Balonmano | Liga Asobal

El Ángel Ximénez suma dos puntos de oro ante Anaitasuna (29-26) con un final de vértigo

  • Los pontanenses quiebran su mala racha gracias a su efectividad en los minutos de mayor tensión

Mitic, lateral del Ángel Ximénez, se eleva para lanzar por encima de la defensa de Anaitasuna.

Mitic, lateral del Ángel Ximénez, se eleva para lanzar por encima de la defensa de Anaitasuna. / BM Puente Genil

El Ángel Ximénez consiguió al fin romper su dinámica negativa tras imponerse a Anaitasuna (29-26) en un duelo agónico con final trepidante, donde los pontanenses estuvieron más acertados de cara a la portería rival, para conseguir dos puntos de oro que suponen todo un balón de oxígeno teniendo en cuenta su delicada situación clasificatoria. El triunfo no fue nada fácil, ya que los navarros demostraron ser un equipo sólido y compacto, con buenas individualidades, que además supo penalizar los desajustes defensivos del equipo local, circunstancia que les mantuvo por delante durante muchos minutos.

De entrada, el duelo comenzó con intercambio de goles, pero a pesar de las imprecisiones visitantes, el Ángel Ximénez acusó la falta de ritmo dado el reciente parón motivado por los casos de covid-19. El juego previsible de los pontanos chocó de plano con las alternativas defensivas dispuestas por Quique Domínguez, que unido a las paradas de Juan Bar dieron buen resultado para los navarros, quienes, liderados por Juan del Arco e Ibai Meoki se fueron hasta el 3-6 favorable en el minuto 11.

El Ximénez trató de reaccionar, pero no fue hasta que Álvaro de Hita se entonó en portería cuando pudo hacerlo. El manchego comenzó a tocar balones y eso impulsó al equipo para limar las desventajas, aunque la igualada no llegó hasta el 8-8 anotado por David Estepa. Fue un espejismo, ya que nuevo Meoki y Gastón pusieron por delante a los pamploneses, una ventaja que llegó a ser de tres con un gol de Mikel Redondo de contraataque en inferioridad. Pese a ello, los de Puente Genil no se arredraron y de nuevo hicieron un esfuerzo por recortar las diferencias por medio de Javi García y David Estepa, si bien el tanto del empate se resistió en los últimos instantes merced a las buenas intervenciones del argentino Bar.

Con el 12-13 al descanso la lectura era que el Ángel Ximénez necesitaba una marcha más para doblegar la resistencia de Anaita, y el equipo se aplicó en estos términos tras la reanudación, gracias en gran medida a la aportación del extremo Xavi Túa que firmó unos primeros minutos espectaculares liderando al equipo. Mitic empató en la primera acción y, a partir de ahí, fue Túa el que se multiplicó desde el avanzado del 5:1 defensivo para continuar en ataque con dos goles seguidos que ponían por delante al equipo, una mínima ventaja que apostilló Joao Pedro da Silva para situar un esperanzador 17-15, con todo un mundo por delante.

Sin embargo, los navarros no bajaron los brazos y fueron capaces de sobreponerse a las numerosas exclusiones con las que fueron castigados por la pareja cántabra, una actitud que les llevó incluso a igualar nuevamente el duelo 18-18. El partido ganaba en intensidad y en emoción, pero el Ángel Ximénez no era capaz de consolidar su mínima ventaja, unas veces por errores propios, otras por las intervenciones del portero asturiano Cancio, que detuvo tres siete metros, y otras por los goles de los extremos navarros, tremendamente efectivos.

Un final frenético

Con ese panorama, el tramo final se convirtió en una especie de ruleta rusa donde estaba prohibido fallar. Joao Pedro puso por delante a los de Puente Genil y una nueva parada de Álvaro de Hita a Bazán en seis metros permitió a Mitic hacer el 24-22, pero Del Arco contrarrestó rápidamente para poner a los navarros a un gol con apenas cinco minutos para la conclusión. En esos instantes, el balón quemaba, el equipo de Paco Bustos apostaba por ataques pacientes y elaborados confiándolo todo a la efectividad de su primera línea, mientras que el conjunto de Quique Domínguez daba un verdadero recital de cómo anotar en apenas segundos con saque rápido de centro tras gol encajado.

En ese frenético intercambio de goles se mascó la tragedia cuando, con el 27-26, la defensa navarra realizaba un gran blocaje al lanzamiento de Joao Pedro da Silva, pero instantes después la afición local respiró con una salvadora parada de De Hita a Juan del Arco. Con 45 segundos para la conclusión, Bustos pidió tiempo muerto, y en ese ataque, el local Luisfe Reina llevó el delirio a la grada con un gran lanzamiento desde nueve metros ante el que Cancio no pudo responder para situar el 28-26, que significaba prácticamente el triunfo.

El gol dejó noqueado a los pamploneses, que tras el tiempo muerto de Domínguez, y con apenas 18 segundos por jugar, únicamente acertaron a lanzar con un lanzamiento de cadera de Ander Izquierdo detenido por De Hita, quien aprovechó para lanzar a portería vacía sobre la bocina colocando el 29-26 definitivo que llevó el éxtasis a la grada. Gran noche para la afición pontanesa, que ve cómo su equipo respira, y gana la primera de las nueve finales que le quedan para seguir en Asobal.

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