solidaridad

Unas vacaciones para la salud

  • La asociación Anida trae a 60 niños bielorrusos que pasarán el verano con familias de acogida bajo el programa de estancia temporal

El grupo de niños bielorrusos ayer a su llegada a Córdoba. El grupo de niños bielorrusos ayer a su llegada a Córdoba.

El grupo de niños bielorrusos ayer a su llegada a Córdoba. / jordi vidal

Un total de 60 niños procedentes de Bielorrusia pasarán el verano en Córdoba gracias al programa de estancia temporal que desarrolla la asociación Anida. El objetivo de esta acción, desarrollada desde el año 2000, se centra en acoger durante el periodo estival a esos menores afectados por la catástrofe de la central nuclear de Chernóbil y que así puedan beneficiarse de una alimentación sana sin contaminación.

El Jardín Botánico sirvió ayer como lugar de recepción al último grupo compuesto por 21 bielorrusos -entre 7 y 18 años- que formarán parte del programa y pasarán un mes en el territorio cordobés. Tras aterrizar en Madrid y aparecer junto a miembros del colectivo en el autobús, los abrazos y las lágrimas de emoción se sucedieron en el reencuentro; pero eso sí, la sonrisa permaneció impresa en todo momento en las caras tanto de las familias de acogida como en los recién llegados; sin duda, una alegría por volver a verse.

Desde hace casi dos décadas, Anida realiza una labor humanitaria con los hijos de aquel trágico suceso nuclear de Chernóbil que dejó a Bielorrusia como el país más afectado por la radiación. En enero y febrero, los integrantes de la asociación visitan a las familias para ver que se cumpla el protocolo de acogida. Antes de emprender el viaje a España, se les realizan mediciones para comprobar los niveles de cesio 137 y así contrastarlos a la vuelta de su estancia en la Península Ibérica. "La dieta mediterránea nuestra y el clima es lo que le reporta el beneficio sanitario a estos niños", explica el fundador de Anida, José Antonio Domínguez. De esa manera, alimentos como las verduras, las legumbres, los frutos secos o el aceite de oliva se convierten en un fuerte remedio a la hora de mejorar el estado de salud de los pequeños.

Los estudios de los últimos años revelan que los casos acogidos en España e Italia, cuando regresan, presentan un mayor porcentaje en la eliminación de isótopos radiactivos, que oscila entre el 40 y el 80%. "Hay niños que incluso llegan a mayores niveles", valora. Todos esos índices de desecho radiactivo suponen también "un porcentaje que le vamos quitando a que estos niños puedan desarrollar en el futuro algún tipo de cáncer, principalmente de la glándula tiroides" , detalla Domínguez sobre los beneficios. Aunque hace 32 años del suceso, los territorios contaminados siguen esparciendo la radiación, lo que produce que los alimentos o el agua queden expuestos y las personas sigan injiriendo en su cuerpo las partículas de cesio y estroncio.

En el recibimiento, el presidente de Anida, Mariano Pérez de la Concha, agradeció la solidaridad de las familias de acogida. Para mayo de 2020, con motivo del veinte aniversario, la asociación quiere organizar un encuentro en Bielorrusia donde las familias españolas puedan reunirse con quienes las visitan cada verano.

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