importarle lo más mínimo ese problema de visión que siempre compensaba con el codo de un amigo -no el mismo, sino que junto a él pasaban casi todos-, que lo llevaba hasta la meta. Tenaz y austero, valiente y constante, se entrena a diario por la ribera del Guadalquivir; a veces solo, a veces con alguno que le echa una mano de lazarillo, pero siempre cumpliendo con su jornada.
Esta trigesimoprimera edición de la Córdoba-Almodóvar, el Míster la llevará a cabo de la mano de otro veterano ilustre como es Pepe Paso. Será su mano derecha en lo que será el punto y final a su carrera deportiva en la competición, que no en el entrenamiento diario. Atrás quedaron los últimos que la corrían sin falta como Antonio Moreno o Pedro Artajo, que ya lleva años que la hace de otra forma.
Pero Rafael Osuna no estará solo en esta cita especial, sino que estará arropado de todos sus amigos y familiares, por el cariño del pueblo del Almodóvar, del club Trotacalles y de los veteranos con los que ha mantenido siempre un pulso limpio. "Creo que es la última, yo voy a intentar llegar como sea, treinta años son muchos años para cualquier corredor de media maratón, pero creo que Almodóvar siempre será mi carrera". Y nadie lo pone en duda, Míster.
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