Guirado, de El Arcángel a las Filipinas

fútbol

El malagueño, que jugó en el Córdoba entre 2004 y 2006, es la estrella de la selección del país donde nació su madre

Efe · M. L. G. / Manila-Córdoba

29 de julio 2011 - 05:02

Ángel Guirado, que fue futbolista del Córdoba hace más de un lustro y que pasó por la disciplina blanquiverde sin pena ni gloria, se ha convertido en la estrella... de la selección de Filipinas, país de origen de la madre y al que llegó en una de esas extrañas vueltas del destino.

Allí, en Manila, se encontraba ayer para disputar el encuentro de vuelta de la eliminatoria de clasificación para el Mundial 2014 ante Kuwait. Tras la derrota por 3-0 en la ida, un nuevo revés (1-2) en la vuelta dejó a los filipinos sin opciones en un nuevo capítulo de la aventura que desde hace unos meses vive el jugador malagueño.

¿Y cómo llegó a Filipinas? Su vida dio un giro radical a principios de este año, cuando su primo Rafa García, criado en el archipiélago, le comentó que la selección nacional buscaba refuerzos en la diáspora filipina, formada por más de diez millones de emigrantes.

Sólo había estado una vez de vacaciones en el país en el que se crió su madre, pero su parentesco le daba derecho a tener la doble nacionalidad y no lo dudó. "Mandé unos vídeos y mi currículum. Estuvieron estudiándolo y me llamaron para verme. Viajé a Manila, entrené con ellos, les gusté y empecé a competir con la selección", explica el jugador malagueño, a quien no le costó mucho tomar la decisión ante los problemas económicos que atizan a los equipos de las categorías modestas en España.

Porque Guirado jugaba en el Ronda (Tercera División) cuando en febrero llegó al sorprendente noticia de su convocatoria para debutar ante Myanmar. Fue el primero de los siete partidos que ha disputado con Filipinas, en los que ha anotado tres goles, dos ante Bangladesh y uno ante Sri Lanka.

"Hace seis años, cuando viajé aquí por primera vez al pueblo de mi abuelo, intenté encontrar un balón y era imposible. El fútbol casi no existía y ahora estamos luchando por ir a un Mundial", explica el goleador, uno de los muchos fichajes de importación, futbolistas con orígenes filipinos pero se criaron en países con fuerte tradición futbolística.

Su desembarco provocó no pocas situaciones curiosas. "Sólo sé cuatro palabras de inglés y cuatro de tagalo, y algunas no las puedo decir porque son tacos", dice el malagueño, quien recuerda que "como muchos no nos sabíamos el himno y hay que cantarlo antes de los partidos, estuvimos ensayando varios grupos dentro del equipo y daban un premio a quien lo hiciera mejor. Cada vez que saltamos al campo lo canto, ya me lo sé, más o menos", bromea.

Aún abrumado por el gran cambio que ha dado su vida, Guirado se plantea ahora fichar por algún club de Filipinas o de algún país del entorno e instalarse en Asia junto a su novia.

Y todo después de una carrera siempre con la maleta hecha -once equipos en ocho temporadas- en la que tuvo una gris etapa blanquiverde. Ángel Guirado llegó al Córdoba en la temporada 04-05 procedente del Mataró, en principio para formar parte del filial. Era una etapa convulsa en el club, marcada por el descenso a Segunda B y la difícil adaptación en la primera temporada a la categoría, un escenario que jugó en contra de lo que entonces era un joven en pleno proceso de crecimiento.

Y eso que el malagueño poco tardó en debutar con el primer equipo de la mano de Crispi en esa temporada 04-05 que acabó con los huesos del equipo en Segunda B. Hasta el mercado invernal disputó seis partidos, y después de una revolución total en el vestuario con aquellos doce fichajes que no evitaron el descenso alternó los entrenamientos entre el primer equipo y el filial.

Ya en la 05-06 formó parte de la primera plantilla en la categoría de bronce, hasta que mediado el curso fue cedido al Atlético de Madrid B. En la pretemporada de la 06-07 el interés del Deportivo de la Coruña de Joaquín Caparrós hizo que saliera del Córdoba para firmar con el club de Riazor, aunque los gallegos le cedieron al Vecindario.

Desde entonces, el malagueño sumó a su bagaje el paso por Levante B, Lugo, Santa Eulalia, Unión Estepona, El Palo y Ronda, su último equipo antes de poner rumbo a la aventura filipina, donde el chico que pasó por Córdoba sin pena ni gloria es ahora una estrella.

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