Córdoba CF - Panadería Pulido San Mateo | La Crónica
  • El conjunto blanquiverde golea y se divierte ante un voluntarioso pero endeble rival en el último partido del 2021 en El Arcángel

Un paseo militar (4-0)

Willy Ledesma alza a Luismi en la celebración del primer gol del Córdoba CF. Willy Ledesma alza a Luismi en la celebración del primer gol del Córdoba CF.

Willy Ledesma alza a Luismi en la celebración del primer gol del Córdoba CF.

Miguel Ángel Salas

Escrito por

· Rafael Cano

Redactor

El Córdoba despachó por la vía rápida su último partido del 2021 en El Arcángel. Los blanquiverdes barrieron del campo a un Panadería Pulido San Mateo voluntarioso y atrevido por momentos, pero que no da un nivel mínimo para aspirar a puntuar en El Arcángel. Bastó con un apretón en la primera parte en tres momentos clave para que los de Germán Crespo dejaran el choque visto para sentencia, permitiéndose incluso una segunda parte a medio gas que a buen seguro viene bien a las piernas de una plantilla cargada de minutos desde hace semanas.

Arrancó el Córdoba CF perezoso, sabedor de que la diferencia de calidad con su rival terminaría por decantar la balanza. Y esos primeros minutos los aprovechó el Panadería Pulido para dejarse ver por las inmediaciones el área de Felipe Ramos. Los canarios, pese a partir desde un dibujo en teoría conservador, con cinco defensas y cuatro centrocampistas, inquietaron en un par de internadas por bandas, mientras el Córdoba todavía no se había situado en el campo.

Cuando por fin lo hizo y Javi Flores empezó a tener el balón, el Córdoba tardó poco en aparecer por el ataque. A los diez minutos, una contra que lanzó Adrián Fuentes la condujo Willy, que no fue capaz de conectar con Simo en el último pase. Solo fue el preludio de lo que llegaría minutos más tarde. El Panadería Pulido trataba de incomodar al Córdoba en la salida de balón, pero en cuanto los blanquiverdes aceleraban las acciones de la medular hacia adelante el equipo de Juan Carlos Socorro sufría lo indecible.

En una de esas acometidas, Viedma tiró un gran pase a Luismi que cortó Ubay, pero el central canario se durmió con el balón en los pies y el cacereño aprovechó para birlarle la bola, triangular con Willy y empujar el balón a la red al primer toque. Solo era una muestra de lo que estaba por llegar, porque la diferencia entre ambos equipos en esos metros finales del campo era abismal. Ya con el marcador a favor, el conjunto blanquiverde jugó a placer, con Javi Flores y Viedma manejando a sus anchas el ritmo del partido.

El centrocampista jienense rompió el choque definitivamente con un pase brillante a Willy Ledesma, al sitio exacto y con una precisión milimétrica. El ariete ganó bien la espalda a los centrales del Panadería Pulido y, sin caer en fuera de juego, remató de cabeza ante la salida desesperada de Hormiga para hacer el 2-0. Los canarios acusaron el golpe y no encajaron el siguiente tanto de milagro en la más inmediata jugada, con un tiro de Luismi blandito que sacó Hormiga, después de una buena triangulación entre Javi Flores y Willy.

Adrián Fuentes trata de ganar un balón por alto ante los defensas del Panadería Pulido. Adrián Fuentes trata de ganar un balón por alto ante los defensas del Panadería Pulido.

Adrián Fuentes trata de ganar un balón por alto ante los defensas del Panadería Pulido. / Miguel Ángel Salas

Jugando cómodo y a placer, solo la falta de tensión podía complicar al Córdoba. Y, aunque sin consecuencias, en parte así fue. A la media hora de juego, Óliver sorprendió a Puga y José Cruz, dejando a los dos atrás por banda izquierda y sacando un centro raso que Pitu no fue capaz de empujar a gol con todo a favor. Lejos de suponer un problema para los de Germán Crespo, fue un incentivo para seguir buscando el ataque. Pronto demostró el Córdoba que, acelerando las acciones en campo rival, era imparable. Una rápida combinación desde la medular trasladó e balón a Luismi, que conectó con suma facilidad con Simo, para que el extremo superara a Hormiga con un toque sutil.

A esas alturas, con un cuarto de hora del primer tiempo todavía por jugar, el choque se había convertido ya en una competición de puntería para el Córdoba, ante un Panadería Pulido voluntarioso y capaz de jugar en campo rival, pero débil como pocos equipos en la categoría. Antes del intermedio, Willy encontró de nuevo a Simo, pero el remate del hispano-marroquí no cogió puerta por poco.

Si en el primer tiempo la diferencia de nivel ya era evidente, con las piernas ya castigadas por el esfuerzo de 45 minutos en El Arcángel, el Panadería Pulido compareció prácticamente entregado. Y ello pese a que Juan Carlos Socorro hizo cuatro cambios de una tacada, buscando piernas frescas en su equipo. Aún así, Adrián Fuentes amplió la brecha con un zurdazo ajustado al palo con el que culminó un gran contragolpe que él mismo condujo desde campo propio.

Willy deja atrás a su par y encara la portería del Panadería Pulido. Willy deja atrás a su par y encara la portería del Panadería Pulido.

Willy deja atrás a su par y encara la portería del Panadería Pulido. / Miguel Ángel Salas

Germán Crespo no esperó más para dar descanso a jugadores muy cargados de minutos como Alonso, Simo o el propio Adrián Fuentes y el equipo, lejos de resentirse, siguió jugando a placer. Tan cómodo estaba el Córdoba que el cuadro canario volvió a tener alguna opción de irse de El Arcángel al menos con algún gol en su casillero. A la hora de juego, Aday Castellano resolvió con un gran disparo un ataque de su equipo, pero Felipe Ramos estuvo felino para sacar el balón con una estirada abajo. Poco después, apareció De las Cuevas en el terreno de juego y en la primera pelota que controló cerca del área rival, tras botar Viedma una falta de manera rápida, probó a Hormiga, que respondió con solvencia.

En los 20 minutos finales, el partido entró en un letargo tanto en el césped como en la grada del que apenas salió con algún acercamiento de los blanquiverdes. Casas, empeñado en hacer gol en un partido que parecía propicio para ello, lo buscó con el corazón y las ganas que siempre le pone, pero no terminó de encontrar un remate claro a portería. También tuvo un par de opciones Omar Perdomo, que disfrutó de unos minutos para medirse a su hermano Azael, en un partido bonito para la familia canaria. La última ocasión del Córdoba, ya en los instantes finales, corrió a cargo de Miguel de las Cuevas, que se topó con Hormiga en un chut desde la frontal del área.

A medio gas y sin forzar lo más mínimo, como indica el hecho de acabar el partido sin ver tarjeta amarilla (obviando el encontronazo final de José Cruz con un rival), el Córdoba sumó tres puntos más que ponen un cierre idílico al 2021 en El Arcángel y que recargan la moral de un equipo que debe afrontar dos salidas complicadas antes del parón navideño.

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