'Pallacanestro' en decadencia

La nueva camada de talentos italianos languidece en la NBA mientras su selección queda provisionalmente fuera del Eurobásket y teme por el relevo generacional

Javier Dale / Córdoba

07 de diciembre 2008 - 05:02

Italia es una potencia baloncestística. Desde Brunamonti y Marzoratti, pasando por Menneghin -Dino y Andrea-, Riva o Walter Magnifico, el pallacanestro ha cosechado cuantiosos éxitos, que se traducen en 10 medallas europeas y dos olímpicas. La generación de Basile, Bulleri y Marconatto, hoy ya en el ocaso de su carrera, llevo al país transalpino a proclamarse campeón de Europa (1999), bronce en la misma competición (2003) y plata en los Juegos Olímpicos de Atenas (2004). El futuro entonces se presentaba brillante: los scouters ya hablaban de tres futuras estrellas de indudable talento que, hace cuatro años, aún no habían alcanzado la mayoría de edad.

El hoy, no obstante, evidencia un baloncesto italiano en crisis. Por un lado, la azurra no ha logrado clasificarse para el Eurobásket de Polonia 2009, y espera hacerlo en la repesca. Por otro, el relevo generacional ha quedado interrumpido por la NBA. Si en el país transalpino pensaban que la evolución de sus tres estiletes de futuro, Andrea Bargnani, Marco Belinelli y Danilo Gallinari, correrían una suerte similar a Pau Gasol, Rudy Fernández o José Manuel Calderón, la realidad se muestra bien distinta. El estancamiento o el ostracismo son las únicas formas de definir lo que padecen los italianos de la NBA.

Andrea Bargnani, de 2,13 y 23 años, fue el número 1 del Draft de 2006. La presencia de Maurizio Gherardini en las oficinas de Toronto auguraba un buen futuro para el alero, capaz de jugar también de ala-pívot. Tras una primera temporada de aclimatación, con Garbajosa como mentor, el italiano aún busca su sitio. Su evolución hasta el exterior se ha visto condicionada por las necesidades de unos Raptors que insisten en ver en él al pívot que nunca han tenido, aunque Bargnani sigue manifestando problemas para jugar de espaldas a la canasta. Su segundo curso, el pasado, fue desastroso: incapaz de ganarse una plaza fija de titular en su puesto -la explosión de Jamario Moon le cerró la puerta-, se vio obligado a desemplear la tarea de pívot. Sus estadísticas descendieron en casi todos los ámbitos, y su acierto en el tiro, un sonrojante 38,6%, minó su confianza. Este curso, mientras sus compañeros de promoción Roy, Gay o Rondo forman parte de la elite de la competición, él aún trata de ganarse un puesto en el cinco inicial, y sus números son desoladoramente similares a los de su año de debut. El Nowitzki italiano, como se le llamó, promedia 11,8 puntos y poco más de tres rebotes por noche, frente a los 11,6 de su campaña inaugural. El teutón, en su tercer curso en la Liga, ya estaba en 21 puntos y 9 rechaces por partido.

SUPLENTE DE SUPLENTES

Belinelli, por su parte, fue el número 17 del Draft de 2007, muy por delante de otras estrellas europeas como Rudy Fernández, Marc Gasol o Tiago Splitter. Como parte de los Warriors de Don Nelson, amante del baloncesto rápido y exterior, el escolta de 1.96 y 22 años parecía haber caído en el lugar adecuado para ganarse un puesto en la Liga. Pero no fue así: su presencia la pasada campaña fue meramente testimonial -33 partidos- y apenas tuvo peso en una rotación exterior en la que Baron Davis, Ellis, Azubuike o el francés Pietrus le sobrepasaban. Con algo más de siete minutos por choque, su progresión, tras superar los 16 puntos por choque en Europa, se detuvo. Y parece seguir el mismo camino: este curso, ha tomado parte en poco más de una decena de encuentros, y su media de tiempo de juego es idéntica a la de la temporada anterior.

PERDIDO EN LOS KNICKS

Por su parte, Danilo Gallinari empezó a sospechar que quizá no fue buena idea dejar el Armani Jeans de Milán el mismo día del Draft de 2008, cuando su elección como número 6 del mismo por los New York Knicks fue recibida con abucheos. No obstante, la presencia de Mike D'Antoni, amigo de la familia, en el Madison Square Garden debió animarle a firmar por la histórica franquicia. Pero no fue una buena decisión. Con más de un mes de competición disputada, Gallinari suma 12 minutos de juego en dos partidos. Sus estadísticas, en consecuencia, son poco más que una anécdota. Los Knicks, en los que D'Antoni ha impuesto una rotación corta de no más de ocho hombres, funcionan por primera vez en un lustro, y parece que el italiano (2,08, 20 años) no tendrá oportunidades este año. Y menos después que D'Antoni reformara la plantilla con el traspaso de Zach Randolph y Jamaal Crawford a cambio de Al Harrington y Tim Thomas, dos jugadores que, precisamente, ocupan el mismo puesto que Gallinari. Los Knicks, cuyo objetivo es LeBron James, que será agente libre en 2010, esperan que para entonces Gallinari pueda ser un buen complemento de The Chosen One. A la espera de que esa hipótesis se convierta en realidad, el banquillo es el único destino del alero.

Y el pallacanestro, mientras tanto, se desespera.

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