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Tecnología para todos

La tecnología que permite pagar con el teléfono móvil

  • La incorporación del sistema NFC puede ser el principio del fin del dinero, de los billetes de autobús y de las tarjetas identificativas, lo que agilizaría mucho los trámites rutinarios

DIVERSOS anuncios -de bancos principalmente- nos presentan la opción de pagar mediante una tecnología nueva, sin cables, rápida y, por lo que nos muestran, maravillosa. Este sistema de pago se basa en la tecnología NFC. ¿Qué es NFC viene de unas siglas inglesas (Near Field Communication) que significan comunicación de campo cercano. Las distancias a las que funciona este tipo de tecnología son de aproximadamente unos diez centímetros.

Aunque no hayamos oído hablar de dicha tecnología estamos usando continuamente a su predecesora, la tecnología RFID, que es la que se encuentra en los sistemas antirrobo de las tiendas, en los chips de las mascotas o en los libros de la biblioteca. El principio que las une es el mismo: la comunicación inalámbrica a altas frecuencias. Además de esto, esta tecnología daba la posibilidad de que uno de los objetos que intervenía en la comunicación no tuviese alimentación y pudiese mostrar una información y que, a su vez, ésta pueda ser modificada por un aparato. De esta manera sabemos si nos quedan viajes en la tarjeta de autobús y descontar uno, saber si una prenda está pagada o no, o el nombre del dueño de una mascota y las vacunas que se le han puesto.

NFC se acaba de regular alrededor de 2003 y en 2008 se vendieron al público los primeros aparatos que lo llevaban. La tecnología está basada en RFID, pero añade a ésta un plus de seguridad al funcionar tan solo a escasos diez centímetros Con ello se evita cualquier intento de intromisión malicioso que venga de una mayor distancia y proporciona una alta seguridad. Con los sistemas conctactless, o sin contacto, se consigue una mayor facilidad de uso, pues por ejemplo es mucho más fácil pasar el abono de autobús actual de Córdoba o una tarjeta de asistencia que un insertar un ticket de parking o usar el billete de metro de Madrid.

Con NFC se habían conseguido dos logros importantes, la seguridad que aportaban los diez centímetros de rango de uso y el aumento de la velocidad de transmisión. Pero la clave para conseguir la popularización de esta tecnología consiste en incluirla dentro de los teléfonos móviles y que estos aparatos no sólo puedan leer una etiqueta sino escribir en ellas también. Esto permitiría interactuar con las etiquetas y con otros dispositivos y mediante NFC podríamos crear una comunicación entre un aparato con acceso a internet y otro objeto, con o sin alimentación.Dicho de otro modo, en el momento que se insertó NFC en los teléfonos, éstos podrían pasar a ser nuestros ticket de autobús o nuestras tarjetas identificativas.

En el mercado, el pago denominado contactless está intentando ser popularizado y ya no es extraño encontrar algunos restaurantes y tiendas con este sistema.

El funcionamiento es muy sencillo. Al acercar el aparato para insertar la tarjeta de crédito a nuestro teléfono se hace un cargo a nuestra cuenta bancaria. Lógicamente para determinadas cantidades se crean sistemas de seguridad, como puede ser insertar un pin determinado o dar un ok a la operación.

NFC permite el uso también de monedero, en el cual no necesitas insertar ningún tipo de código o validación. Es fácil de imaginar: llego al autobús el conductor me indica que son 1,15 euros, paso mi teléfono cerca del lector y el pago está realizado. Normalmente este tipo de monederos suelen tener cantidades pequeñas de dinero y se pueden recargar con facilidad.

Una de las principales dudas a la hora de contemplar el éxito del NFC era la instalación en la mayoría de los teléfonos. Muchos de los mmóviles Android han ido adaptándose e incluyendo dicho sistema, pero iPhone se negó hasta su último terminal, el iPhone 6. Esto permite prever una popularización mayor en los próximos años.

Quién sabe si éste puede ser el principio del fin del dinero, de los billetes de autobús y de las tarjetas identificativas. Con un teléfono podríamos tener todo en uno. ¿Os imagináis?

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