Córdoba CF - UD San Fernando | La Crónica
  • Los blanquiverdes siguen sumando de tres en tres con una incontestable victoria ante un rival tremendamente inferior, que ni quiso ni pudo ofrecer resistencia

Como fruta madura (4-1)

Escrito por

· Rafael Cano

Redactor

Suma y sigue. El Córdoba CF continúa su firme caminar hacia el ascenso a la Primera RFEF y sumó a su lista de víctimas a la Unión Deportiva San Fernando, un conjunto canario al que el duelo en El Arcángel le vino grande desde el pitido inicial y demostró que, por absurdo que parezca, para muchos rivales de los blanquiverdes una derrota digna en el feudo cordobesista es un buen botín.

Ante este Córdoba, plantear un partido con hasta siete jugadores por detrás del balón, con tres centrales y los laterales con obligaciones defensivas más que ofensivas solo te da una posibilidad. Una actuación defensiva perfecta o un mal día de los blanquiverdes en ataque puede regalarte como caído del cielo un punto. Tan caprichoso es el fútbol que hasta el triunfo es posible con ese planteamiento. Pero claro, no es lo normal. Lo habitual es lo que sucedió en El Arcángel, que el equipo de Germán Crespo impuso su superioridad de manera clara. Fue una cuestión de paciencia, de golpear el árbol con fe en que la fruta, de madura, iba a terminar cayendo. Porque siempre lo hace con este Córdoba henchido de moral y con una pólvora en ataque que ninguno de sus rivales posee y que tampoco sabe, al menos de momento, cómo desactivar.

El guion del partido no sorprendió a nadie. Desde el pitido inicial el balón fue para el Córdoba, ante un rival replegado, más preocupado de impedir el juego de los locales que de sobrepasar la línea del centro del campo. Ante tanto hombre en área rival, al conjunto blanquiverde le costó gozar de ocasiones claras en los primeros compases, pero era una cuestión de tiempo e insistencia. El balón circuló con velocidad de banda a banda, con los laterales obcecados en doblar a los extremos y el equipo de Germán Crespo empezó a fluir poco a poco en ataque, agitando el árbol convencido de que el premio no tardaría en caer.

No fue, como en otras ocasiones, en el primer cuarto de hora, aunque para entonces el Córdoba ya había gozado de un par de buenas ocasiones. Un centro desde la derecha de Álex Bernal, a los cinco minutos, lo cabeceó Willy mordido y Roberto atajó sin problemas. Poco después, Ekaitz fue el que la puso desde el costado izquierdo y esta vez el remate de Willy lo sacó de la trayectoria de gol el propio efecto de la pelota.

Sin apenas haber sobrepasado el campo propio, la UD San Fernando tuvo su gran ocasión con una falta en la frontal del área que concedió Puga y que pateó con fuerza Stephane, obligando a lucirse a Felipe Ramos. Para entonces, el cuadro canario ya andaba perdiendo tiempo de manera infantil, fingiendo lesiones de manera lastimosa, como si no quedara tiempo suficiente por delante para acabar pagando esa racanería.

De las Cuevas patea el penalti que supuso el 3-1 para el Córdoba CF ante la UD San Fernando. De las Cuevas patea el penalti que supuso el 3-1 para el Córdoba CF ante la UD San Fernando.

De las Cuevas patea el penalti que supuso el 3-1 para el Córdoba CF ante la UD San Fernando. / Juan Ayala

Poco tardó el Córdoba en poner las cosas en su sitio. Antes de que Omar Perdomo abriera el marcador, De las Cuevas remató un centro de Luismi desde la derecha que se le marchó alto. A los cinco minutos, Perdomo cazó en el área el rechazo de Roberto a centro de Luismi y cabeceó  a bote pronto para allanar el camino. Ni siquiera tras encajar el gol se vio a la UD San Fernando estirar líneas, como siendo conscientes de que su clara inferioridad no le permitía intentarlo.

Con ese escenario, no era difícil adivinar que el duelo se iba a decantar pronto. Lo acercó más del lado local Puga, que en una brillante acción ganó la línea de fondo, persistió al verse libre de marca y encontró a Luismi en el punto de penalti para que el cacereño empujara el balón a la red. Pese al mazazo, el conjunto canario recobró vida dos minutos después, cuando un disparo de Manu Alemán sin aparente peligro lo desvió a gol Pedro González, despistando a Felipe Ramos. Solo fue un pequeño sobresalto para los blanquiverdes, que volvieron a golpear antes del descanso. Una nueva internada de Luismi acabó con el balón en la izquierda, desde donde Ekaitz colgó una bola que, tras intentar Willy rematarla, le quedó franca a Puga, que fue trabado por detrás. Penalti y segunda amarilla para Manu Alemán. De las Cuevas hizo el gol y abrochó el partido antes del asueto.

La segunda parte, con el rival en inferioridad y hundido moralmente, fue un paseo militar para el Córdoba. Germán Crespo empezó a repartir los minutos y su equipo se dedicó a disfrutar y hacer disfrutar a su gente, que fue sumándose a la fiesta con cada intento de gol de sus jugadores. Al cuadro canario, el encuentro se le hizo interminable y solo las intervenciones de su portero, Roberto, evitaron una goleada de escándalo.

Porque aunque los puntos estaban en el zurrón, los blanquiverdes siguieron atacando, sin perder la ambición que les caracteriza. Willy pudo hacer su ansiado gol, con el que habría igualado los siete duelos seguidos que encadenó marcando Javi Moreno, pero su disparo a la media vuelta lo despejó Stephane en boca de gol.

Sin fuerzas para intentar dar réplica, el conjunto canario se dedicó a cerrarse atrás, sin mucha fe pero con la idea de no recibir más tantos. Aún así, Adrián Fuentes hizo mucho daño con su físico y solo una pifia en el remate le impidió agrandar su cuenta goleadora en el minuto 70, en un balón a puerta vacía que se le marchó desviado.

Javi Flores intenta rematar de cabeza ante Roberto, meta dde la UD San Fernando. Javi Flores intenta rematar de cabeza ante Roberto, meta dde la UD San Fernando.

Javi Flores intenta rematar de cabeza ante Roberto, meta dde la UD San Fernando. / Juan Ayala

El que sí acertó, cinco minutos después, fue Antonio Casas. El rambleño juega cada minuto como si fuera el último de su carrera y ese corazón que le pone obtuvo el premio del gol en un mano a mano con el portero que se generó él solo al ganar una pelota muerta tras un rebote. Su tiro cruzado fue imparable para Roberto.

A partir de entonces, todas las miradas se centraron en Willy Ledesma. Sus compañeros buscaron al de Torremejía para que siguiera con su racha de goles, pero la suerte no le acompañó en un par de acciones claras que desaprovechó. Más allá de lo bonito de entrar en la historia del club, poco importó porque los puntos ya estaban a buen recaudo y su acierto goleador seguro que vuelve cuando el equipo más lo necesite.

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