La Universidad de Córdoba analiza la relación entre el coraje moral y las formas de defensa ante el acoso escolar

Ciencia

En el estudio han participado más de 3.700 alumnos de Primaria y Secundaria de entre 10 y 16 años

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Alumnos acceden a un instituto.
Alumnos acceden a un instituto. / El Día

El Laboratorio de Estudios sobre Convivencia y Prevención de la Violencia (Laecovi) de la Universidad de Córdoba (UCO), dirigido por la catedrática emérita Rosario Ortega, lleva décadas investigando el acoso escolar y, en sus últimos estudios ponen el foco en la defensa. "Trabajamos con una mirada longitudinal para comprender cuál es el proceso de toma de decisiones de los espectadores cuando ven situaciones de acoso y cuáles son las variables psicológicas que debemos de tener en cuenta para comprender ese proceso tan complejo”, explica la catedrática Eva Romera.

La UCO ha asegurado que el acoso escolar preocupa a toda la sociedad. Familiares, profesorado y comunidad investigadora están comprometidos con este fenómeno que implica comportamientos inmorales sostenidos en el tiempo en los que se crea una relación de desequilibrio entre agresores y víctimas. Muchas situaciones de acoso ocurren en presencia otros escolares, que asumen diferentes roles, bien reforzando a quien agrede, defendiendo a la víctima o quedándose al margen.

Una de esas variables es el coraje moral, que protagoniza el último estudio del grupo. En palabras de su autora principal, Paula García, “el coraje moral es un mecanismo cognitivo-moral que influye en la toma de decisiones de los espectadores ante situaciones de acoso”. Va más allá de sentir una emoción “o un impulso que nos hace ser valientes. Es una acción deliberada, siendo consciente de que lo que está ocurriendo no está bien y teniendo en consideración cuáles son los riesgos asociados a esa defensa”, profundiza Romera.

Más de 3.700 escolares de Primaria y Secundaria

El estudio hace una radiografía del coraje moral y analiza su relación con las conductas de defensa de las víctimas de acoso escolar en una muestra de más de 3.700 escolares de quinto y sexto de Primaria y de primero a tercer de Secundaria, de los cuales 540 han afirmado haber presenciado situaciones de acoso escolar en los últimos meses. Usando un modelo de ecuaciones estructurales y análisis multigrupo se demuestra la relación entre el coraje moral y la activación de conductas de defensa prosociales: consolar a la víctima, informar a figuras de autoridad y emplear estrategias centradas en la solución del conflicto.

Los investigadores de la UCO Paula García, Eva Romera y Antonio Camacho.
Los investigadores de la UCO Paula García, Eva Romera y Antonio Camacho. / El Día

“Tradicionalmente hemos dicho que defender es importante, pero no hemos hecho la pregunta de cómo defender. Podemos tener una defensa agresiva o podemos tener incluso una defensa más prosocial como es centrada en la búsqueda de soluciones o la petición de ayuda a otras figuras”, señala Antonio Camacho, otro de los autores del trabajo. A nivel general, el coraje moral se relaciona más con estas actitudes de defensa prosociales, pero el análisis por subgrupos (que tiene en cuenta la edad y el género) revela que el coraje moral sí se relaciona con la defensa agresiva en chicos y en alumnado de Primaria, y su influencia sobre el consuelo a la víctima es mayor en Primaria que en Secundaria.

Estos hallazgos subrayan la relevancia del coraje moral como motor de las actitudes de defensa prosociales y “es importante tenerlos en cuenta, sobre todo para tener una mirada evolutiva y comprender en qué edades necesitamos incidir más en esta defensa, o ayudarle a observar también qué es lo que está ocurriendo y por qué deciden o no actuar”, concluye Paula García.

Entrenamiento del coraje moral

Los datos de años de estudio muestran que el acoso tiene sus picos más altos en la parte final de la infancia o pre-adolescencia, durante los últimos cursos de Educación Primaria y primeros de Secundaria, con un descenso a partir de segundo de Educación Secundaria, aunque no ocurre lo mismo con el ciberacoso, que se mantiene o incluso aumenta. También, este equipo ve una clara sensibilización por parte de los centros educativos, las familias y la sociedad hacia este fenómeno. La investigación permite intervenir en el aula y muchos de los trabajos llevados a cabo por el laboratorio Laecovi luego se transfieren directamente a las aulas.

El equipo ha desarrollado un proyecto piloto en aulas de Educación Secundaria, donde ha podido probar actividades para trabajar los niveles de coraje moral con el alumnado. “Hemos probado algunas actividades relacionadas con casos prácticos donde ellos tenían que ser conscientes de la situación que estaban percibiendo y tomar la decisión de actuar o no. Y tras realizar algunos análisis con los resultados que obtuvimos, observamos cómo después de la práctica con este alumnado sí que aumentaba el nivel de concienciación ante el fenómeno y también sobre la decisión de actuar si se le presentase el caso”, detalla García.

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