Urbanismo ultima la licitación para reducir a chatarra el avión de Miraflores
La Gerencia contacta con un ingeniero aeronáutico para que concrete cuánto cuesta la operación
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De convertirse en un equipamiento cultural o un bar con terraza, a quedar reducido a una montaña de chatarra. Este será el decadente final que le espera al avión ubicado en el parque de Miraflores, en Córdoba capital, instalado en este lugar en 2011 durante la efervescente carrera hacia la Capitalidad Cultural de 2016. Desde entonces, el avión no solo no ha tenido ningún uso, sino que ha sido objeto de numerosos actos vandálicos e incendios. El Ayuntamiento anunció en agosto de 2024 que su retirada iba a ser inmediato, y dos años más tarde las gestiones siguen adelante.
El presidente de la Gerencia Municipal de Urbanismo, Miguel Ángel Torrico, ha detallado este jueves durante el Pleno de febrero que las gestiones para retirar la aeronave no han cesado durante todo este tiempo. En primer lugar, se contactó con el propietario que lo donó a la ciudad, por si quería darle algún uso, y posteriormente se procedió a la desafección del bien.
También se le ha pedido un informe a un ingeniero aeronáutico para evaluar cuánto cuesta retirar un avión, datos con los cuales el Ayuntamiento está redactando el pliego de condiciones para, al fin, que una empresa externa retire el avión y pueda procesarlo como chatarra.
La retirada del avión va a ser "inexorable", ha incidido Torrico a preguntas de la portavoz de Vox, Paula Badanelli, quien ha sido muy crítica por que, dos años después del anuncio de su retirada, el avión siga plantado en el balcón del Guadalquivir.
Símbolo del fracaso de la Capitalidad Cultural
Fue IU, con Rosa Aguilar en la Alcaldía, la que trajo un avión DC-7 para ubicarlo en el Balcón del Guadalquivir y usarlo como contenedor cultural en el marco de la candidatura a la Capitalidad Cultural para 2016, que finalmente fue un fracaso para la ciudad.
El traslado desde el aeropuerto hasta Miraflores costó más de 130.000 euros y se realizó el 19 de marzo de 2011 bajo un amplio dispositivo de seguridad que implicó cortar al tráfico las principales avenidas de la ciudad para el paso de la aeronave.
El convoy se desplazó por la carretera del Aeropuerto, avenida del Aeropuerto, Vallellano, avenida del Corregidor, Puente de San Rafael, plaza de Andalucía, avenida de Cádiz, la glorieta de Santa Teresa, la avenida Campo de la Verdad y la calle Compositor Rafael Castro.
El Balcón del Guadalquivir fue el último lugar al que tuvo que recurrir el gobierno local de IU después de que los vecinos del Vial Norte rechazaran el avión en su entorno, al igual que los residentes del parque de Miraflores. De hecho, en su momento, los vecinos del Distrito Sureste definieron este proyecto como "un caprichito".
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