José ramón sandoval huertas. entrenador del córdoba c.f.

"Hay que controlar la euforia porque sólo ha escampado un poquito"

  • El técnico irradia optimismo y está seguro de la permanencia, aunque no quiere distracciones: "No estamos para halagos, no hemos conseguido nada"

José Ramón Sandoval Huertas. José Ramón Sandoval Huertas.

José Ramón Sandoval Huertas. / Jordi Vidal

En su despacho, con el portátil delante y junto a su grupo de trabajo, José Ramón Sandoval (Humanes, 1968) desprende optimismo y confianza en cada palabra, a la que da sentido haciendo partícipe al colectivo. Sabe que el camino hacia la permanencia aún es largo, pero a pesar de las dificultades -lesiones, clasificación...- confía ciegamente en alcanzar un final feliz. "Estamos en el camino, pero hay que ir pasito a pasito", advierte el técnico.

-Dos victorias y la permanencia cinco puntos más cerca. Si antes era optimista, ahora...

-Las dos victorias son importantes para la mentalidad del jugador, la creencia en lo que le estamos explicando, pero lo mejor es que vamos en la línea en la que queríamos, en bloques de cinco partidos restando tres o cuatro puntos en cada uno a los rivales que tenemos por encima; estamos en el camino. Ahora queremos sumar otra victoria en casa para sumar 9 puntos, que ahí daríamos ya un golpe para jugar sin tan poco margen de error.

-De todo se aprende. El Granada enseñó el camino de remontar.

-Las derrotas y las victorias hay que tratarlas como dos impostores, saber que no te pueden influir en tu trabajo. Pero de las derrotas, si sabes tratarlas, puedes sacar conclusiones que te pueden ayudar para seguir. Esa derrota nos sirvió para coger muchas cosas. Y cómo se remontó el partido ante el Valladolid nos sirvió para saber que en Alcorcón, aunque encajáramos en los primeros minutos, teníamos que trabajar a nuestro ritmo para intentar sobreponernos; ganar allí nos ha servido para que el jugador, ahora cuando salte al campo, ya no tenga miedo a perder, ni a encajar, porque es algo que puede suceder en este juego. Antes cualquier cosa de esas afectaba a su estado de ánimo y mermaba sus cualidades físicas, mentales, técnicas, talento... Y es lo que creo que este equipo necesitaba: confianza en sí mismo.

-¿Se imagina un escenario idílico en dos semanas?

-Siempre me gusta visualizar, porque eso te hace trabajar el día a día; visualizas y desde ahí montas el plan. Siempre visualizo en plan positivo, cosas buenas que nos pueden ocurrir, y también cómo afrontar una posible vuelta atrás, pero siempre tiene más peso lo positivo.

-¿Piensa que pueda ser tarde para una reacción tan importante?

-Estamos en el tiempo en el que puede pasar de todo: marcarnos esa remontada y luego no saber cómo trabajarlo porque has llegado y te relajas, o que pegues un pasito atrás y todavía quede tiempo para remontar otra vez. Para mí es importante afrontar partido a partido, pero en esos bloques, porque si miras la clasificación ahora... A nivel institucional, de afición y de trabajo vamos con la lanza para arriba, para que salgan las cosas bien; eso me da esperanza de que lo que estamos construyendo en el vestuario sea un núcleo fuerte para este tramo de la temporada.

-Su hermano es un gran chef y a usted le gusta la cocina. ¿Qué ingredientes necesita este plato?

-Siempre materia prima buena, pero todo se debe hacer a fuego lento y poniendo mucha alma, porque al final un buen guiso se hace con paciencia; todo lo que se intenta hacer rápido le quita sabor, textura... Aquí, si tenemos paciencia y no queremos meter el segundo gol antes que el primero, vamos a poder conseguirlo. Y fundamentalmente la sal, que para mí es la intensidad del equipo, la competitividad que mete; el agua, que es el ambiente que se ha creado, y por supuesto la concentración, saber dar esos pasos, que son esas ganas que tiene el equipo de que pasen cosas. Todo hay que cocerlo a fuego lento, pero con esos ingredientes puedes hacer cualquier cosa. El club nos está poniendo medios para poder lograrlo.

-Siempre ha defendido que esta plantilla tiene calidad de sobra.

-Todos los equipos a estas alturas saben que hay puestos en los que están más cojos, pero si cogimos este proyecto es porque creemos en la plantilla. A partir de ahí es optimizar lo que tenemos, todos los recursos, con el talento y la predisposición que tiene el grupo. El equipo tiene talento y ahora quiere, tiene predisposición, y estamos sacando lo mejor de cada uno, que es lo fundamental. Y lo más importante es que sólo hay un jugador que no ha participado de toda la plantilla (Josema) y es por los puestos que hay, que hay unos con más gente que otros.

-Y además ahora, el grupo por fin se ha liberado, ha enlazado dos triunfos, ha roto rachas...

-A parte de eso, la frustración que había antes ya no existe; la afición venía, pero no se creía que la gente que participaba tuviera sentido de pertenencia, como se demostró el otro día con un equipo solidario, que va a una. En el fútbol, si no existe la palabra equipo es muy difícil conseguir las cosas. Una persona con talento no es capaz de ganar una Liga, pero si lo pone al servicio del equipo, se puede conseguir todo. Esa liberación ha venido a través de que ellos mismos se han visto que son capaces de ser solidarios. Ya les he dicho que ellos son los protagonistas, que han sido capaces de conseguir que el martes no haya ya entradas: Creéroslo y salir al campo el domingo y dar continuidad a todo esto. Vivir como antes, con las familias sufriendo, es triste; sin embargo, ahora pueden disfrutar de verlos felices. Algo en lo que también ha ayudado mucho el aire nuevo que ha llegado con ocho fichajes, porque al final se oxigena el vestuario.

-¿Se debe controlar la euforia que hay dentro y fuera del campo?

-Claro, hay que controlarla porque sólo ha escampado un poquito, pero sigue habiendo nubarrones; no hemos conseguido nada. Tenemos que hacer más; hemos sido los que hemos llevado al equipo aquí y somos los que tenemos que sacarlo. Responsabilidad máxima, y eso no se consigue a base de euforia porque el halago debilita y no estamos ahora para halagos porque no hemos conseguido nada; estamos para que nos exijan, y voy a exigir muchísimo a esta plantilla, no estamos para regalar el oído a nadie.

-De los ocho refuerzos efectivos, sólo tres tienen hoy rol de titular.

-Un equipo tiene que tener competencia en cada puesto, porque todos no pueden jugar. Unos han llegado y han jugado y se está demostrando que los que estaban no eran tan malos, que aportan muchísimo al grupo, son gente muy válida. Hoy por hoy el que compite va a jugar, y eso deben saberlo todos; para mí todos son importantes porque a mí lo único que me importa es el Córdoba, no quién juegue. Sólo tengo el Córdoba en mente porque, si nos salvamos, la que realmente se va a beneficiar va a ser la afición, que es la que tiene esa señal de identidad con el club, porque nosotros y los jugadores nos iremos un día y esto se va a quedar.

-Habla mucho de la importancia del grupo, pero personificando, vaya líder es Aythami.

-Muchas veces hay líderes en silencio y otros que se ven. Aythami es un líder a través del ejemplo; no vocea, sino que con su profesionalidad se está ganando el respeto del vestuario. Viene de ser un jugador con experiencia en Primera y es el primero que trabaja, el primero que se alegra, el que da consejos a los chicos... Cuando uno ve a un jugador como Aythami con esa jerarquía, va con él para adelante; en este vestuario se necesitaba gente así. Luego hay otros líderes como Alfaro y Javi Lara que lo son más en silencio, pero que son ese complemento porque les importa que esto salga hacia adelante, independientemente de que tengan minutos o no. Uno de ellos que me dice el otro día: "me da igual jugar, míster, como si juega Pepillo, yo lo que quiero es sacar esto adelante", y eso es de un líder con sentido de pertenencia, algo que desde fuera no se ve. Pero a la gente le preocupa esto, y es lo que más he valorado a la hora de llegar aquí. No he visto desapego en nada, he visto gente triste, que no creía, pero que estiraba la mano para que le agarraras.

-Javi Lara y Alfaro, dos jugadores que han focalizado parte de las críticas porque no están bien.

-Tengo una percepción diferente. Me han dado lo que les he pedido, han sido importantes en todo lo que ha pasado en el terreno de juego. Javi es el que inició el pase final para que Narváez hiciera la acción que habíamos practicado en todos los entrenamientos. Ese concepto, esa idea de juego, hay veces que el rival no te permite hacerla, pero él insiste. Y Alfaro nos dio esa pausa en ese partido tan importante ante el Valladolid, y el día del Granada, sin calentar, ejecutó todo lo que le pedimos. Sabemos que hay fases del partido que van a sufrir, pero hemos reaccionado, hemos cambiado y han seguido aportando. Javi sufrió mucho en Alcorcón porque el equipo jugó a una cosa que no le interesaba a él, pero en esos 45 minutos lo que me tuvo que dar, me lo dio. Tenemos datos que desde fuera no se tienen, y por eso llevamos esa continuidad de apostar por esa gente, porque no hay ningún entrenador que cuando apueste por un jugador sea caprichoso, porque le guste; el puesto del técnico depende del resultado y si lo pone es para sacar el resultado.

-Muchos se preguntan qué queda para ver a Reyes de inicio.

-En el plan que tenemos le estamos agarrando de la mano poco a poco, aunque para mí ser titular o no, me da lo mismo, porque lo importante es que ayude al equipo, y el otro día ayudó en el momento que tenía que hacerlo y cómo tenía que hacerlo. Reyes tiene mucho talento, juega en una categoría en la que nunca lo había hecho y se está adaptando a estar parado durante toda la temporada. El ritmo de juego es el que le va a marcar estar o no, y él poco a poco está subiéndolo, pero al final su talento no lo va a sacar si no tiene esa capacidad física que debe tener. El fútbol no sólo es centrar o regatear, sino que tiene muchos conceptos que hay que saber ejecutar, y el que mejor los interprete es el que va a jugar.

-En Alcorcón, el que mejor interpreto su papel fue Loureiro. Cero complicaciones y juego fácil.

-Es que yo no sé cuál es el fútbol bonito; para mí es ganar tres puntos. Creo que Miguel lo que hizo es adaptarse a lo que le pedimos, dar al equipo lo que necesitaba y rayó de sobresaliente. Lo bueno para un entrenador es que un jugador que no compite sale y cumple con esa nota. Al final eso incluso da pie a que los jugadores que estén así piensen que les puede pasar lo mismo; lo que no puede es salir y estar indolente en el terreno de juego. Miguel ya llevábamos tiempo viendo en los entrenamientos que tenía capacidad suficiente para jugar.

-¿Cómo está llevando la plaga de lesiones que sufre el equipo?

-Nos ha servido para conocer más a otros jugadores. Por ejemplo, lo de Valentín nos dio para conocer a Quintanilla y ver que tenemos otro central de muchísimas garantías. En ese puesto no tengo ahora ningún problema, como este tiempo atrás que tenías que hacer encaje de bolillos. Ojalá lleguemos al último mes con todos disponibles y que el problema lo tenga yo para elegir, pero eso me da para saber que puedo plantear el partido de diferentes maneras y tengo diferentes opciones técnicas para contrarrestar al rival.

-¿Le hubiera gustado llegar diez días antes para tener voz y voto en los refuerzos de enero?

-Me hubieran gustado tantas cosas en la vida... Tenemos que adaptarnos a lo que hay y no mirar para atrás, vivir el presente. A la misma propiedad le hubiese gustado tener diez días más para cerrar los fichajes que tenían en cartera. Con tiempo se hubiese dado una vuelta de tuerca un poquito mejor, pero ahora lo que tenemos que hacer es optimizar todo lo que tenemos y no mirar para atrás, sino todo lo contrario: valorar que tenemos una plantilla buena a la que tenemos que sacarle rendimiento para sacar esto adelante, porque mirar para atrás ya no nos va a arreglar nada.

-¿Cuesta mucho hacer ver a un futbolista de hoy que el esfuerzo no se discute?

-El jugador se forma desde ese punto de vista. El fútbol amateur tiene un romanticismo que luego hay que cuidar. Ese fútbol te vale luego en el fútbol profesional; si llegas y te crees que has llegado, te pegas una leche. Ese fútbol amateur en el profesional siempre es mucho mejor porque tienes mejores compañeros, te asocias mejor, y al final tienes más medios para trabajar; en el amateur es sobrevivir. Para mí, el jugador que viene de abajo, valora mucho cuando está aquí, y el que lo valora es el que se queda; otros han cogido el ejemplo peor y han durado nada. Pero el que apuesta por la constancia y el trabajo ha vivido de esto.

-López Ramos, adjunto a la dirección deportiva, ha dicho que le gustaría que siguiese fuera cual fuera el desenlace del curso.

-Yo tengo el compromiso de sacar esto adelante y donde me siento a gusto, no me importa seguir, y aquí lo estoy. Pero como mi mentalidad es que vamos a estar en Segunda, no pienso en otra cosa. Ojalá siga aquí muchos años, y ya no es que nos quedemos, sino que hagamos un proyecto de futuro para crecer y estar en otra categoría, que es en la que se merecen el club y la ciudad. Yo no miro nunca para abajo y, si sucede, pues ya se planteará. Un entrenador se tiene que sentir como tal en cualquier categoría; sentirse sólo en Primera, sólo hay tres que pueden hacerlo, y los demás es dignificar tu profesión con tu trabajo. Yo valoro de donde vengo, y vengo de abajo, del fútbol de tierra, del barro, y de pasar por todas las categorías desde prebenjamín a Primera. A todos nos gusta estar en Primera, pero hay que adaptarse a todas las situaciones.

-Por último, ¿qué cuentas hace para lograr la salvación? De momento hay que pillar a dos más.

-Primero hay que pillar al que está por delante, que es la Cultural Leonesa, a ese no te lo puedes saltar; y una vez que lo hagamos, habrá que ir a por el que esté por encima. Vamos a ir pasito a pasito y creo que todo es posible, como estamos demostrando. Si somos capaces de llegar a ese punto, a partir de ahí que fluya todo. Mientras haya puntos y sea posible matemáticamente, no hay que bajar los brazos. El que se rinde, entrega todo, y nosotros no nos vamos a rendir; en el equipo que no se rinde hay que creer, y este equipo está demostrando que no se va a rendir nunca.

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