El trotamundos de la calle Marroquíes que se alzó contra el comendador

Cordobeses en la historia

Pero Tafur nació en Santa Marina, fue noble y concejal en su ciudad, autor de una guía turístico-cultural, sin saberlo, y se enfrentó a conciencia al tirano de Fuente Obejuna y a toda su tropa

El trotamundos de la calle Marroquíes que se alzó contra el comendador
El trotamundos de la calle Marroquíes que se alzó contra el comendador

22 de agosto 2010 - 01:00

COMO tantas en la historia, se desconoce la identidad de la mujer que fuera esposa de Juan Díaz Tafur, madre de Juana Tafur (la esposa de Fernán Mexía) y de Pero, cuya cuna cordobesa es sostenida, entre otros, por Juan de Carasa Zapico, Ambrosio de Morales, Alderete o por Morales y Padilla. Asimismo, afirma Rafael Ramírez de Arellano en su obra Estudios biográficos. Pero Tafur (Boletín de la Real Academia de la Historia, Tomo XLI, Cuaderno IV, Octubre 1902), que Pero nació en Córdoba y vivió en la collación de Santa Marina, en donde tiene calle.

Anteriormente, el padre de este autor, Teodomiro, en sus Paseos por Córdoba situaba en el número 12 de la calle Marroquíes el domicilio familiar de Tafur, que fuera contemporáneo de Juan de Mena y de Fray Martín de Córdoba, teniendo como ascendientes a los también cordobeses Pero Ruiz Tafur (participante en la conquista de Córdoba y descendiente del príncipe Per Yllán), a Juan de Angulo y al cardenal Juan de Cervantes (que casó a Enrique IV y Blanca de Navarra). Era, además, pariente del emperador de Bizancio Juan VIII Paleólogo.

En la introducción de Miguel Ángel Pérez Priego de Pero Tafur. Andanças e viajes, el autor precisa que debió venir al mundo a principios del S. XV (1405-1410) y que fue Sevilla la ciudad en donde pasó parte de su juventud en casa de Luís de Guzmán, maestre de la orden de Calatrava.

En opinión de Rafael Ramírez de Arellano, contradiciendo la Historia de Córdoba de Morales y Padilla, Pero se casó en Córdoba con Juana de Horozco antes de 1452, sin poder precisarse el año exacto. Fruto de aquella unión nacerían su único varón, Juan (que moriría soltero), María, Mayor y Elena Tafur. Para Morales y Padilla, sin embargo, su matrimonio se celebró en esta ciudad con Francisca de Aguayo, con quien tuvo, entre otros hijos, a Constanza Tafur, llamada la Tamorlana. Sean una o dos nupcias, sí está acreditado que en el testamento que otorga su esposa Juana de Horozco el 24 de abril de 1490, ésta favorece más que a otros a una tal Brianda Tafur, de quien nada dice acerca del parentesco, y a quien Pero, a su muerte acaecida con anterioridad a la de Juana, le había dejado la suma de 20.000 maravedíes.

Pero Tafur fue caballero veinticuatro (regidor o concejal) de Córdoba, cargo que también ostentó su hijo Juan. En tal empleo, que desempeñó con lealtad y presteza, estuvo al parecer hasta 1479, y cabe destacar su firma el 5 de junio de 1469 en el acuerdo alcanzado en el convento de San Francisco por el que Alfón Fernández de Córdoba, señor de la Casa de Aguilar, se comprometió a conservar Córdoba para la causa del rey Enrique IV. Hay también un acta de sesiones, recogida en los libros capitulares del Ayuntamiento de Córdoba de 20 de julio de 1479, en la que se recoge el último encargo que se le hace y que transcribe Rafael Ramírez de Arellano en su citada obra: "Comisión á Pedro Tafur e Fernan Cabrera e Andres de Hoces, jurado que con Fernan Lopez, bachiller letrado de la cibdad, como se debia asegurar lugares para facer mezquitas e sinagogas para los judios e moros" (sic).

A la faceta de Pero Tafur como político y perteneciente a un noble linaje, hay que unir la del viajero infatigable, autor de Andanças e viajes por diversas partes del mundo avidos, libro del que la Biblioteca Universitaria de Salamanca atesora una copia manuscrita del siglo XVIII.

Se trata de un libro de viajes y aventuras que Pero Tafur -si no hombre docto sí que culto por cuanto muchos nobles de su época no solían aprender a leer ni a escribir-, redactó en Córdoba entre 1453 y 1457, después de experimentar las sensaciones y los sucesos que narra. En él, por el tamaño, compara Viena con Córdoba. Llama la atención que esté dedicado a Fernando de Guzmán, comendador mayor de la Orden de Calatrava y hospedado en su casa de Córdoba en 1472. Se trata del famoso comendador que en 1476 protagonizara los hechos que inspiraran a Lope de Vega su obra teatral universal Fuenteovejuna, el mismo a quien la villa cordobesa dio muerte ante los continuos excesos que él y la guarnición portuguesa allí acuartelada, a favor de Alfonso V de Portugal, infligió a la población y particularmente a Laurencia.

A pesar de la amistad que unió a Pero Tafur con el comendador y de la dedicatoria de su libro, fue uno de los caballeros veinticuatro que entró y tomó posesión de Fuente Obejuna en nombre de la ciudad de Córdoba y de los Reyes Católicos.

No puede fijarse con exactitud la fecha de la muerte de este hombre que vio pasar por el trono de Castilla al primer Príncipe de Asturias, Enrique III, a Juan II, a Enrique IV y a Isabel la Católica. De los datos del testamento de su esposa Juana de Horozco, se desprende que debió ocurrir en el año 1484 ó 1485. Tampoco se sabe el lugar donde fue enterrado, aunque sí consta el de Juana, que, siendo vecina de la collación del Salvador, dispuso ser sepultada en la capilla de los Orozcos de la parroquia de Santa Marina.

stats