La UCO analiza la dimensión pedagógica de los programas bilingües universitarios en Europa

La investigación asegura que el uso adecuado de la lengua es la mayor preocupación del profesorado

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Víctor Pavón, Cynthia Pimentel y Javier Ávila. / El Día

Córdoba, 17 de febrero 2026 - 11:34

La implantación de la enseñanza bilingüe se encuadra en un enfoque educativo que arranca con fuerza en los 2000, extendiéndose a la educación superior, comprometida con la internacionalización. En el contexto global, la promoción de los idiomas como herramientas para la comunicación académica internacional se ha vuelto esencial. En particular, el inglés ha asumido el papel de lengua franca tanto en la comunidad científica global como en la educación superior.

Es en este contexto donde se encuadra la revisión exploratoria que acaba de publicar el equipo formado por Víctor Pavón, Javier Ávila y Cynthia Pimentel, investigadores del Departamento de Filologías Inglesa y Alemana de la Universidad de Córdoba (UCO) que presenta un estado de la cuestión de la investigación realizada a lo largo de dos décadas a nivel europeo sobre los programas bilingües universitarios.

“Nuestra preocupación en ese contexto era ver a nivel europeo qué tipo de metodologías y actuaciones pedagógicas se están llevando a cabo en las aulas. Intentamos verificar de manera científica lo que de verdad necesita el profesorado, qué tipo de propuestas aplican y cómo influyen en los resultados”, introduce el catedrático Víctor Pavón.

“Utilizamos ocho bases de datos académicas para identificar 775 artículos científicos de revistas indexadas que describen la implementación de cursos bilingües a nivel universitario en el contexto europeo”, explica el investigador Javier Ávila, y se analizaron para identificar prácticas pedagógicas clave.

Dos enfoques

Los dos enfoques utilizados para llevar a cabo estos cursos son EMI (instrucción en inglés como medio) y CLIL (aprendizaje integrado de contenidos y lenguas extranjeras).

Mientras en EMI únicamente se cambia la lengua de instrucción (enseñar una asignatura de Historia o Biología en inglés) porque se considera que el alumnado y el profesorado tienen la capacitación lingüística, en CLIL se propone que haya una atención a elementos lingüísticos y que el alumnado reciba una suplementación para asegurarse el equipamiento lingüístico necesario para manejarse con elementos de alta complejidad académica.

Aunque el enfoque más usado es EMI, el enfoque CLIL se muestra como el más democrático e inclusivo (y también el más complejo de implementar). “Si aplicas EMI en un contexto como el español donde el alumnado por lo general no tiene esa competencia lingüística suficiente, se deja a estudiantes fuera porque no pueden seguir, abandonan, se frustran o dejan la asignatura”, señala Ávila.

La investigación reveló que el primer foco de interés es la lengua, considerando que sin lenguaje académico no hay aprendizaje.

Independientemente de la metodología, donde también se encontraron propuestas muy interesantes empleadas en el aula (por ejemplo, gamificación, aprendizaje invertido, trabajo por proyectos, creación y elaboración de materiales didácticos o el uso de tecnologías digitales), la mayor preocupación es que la lengua se utilice adecuadamente en el aula.

“Es una llamada de atención a los que sólo quieren apostar por el enfoque EMI, ya que el profesorado lo señala claramente: primero hay que consolidar un uso correcto del lenguaje académico”, recuerda Pavón.

Esta revisión nace en el marco del proyecto CLIL4ALL, financiado por la Unión Europea y en el que este equipo de la UCO tenía como objetivo investigar el desarrollo de este tipo de programas en Europa y verificarlo con parámetros científicos, para luego plantear estrategias de mejora.

Según la investigadora Cynthia Pimentel, “fruto de esta revisión sistemática se tomaron decisiones informadas que permitieron poner en práctica cursos a los que asistió alumnado de la UCO. Esa es la segunda parte del proyecto, en la que se ha tomado en cuenta la experiencia del alumnado y sus opiniones. Posteriormente, esa experiencia se aplica para mejorar la calidad de los cursos que se puedan volver a implementar en el futuro”.

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