Entrevista a Rafael Solana | Catedrático de Inmunología de la UCO “La vacuna es la única garantía para controlar la pandemia del coronavirus”

  • Sostiene que la crisis sanitaria por el SARS-CoV-2 va para “muy largo” y subraya la importancia de la respuesta del sistema inmunitario frente al coronavirus para ayudar a su destrucción

Rafael Solana, en la entrada del Imbic. Rafael Solana, en la entrada del Imbic.

Rafael Solana, en la entrada del Imbic. / Juan Ayala

Catedrático de Inmunología de la Universidad de Córdoba (UCO), Rafael Solona (Badajoz, 1957) ha sido el encargado de ofrecer la lección inaugural del curso en la institución académica esta misma semana. Solana también está al frente de la Red Andaluza de Terapias Avanzadas y mantiene sus investigaciones a pesar de la pandemia, que le llevó a tener que ponerse a dar clase de manera virtual en un máster de la noche a la mañana, según cuenta.El sistema inmunitario es la base de sus trabajos y explica que con la crisis sanitaria ha derivado parte del trabajo que realizan a “investigar aspectos de la covid”.

–En la lección inaugural del curso académico en la UCO expuso que el concepto de inmunidad ya se produjo en Atenas allá por el año 431 antes de Cristo y ahora estamos en plena pandemia.

–La primera vez que se describe el fenómeno de la inmunidad fue en la plaga de Atenas, que ocurrió del 431 al 427 antes de Cristo y que se asoció también a la guerra del Peloponeso; fue una plaga que causó la muerte a un porcentaje muy importante de personas que vivían en Atenas. Era una plaga que venía de África y que causaba muchas muertes, como tantas otras. De hecho, esta plaga fue la que provocó la muerte de Pericles, que todos conocemos como uno de los padres de las formas de gobierno de Atenas. Tucídides, que era un historiador de la época que también pasó la enfermedad y la superó, describió –porque lo observó– que la gente que había pasado la enfermedad no la volvía a padecer o no la padecía de forma tan grave. Se considera que fue la primera vez que se definió el concepto de inmunidad.

–Y ese concepto, ¿se da en también en la actualidad con el coronavirus?

–Sí. Eso pasa siempre. De hecho, es una observación que ha existido siempre en todas las epidemias o grandes plagas en el mundo. Siempre ha habido gente que tenía graves complicaciones y que fallecía y ha habido gente que, con más o menos gravedad de la enfermedad, la superaba. Un ejemplo muy clásico es la viruela, que además causaba unas marcas en la piel, de manera que el que tenía las marcas en la piel sabías que no iba a padecer la viruela nunca más. Ahora, pasa exactamente lo mismo. Las personas que están superando la enfermedad no van a volver a sufrirla de forma grave.

–Pero ya hay reinfecciones.

–Si, pero desde el punto de vista inmunológico, no clínico, tener reinfecciones es bueno porque cuanto más contactos tienes con agentes infecciosos, más madura tu sistema inmunológico para eliminar ese agente.

–Entonces, ¿no es peligroso reinfectarse de covid?

–No es peligroso, es bueno tener muchas reinfecciones y cuantas más mejor de cualquier patógeno. De hecho, cuando se hace una vacuna no se pone una dosis, sino dos o tres. Y luego se ponen una dosis de recuerdo cuando pasan unos años; incluso, cuando una persona es adulta es conveniente que se vuelva a vacunar otra vez de una vacuna que se puso de pequeño.

–Pero, ¿realmente ha habido tiempo para preparar una vacuna contra la covid?

–Las vacunas van a ser seguras y eficaces. Cualquier medicamento o vacuna tienen que estar aprobados por las agencias regulatorias, que las aprueban para su uso humanos y tratarlas para una determinada enfermedad. Lo que ha cambiado ahora mismo es cómo se está diseñando la vacuna: todas las etapas se están superponiendo, no se están anulando, sino que se están superponiendo. ¿Qué quiere decir esto? Pues si antes un señor iba a invertir 100 millones de euros en una vacuna, hasta que no tenía la seguridad de que funcionaba en animales no invertía ni un euro. Ahora se está invirtiendo antes de saber si va a tener éxito o no. Los financiadores de las vacunas y las agencias se están arriesgando y apostando por una vacuna que no saben si va a ser mala, buena o regular.

"Las vacunas van a ser seguras y eficaces"

–¿Y qué seguridad da eso?

–Pues que pueden perder millones si no funciona con seguridad.

–Insisto, ¿las vacunas que salgan va a ser seguras?

–Las que se aprueben sí, las que vayan a llegar a los pacientes y vengan aprobadas por las agencias reguladoras, las demás se van a quedar en el camino.

–¿Y en qué fecha van a salir?

–Ahora mismo hay muchas vacunas que están en estudio, muchas que están en fase de experimentación en animales –lo que se llama en estudio preclínico–, y de estas ya están empezando los estudios de seguridad y eficacia en individuos sanos y están en la fase más inicial de ensayo en humanos. De estas, hay varias, el lunes empezó una de esas vacunas en España. Decir ahora mismo una fecha para vacunar a la población es muy arriesgado. Ahora mismo estamos en la fase de los ensayos, de ver si las vacunas son seguras y si producen algún tipo de respuesta en individuos sanos. Una vez que tengamos eso, hay que ponerse a producir millones y millones de dosis para poder vacunar a grandes sectores de la población. De esas hay varias vacunas que están en esa carrera y en esa fase de haber superado la parte preclínica y estar haciendo los ensayos de seguridad inmediata.

Rafael Solona en un momento de la entrevista concedida a 'el Día'. Rafael Solona en un momento de la entrevista concedida a 'el Día'.

Rafael Solona en un momento de la entrevista concedida a 'el Día'. / Juan Ayala

–En el último CIS, un 40% de los españoles ha asegurado que no se va a poner la vacuna contra el coronavirus de manera inmediata. ¿Qué les diría a los que opinan así?

–Hay que ponerse la vacuna cuando salga aprobada por todas las agencias. Ahora mismo es la única posibilidad que hay de luchar contra esta enfermedad.

–Si el virus de la gripe muta cada año, ¿qué pasa con la covid-19?

–Todos los virus mutan y el SARS-CoV-2 muta poco y los cambios que se están observando no se traducen en diferencias importantes en su capacidad de ser más agresivo o maligno; eso no tiene nada que ver con las diferentes formas de virus que están existiendo ahora mismo. Lo que sí puede pasar, y ha pasado, es que una persona que viaja de China a España y vuelve se infecte de un virus que esté fundamentalmente en China y otra de las veces que venga a España se infecte del virus que está en España y pueda dar un cuadro clínico diferente porque la inmunidad que ha desarrollado específica es contra el virus que había en China. Pero casos de esos se han dado tres.

–¿Qué diferencias hay entre el coronavirus de China y el de Europa y España?

–Son pequeñas mutaciones que no afectan de forma importante a la capacidad del virus de ser maligno y su capacidad patogénica.

–La Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló este verano que la pandemia se va a prolongar, al menos, durante dos años. Para entonces, ¿ese plazo será realidad?

–La OMS es muy optimista. Creo que en realidad el virus, salvo grandes cambios que puedan pasar, que no se me ocurren ahora mismo, ha venido para quedarse un montón de años. Si no existiera una vacuna, íbamos a estar en la situación en la que estamos años y años, con una importante desviación de los recursos sanitarios a tratar a los pacientes que tienen esta infección. La vacuna es la única garantía para controlar la pandemia y se vacunen de manera masiva grandes sectores de la población. No entiendo que una persona diga que no se vacuna porque no se fía. Hay agencias que se dedican a controlar que lo que se está probando es seguro y eficaz.

"Creo que en realidad el virus, ha venido para quedarse un montón de años"

–¿Para largo cuánto tiempo es?

–Va para muy largo. Estamos hablando del mundo entero. Hay gente infectada en todos los países de todos los continentes, por eso es una pandemia. Si no hay una vacuna, esto no se va a parar y, si la hay se va a enlentecer al ritmo que se vaya implantando.

–¿Cómo actúa frente a la covid el sistema inmunitario?

–Si no fuera porque hay una respuesta inmunitaria frente al virus que funciona, las consecuencias serían gravísimas. La inmensa mayoría de las personas que están en contacto con el coronavirus están teniendo síntomas leves o incluso asintomáticos porque su sistema inmunitario está reconociendo y destruyendo ese virus. El sistema inmune sirve para eso, para reconocer y eliminar los agentes patógenos y ha evolucionado a lo largo de miles de años para reconocer y eliminar todos los agentes patógenos que nos podemos encontrar. Eso sucede en un porcentaje de población que puede ser grande dependiendo del patógeno. En este virus, la inmensa mayoría de las personas está respondiendo de manera adecuada. Hay un porcentaje que puede estar alrededor del 10% que tienen síntomas que pueden ser más o menos graves, y de ese 10% otro 10% –que sería el 1% del total– que oscila entre el 0,5 y el 1,3% –redondeando sería un 1%– que son los que van a fallecer porque su sistema inmune no es capaz de responder de la manera adecuada y el paciente puede morir.

–Aludía antes a que la pandemia ha provocado una “importante desviación de los recursos sanitarios”. Actualmente y en plena segunda ola, ¿hacen falta más recursos o con los que hay es suficiente?

–En los meses de marzo, abril y mayo ha habido una saturación de pacientes de covid que se ha visto; prácticamente, la inmensa mayoría del sistema sanitario se ha bloqueado porque se ha dedicado a tratar a estos pacientes. Yo ya he dicho que si por ejemplo tengo un accidente de coche, voy al hospital y no me van a poder atender porque las UCIs están llenas de pacientes con covid. Esa saturación que ha habido es lo que ahora mismo no está sucediendo. Es lo que obligó al confinamiento. Quiero ser muy sensible al decir que nadie quería que hubiera un confinamiento. Mucha gente, y yo el primero, hemos criticado que por qué se esperó tanto para el confinamiento, cuando se estaba viendo que era la única solución. Lo digo sentado aquí, pero si yo soy el presidente del Gobierno y tengo que decidir que tengo confinar a todo el mundo de España en su casa eso me lo tengo que pensar. Es una responsabilidad muy grande. Lo único que paró aquel brote fue el confinamiento, y se dobló la curva. Pero la gente salió a la calle y dijo esto se ha acabado, pero no. Ese fue el error. Esto no se ha acabado. Vamos a tener esto muchos años pero tenemos que intentar que todo esto vaya más despacito y tomando las medidas que estamos tomando todos: las mascarillas, la distancia social, el lavado de manos...

–¿Cree que es necesario un segundo confinamiento?

–No sé en qué medida podría responder la gente a un segundo confinamiento. El confinamiento se ha llevado por delante muchos negocios y muchas cosas. Si hay un segundo confinamiento puede ser una ruina que a lo mejor la sociedad no puede aceptar. El sistema social no puede, pero tampoco puede no hacer nada si volvemos a los escenarios de marzo, a esos no se pueden volver. Cada día suben el número de personas infectadas nuevas, son personas que las estás cogiendo nuevas de primera infección. Son personas que tienen un poco de fiebre a las que se les hace las pruebas y se ve si tienen o no el coronavirus. Si lo tiene, se mira a su familia y de repente tenemos un brote, de los cuales enfermos graves de estar en el hospital resulta uno o ninguno. Mientras que antes era el paciente que llegaba al hospital para ingresarse, que los veías por el pasillo y sabías que tenía la covid pero no podías decirlo hasta que no tuviera la PCR hecha. Esos pacientes, en general, eran más graves y las pruebas no se hacían ni a los familias, ni a los entornos de las personas ingresadas. No se hacían porque el sistema sanitario no daba para más. En aquella época ni siquiera existían muchas veces ni tests de diagnóstico, no existían muchas de las medidas que se han ido aprendiendo a lo largo de estos seis meses.

–¿Se está forzando de nuevo al sistema sanitario?

–Claro, cada vez que aparece una patología y que te pueda llenar una planta del hospital es muy raro. La inmensa mayoría de los hospitales tienen varias plantas para covid y están preparados. Pero se han desatendido a otros enfermos con otras patologías que eran los que antes ocupaban esa enfermedad.

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