Córdoba CF

El uno por uno del Córdoba ante el Granada (4-2)

  • Carlos Abad fue lo único salvable de un desastroso partido de los blanquiverdes en Los Cármenes

Adrián Ramos supera en velocidad a Bambock y Aythami. Adrián Ramos supera en velocidad a Bambock y Aythami.

Adrián Ramos supera en velocidad a Bambock y Aythami. / Álex Cámara

CARLOS ABAD Paró todo lo parable. Cuando un equipo cae goleado con la claridad que el Córdoba lo hizo en Los Cármenes y el portero es el mejor, uno ya puede hacerse una idea de cómo fue el partido. Pues todo lo que se puedan imaginar, seguro que se les queda corto. El meta tinerfeño evitó con su actuación una goleada de escándalo, pues fue el único que decidió que entre las seis y las ocho de la tarde tenía algo mejor que hacer que vestirse de corto y tomar el sol en el verde. Clave ante Fede Vico, Antonio Puertas, Vadillo y Adrián Ramos, sus paradas -algunas mano a mano, en clara ventaja para los atacantes- no fueron suficientes para mantener en pie al equipo ante el ciclón rojiblanco, que dejó con las vergüenzas al aire a todo el grupo. Sólo puede achacársele que pudiera hacer algo más en el tercer tanto, aunque el toque en Blati le hizo reaccionar tarde. Pero pocas pegas se le pueden poner tras una tarde de sufrimiento continuo.

FERNÁNDEZ Ni arriba ni abajo. Se vio superado en todo momento por Antonio Puertas, que le exigió de lo lindo, impidiendo sus habituales incorporaciones al ataque. Habilitó alguna contra.

QUINTANILLA. Noqueado. Incapaz de frenar el vendaval rojiblanco, se encontró en varias ocasiones con atacantes a la carrera, en desventaja y con espacios. Adrián Ramos le ganó la batalla.

AYTHAMI El gol y ya. Si de un zaguero se destaca que hizo el tanto del honor de su equipo cuando perdía ya 2-0, poco más hay que añadir. En su principal cometido, se vio superado constantemente por su par.

QUEZADA Impreciso. Tuvo poca ayuda en Jovanovic, de un perfil más ofensivo, y eso le descoció su costado, por donde se fraguaron los tres primeros goles rojiblancos. En ataque, sin consecuencias.

BAMBOCK Kilómetros sin sentido. Si a un pivote de contención se le pide especialmente rigor táctico, el franco-camerunés no puede serlo nunca. Perdió varios balones imperdonables en la salida. Maquilló su actuación con un gol.

JAIME ROMERO Desaparecido. Otra vez la versión negra del manchego, aunque en esta ocasión sólo se le puede achacar que no ayudara en tareas defensivas. En ataque no tuvo un balón para encarar.

ÁLVARO AGUADO Sin presencia. Con el centro del campo dominado de cabo a rabo por el Granada, el jiennense ni apareció. Tampoco es que se ofreciera demasiado a la hora de sacar la pelota.

BLATI TOURÉ Una sombra. ¿Qué fue de aquel jugador que tan grata imagen dejó en su puesta de largo en Copa? Desde entonces, el africano no es el mismo. Inconsistente con y sin balón.

JOVANOVIC Amor propio. Con el partido muy cuesta arriba y tras una primera parte en la que no tocó bola, en la segunda lo intentó todo. Sacó un penalti y falló un gol cantado en un mano a mano.

PIOVACCARI Fugaz. Su actuación quedó reducida a 19 minutos en los que apenas tocó un balón, peleó un par más en desventaja y vio una amarilla por sacar el codo. ¿Por qué lo quitaron?

ERIK EXPÓSITO Ni fu ni fa. Su entrada al campo en el primer cuarto de encuentro tiene poca explicación. Sobre todo porque tampoco en el verde hizo nada del otro jueves. Perdió el balón que originó el 4-2 final.

JESÚS VALENTÍN Último sostén. Con 3-1 y la idea de dar un paso al frente sin descuidarse mucho, el tinerfeño entró al campo para ejercer de libre en una defensa de tres, que sufrió menos, pero porque el rival atacó menos.

JAVI LARA Última bala. Tras cuatro partidos sin rascar bola, incluso pasando por la grada, fue el último cambio, con apenas 20 minutos por jugar. Quiso dar algo de sentido al arreón final, sin lograrlo.

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