Solidaridad

El SOS de las asociaciones de pacientes en Córdoba: al borde del cierre por la pandemia

  • Mientras el resto de la población vuelve a la normalidad, la población vulnerable vive en una cuarentena constante 

  • La falta de actividad impide a las organizaciones optar a subvenciones

La trabajadora social y el presidente de Aspaym Córdoba.

La trabajadora social y el presidente de Aspaym Córdoba. / Juan Ayala

Para la mayoría de la población cordobesa la pandemia, aunque no ha terminado, se puede llevar con cierta normalidad. Salir, ir de tiendas, ir al bar, asistir a conciertos, hacer turismo, aunque con sus limitantes, han vuelto a ser actividades ya del día a día. Sin embargo, hay quienes llevan casi dos años viviendo como el primer día de confinamiento en España, con apenas actividades de ocio y sin salir de casa. 

Lo peor de la pandemia no ha pasado para los colectivos más vulnerables, la aparición de nuevas variantes no ha permitido todavía que recuperen su vida normal y la asistencia a sus actividades en las asociaciones a las que pertenecen. Esas pequeñas asociaciones sobreviven casi al borde del cierre por la pandemia: sin actividad, sin subvenciones y asistiendo a los asociados con pocos medios. 

La Asociación de Personas con Lesión Medular y Otras Discapacidades Físicas de Córdoba (Aspaym) dejó de organizar actividades y quedadas con sus 102 socios cuando llegó la pandemia, una situación que ahora limita sus posibilidades de optar a subvenciones para desarrollar sus actividades, lo que está limitando la economía de la asociación y su posibilidad de ayudar a esta población, considerada de riesgo. 

La trabajadora social de la asociación, Isabel López, ha explicado que llevan ya casi dos años ceñidos solo a las actividades esenciales como atención en fisioterapia y ayuda en domicilio, mientras que las reuniones que solían llevar a cabo en su sede, en Ciudad Jardín, se han cancelado. "Ellos sienten miedo, sobre todo ahora con la nueva variante porque parece ser más contagiosa, así que ellos mismos dicen que no quieren venir", ha explicado la trabajadora social, que afirma que "los atendemos por teléfono, no nos olvidamos de ellos, necesitan desahogarse", expresa. 

Muchas asociaciones no cuentan con sede propia, lo que ahora también dificulta aún más el trabajo pues dependen de sus propios medios telemáticos en casa y de los centros cívicos, que en ocasiones han estado cerrados o tienen también limitaciones en cuanto a las salas que se pueden usar. Es el caso de la  Asociación Cordobesa de Polio y Postpolio (Acopopys), que trabaja actualmente con cerca de 70 asociados y, reconoce su secretaria, Isabel Rosa, que "muchos están desconectados o han dejado la asociación" en los últimos dos años. 

En Acopopys, sin proyectos, tampoco pueden optar por subvenciones. Las salidas de ocio que hacían anualmente se han cancelado, la actividad reivindicativa por el Día de la Polio quedó relegada a las redes sociales y el trabajo para comprobar la situación actual de accesibilidad en Córdoba tampoco se está haciendo. Únicamente cuentan con ayudas a través de la Caixa para cubrir las sesiones de fisioterapia, aunque aseguran que se trata ahora de la mitad del dinero que percibían antes del covid-19. 

El acceso a las nuevas tecnologías

En esta situación, lo más difícil para este colectivo, integrado por personas mayores, es el acceso a las nuevas tecnologías. Atienden los casos por teléfono, han asistido a algunos talleres online y denuncian que “no tenemos formación para organizar este tipo de encuentros” tras haber intentado celebrar reuniones y asambleas telemáticas. 

El deterioro físico y de movilidad en los pacientes con polio es cada vez más grave porque son, de por sí, pacientes con movilidad reducida y el confinamiento voluntario por el riesgo que supone para ellos contraer el virus es obligado. 

Con Acopypos coincide también la Asociación de Enfermedades Neuromusculares de Córdoba (Asenco) en la accesibilidad, que consideran imprescindible para su colectivo. “Conseguir la accesibilidad eliminando las barreras arquitectónicas en la ciudad, que los cines y teatros no tengan escaleras, y no pongan el lugar para las sillas de ruedas en primera fila y que todas las actividades que se hagan que sean accesibles para las personas usuarias de silla de ruedas”, ha pedido su presidenta, Estrella Berbel, que ha detallado que, como las demás organizaciones que atienden a personas vulnerables, su actividad está en cero, con el agravante de que ahora mismo no cuentan con trabajadora social para atender a los usuarios en las cuestiones más básicas.

En esta situación, Berbel reivindica que las necesidades de los socios continúan y sobre todo a nivel sanitario, donde asegura que “es necesario que la administración destine más presupuesto a sanidad tanto a profesionales como a recursos materiales, porque los enfermos crónicos estamos sufriendo esa carencia de personal y de recursos” en una situación en la que la sanidad se ha volcado casi al completo con la pandemia.

Las enfermedades neuromusculares “tienen que ser tratadas a través de equipos multidisciplinares, y para eso tiene que haber suficiente personal”, y, además, ha añadido que es necesario que se cree la especialidad de Medico Especialista en Genética.

“Los médicos de familia y especialistas están sobrecargados y la atención prestada a cada paciente es deficiente”, ha detallado Berbel. Con ello también coinciden con Acopypos, que han intentado dialogar con el Hospital Reina Sofía para “facilitar las citas” a los pacientes con polio, sin embargo, aseguran que la atención a este colectivo “es muy limitada”.

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