Córdoba

Aquel verano de 1990El calor, la venganza, los odios familiares, todo se conjugó en Puerto Hurraco

La detención de uno de los autores de la matanza de Puerto Hurraco. La detención de uno de los autores de la matanza de Puerto Hurraco.

La detención de uno de los autores de la matanza de Puerto Hurraco. / efe

Un par de meses antes habían empezado su emisión las televisiones privadas en España, así que no podían desear mejor carnaza cuando ese 26 de agosto se desató la matanza en un pueblo de Extremadura. Puerto Hurraco ha dado nombre desde entonces a una forma de asesinato ancestral, descarnado, monstruoso. Los dos hermanos Cabanillas salieron a la calle armados con escopetas dispuestos a matar a todo lo que tuviera relación con los Izquierdo. Antiguas rencillas, odios de décadas por disputas de tierras, alguna relación amorosa ... todo se conjugó como un horroroso remake de Capuletos y Montescos en versión carpetovetónica.

Nueve muertos y 15 heridos en un reguero de sangre. Y las dos hermanas Cabanillas que fueron detenidas algunos días después, y que en el pueblo consideraban "de la piel del diablo" y verdaderas instigadoras de la carnicería. El país aún no se ha recuperado.

Y sí, habían hecho su aparición las privadas, con un Canal + inéditamente de pago que aguzó a muchísimos la capacidad de ver codificado, sobre todo a ciertas horas de la noche; con un Telecinco donde reinó Emilio Aragón, y una Antena 3 que quería vender la baza de sus informativos independientes. Una nueva vida empezó en colores.

En el mundo pasaron cosas importantes. No había pasado aún un año de la caída del Muro de Berlín, y el 30 de agosto, las dos Alemanias volvía a convertirse en una sola. Más lejos, en Oriente Próximo, la invasión de Kuwait por parte de Iraq acabó desencadenando no mucho más tarde la I Guerra del Golfo, la que Sadam llamó "la madre de todas las batallas".

Era año de Mundial, y en Italia España estaba a lo de siempre: cayó eliminada de nuevo en octavos de final, esta vez ante Yugoslavia y por un gol de falta ejecutada por Stojkovic. El que había sido seleccionador nacional durante años, Miguel Muñoz, murió casualmente ese mismo verano, como también lo hicieron el actor Fernando Sancho y el cantante de rock Bruno Lomas. Sin embargo, el "animal más bello del mundo", Ava Gardner, nos había dejado solteros a principios de año, y en abril la siguió a mejor vida otro mito, Greta Garbo.

En las ondas de todo tipo, las morenazas de Azúcar Moreno nos suplicaban (pero era de mentira, vaya) que las devoráramos otra vez, y en las Termas de Caracalla se produjo un fenómeno imprevisto y muy duradero: José Carreras, Plácido Domingo y Luciano Pavarotti ofrecieron un concierto bajo el título de Los Tres Tenores, e hicieron que la ópera y las canciones napolitanas volvieran a ser tarareadas durante años.

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